Art Madrid'26 – Photoespaña cumple 18 años

En su 18 aniversario, el Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales PHotoEspaña ha elegido Latinoamérica como escenario de exploración y una invitación, Nos vemos acá, como lema.

Se creó como festival circunscrito a Madrid y, con 18 años recien cumplidos, ya es una referencia internacional. El Festival PHotoespaña, que celebra su 18ª edicion del 3 de junio hasta el 30 de agosto contará con mas de 100 exposiciones en sus distintas sedes nacionales (Madrid, Alcalá de Henares, Alcobendas, Getafe, Lanzarote y Zaragoza) e internacionales (Cascais, Lisboa, Bogotá, Londres, Panamá, París y São Paulo) en las que se podrá disfrutar la obra de cerca de 400 artistas -la mitad de ellos latinoamericanos en esta ocasión- y entre los que figuran nombres como Julio Zadik, Korda, Ana Casas Broda, Martí Chambi, Graciela Iturbide o Miguel Río Branco.

 

PHotoespaña desarrolla en esta ocasión un monográfico dedicado a la fotografía latinoamericana, siguiendo el camino iniciado en la edición de 2014 de abordar un área geográfica. Como explica la organización en su web, un planteamiento enciclopédico es imposible, por lo que quieren presentar “una plataforma que muestre las confluencias, bifurcaciones y contraposiciones del medio fotográfico en ese territorio”. Además, el programa expositivo analizará el desarrollo y complejidad de la fotografía latinoamericana, desde sus orígenes hasta la actualidad, recogiendo visiones transversales, así como propuestas temáticas y contextualizadoras.

Para el programa general, amplísimo programa, la directora de PHotoespaña planteaba en la presentación de este edición que “en todas las actividades se ha buscado un punto de vista diferente a lo conocido” y, como ejemplo de ésto, sin duda, la exposición de Alberto Díez Gutierrez KORDA, en el Museo Cerralbo de Madrid. En ella, el mítico fotógrafo cubano del retrato del Che Guevara, se revela aquí como un detallista fotógrafo publicitario especializado en realzar la belleza femenina.

Un Korda apenas conocido, el publicitario.

 

También dentro del Programa General, esta vez en el Círculo de Bellas Artes, destaca la exposición  “Kinderwunsch” de Ana Casas Broda (Granada, 1965) y en la que presenta un proyecto de más de 7 años en el que trabaja sobre la maternidad como un experiencia contradictoria a través de la exploración e investigación personal. Otra muestra interesante es la titulada “Construyendo mundos. Fotografía y arquitectura en la era moderna”, más de doscientas cincuenta obras de dieciocho relevantes fotógrafos, desde la década de 1930 hasta la actualidad, que han cambiado nuestra forma de ver la arquitectura y de reflexionar sobre el mundo en que vivimos.

 

1) Imagen de Construyendo otros mundos.

2) Ana Casas Broda. Kinderwunsch.

 

En esta edición, el Premio al Fotógrafo Revelación PHotoespaña (otorgado en colaboración con El Corte Inglés a fotógrafos menores de 35 años cuya obra haya destacado en el año anterior) ha sido para Aleix Plademunt. El jurado del premio, formado por un comité de 17 artistas, comisarios y periodistas especializados, ha valorado su precisión técnica, rigor formal y sensibilidad en su trabajo.

 

Fotografía de Aleix Plademunt.

 

FESTIVAL OFF PHE

Este programa muestra la selección hecha por las galerías de Madrid para el Festival y, esta vez con la participación de 31 espacios, se promociona la obra de artistas de generaciones intermedias y más jóvenes. En este sentido, la exposición colectiva UNDER35 (en IvoryPress hasta el 18 de julio) presenta el trabajo de Laia Abril, Alberto Lizaralde, Javier Marquerie Thomas, Óscar Monzón y Jordi Ruiz Cirera, todo ellos menores de 35 años.  

En la Galería BAT destacan en Tres mujeres, tres miradas, la mirada femenina con las fotografías de Irene  Irene Cruz (Madrid, 1987), Leticia Felgueroso (Madrid, 1963) y Sheila Pazos (Suiza, 1986), tres artistas multidisciplinares, con su propio estilo y universo imaginario, que invitan a dejarse llevar por la emoción y a explorar a través de sus fotografías un mundo de expresiones.

Sheila Pazos. Mirando al mar.

Por su parte, la galería Espacio Valverde presenta “Latitudes” del fotógrafo Luis Asín (Madrid, 1962) y que realiza una incursión en los terrenos de la intimidad con relato metafórico como vehículo: las imágenes sugieren conexiones poéticas que parten de la biografía de Asín pero que avanzan hacia un terreno evocativo y polisémico.

Dentro de PHotoespaña también se podrá visitar una de las mayores colecciones de fotografía latinoamericana, compuesta por más de 160 obras de 60 artistas. Se trata de la colección privada de Anna Gamazo, esposa del financiero Juan Abelló, y que se podrá ver por primera vez en el espacio municipal CentroCentroCibeles.

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra pictórica de Sergio Rocafort (Valencia, 1995) se articula como un campo de interrogación más que como un sistema de afirmaciones visuales cerradas. Sus pinturas no buscan clausurar el sentido, sino activar una experiencia perceptiva abierta, en la que el espectador se ve implicado en un ejercicio crítico de revisión de los modos de mirar, interpretar y concebir la pintura en el presente. La imagen se presenta así como un territorio inestable, donde la percepción oscila constantemente entre lo visible y lo imaginado, y donde el significado se construye de manera provisional y compartida.

Uno de los ejes estructurales de su trabajo es la tensión entre escala e intimidad. El formato funciona como un dispositivo relacional que alterna la inmersión corporal con la atención concentrada, generando un ritmo expositivo que obliga al espectador a desplazarse, aproximarse y tomar distancia. Esta dinámica espacial dialoga con una pintura situada en un umbral entre figuración y abstracción, que mantiene activa la reflexión sobre el cuadro como ventana y como objeto físico, subrayando su condición material y espacial.

El proceso creativo de Sergio Rocafort se sostiene, asimismo, en una dialéctica entre intuición y control. Lejos de una noción romántica del azar, lo inesperado es entendido como pensamiento pictórico guiado, donde cada decisión, incluso la aparentemente accidental, responde a una conciencia crítica del acto de pintar y a una depuración progresiva de los medios expresivos.


S/T. 2024.Óleo sobre tabla. 30 x 45 cm.


El interrogante se instala en tu pintura. ¿Qué tipo de preguntas deseas que tu obra formule al espectador?

Por lo general mi intención es que la obra suscite más preguntas que respuestas. Al final creo que mi trabajo alude a espacios comunes pero que luego siempre están abiertos a la interpretación. Creo que ese juego entre las propias preguntas, -que me suceden a mí como artista en el taller-, es interesante que luego se trasladen al espectador en la sala. Preguntas por lo general, sobre la manera en la que miramos, la manera en la que interpretamos y la manera en la que concebimos la pintura. Un constante juego entre lo que vemos y lo que imaginamos.


S/T. 2025. Óleo sobre lino. 32,5 x 22,5 cm.


Tus obras parecen tensar constantemente la escala: de lo íntimo a lo envolvente. ¿Cómo decides qué formato necesita cada investigación?

Yo creo que el motivo principal por el que elijo una opción u otra depende del montaje expositivo. Al final, más allá de cómo funcione cada obra, creo que la visión de conjunto es la que completa y la que hace que tenga una coherencia y un sentido. En muchas ocasiones esos contrastes se producen porque una obra pequeña incita a aproximarse a lo íntimo, pero una obra grande puede tener mayor impacto. Al final ese juego de tensiones hace que el espectador se aproxime, se aleje y que se genere un diálogo interesante en la propia sala.

En mi caso, suelo trabajar bastante el gran formato debido al impacto que genera. La necesidad de adaptar las herramientas a la escala permite una mayor expresividad y, por tanto, una experiencia más inmersiva tanto para el artista como para el espectador.


S/T. 2015. Grafito sobre papel. 80 x 65 cm.


La crítica destaca tu atención a la proporción y al detalle. ¿Cómo operas estos dos conceptos en una pintura que rehúye la figuración?

No creo que mi pintura rehúya la figuración; siempre está jugando en los límites de la misma. La mayoría de los referentes que tengo son figurativos, pero busco tensar continuamente la relación entre lo volumétrico y las nociones clásicas de construcción pictórica, sin perder la idea del cuadro como ventana… o más bien, del cuadro como objeto. Esa relación entre el cuadro-ventana y el cuadro-físico me parece fundamental en mi obra; ambos aspectos tienen nexos en común.

El resultado sería muy distinto si uno de los elementos se dejara de lado. Pero el juego no es solo formal: se trata de generar ambigüedad, de crear un punto en el que el espectador deba completarlo. Creo que esto funciona tanto en una figuración hiperrealista como en una abstracción geométrica, que es lo que últimamente estoy haciendo.

La abstracción me permite desprenderme totalmente de la imagen. De hecho, no trabajo con fotografías ni con un imaginario previo; más bien genero mi propia noción de volumen y espacio sin necesidad de tenerlo muy presente. Al final, aunque no parta de un modelo figurativo, esta libertad coexiste con las nociones básicas de la pintura. Neo Rauch, por ejemplo, no necesita una maqueta ni una fotografía, y creo que esa misma libertad está presente en mi obra sin perder esas nociones básicas de la pintura.


S/T. 2025. Óleo sobre lino. 32,5 x 22,5 cm.


En tu relación con el negro, el contraste y la vibración del color, ¿cómo decides cuándo una tensión cromática debe ser contenida o enfatizada?

Creo que en este caso sucede algo similar a lo que pasa con los formatos, depende mucho del espacio expositivo. Un cuadro puede ser pequeño pero tener una gran fuerza de color y un alto nivel de contraste; aunque aluda a lo íntimo, puede generar un impacto visual notable. En un formato más grande puede ocurrir lo contrario, puede haber un bajo contraste o sutilezas que pueden funcionar mejor. Todo depende un poco de la relación que se produzca entre las obras en la sala y de cómo queramos alejar o aproximar al espectador para generar tensión en la mirada. En mi obra siempre ha estado presente la síntesis, la limpieza y la profundidad que ofrecen el color y la materia. Cada vez intento limitar más los recursos para que la obra funcione con lo mínimo. Últimamente, por ejemplo, estoy dibujando mucho y trabajando casi con gamas monocromas, porque dentro de esa sencillez creo que se pueden explorar y revelar muchos matices, tanto en las transparencias, la densidad, el contraste, el color… Ese es, en esencia, el constante juego pictórico de mi trabajo.



¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, el error?

Siempre he pensado que dejo mucho espacio al error y al azar, pero últimamente creo menos en esa versión del proceso creativo. Pienso que siempre hay una reflexión y una mano que guía estos “accidentes”. Sí intento que ocurran cosas imprevistas, pero lo que surge lo llamaría más intuición que azar y trato de acogerlo y guiarlo. Esa es, en esencia, mi manera de entender la pintura.

En cuanto a cómo manejo los tiempos de mis proyectos, para finales de este año tengo prevista una exposición individual en la galería Shiras, que será un buen momento para consolidar los trabajos que he venido realizando y su impacto visual. Últimamente también me estoy centrando en Art Madrid, que se aproxima, y busco que los trabajos expuestos tengan una cohesión, coherencia y limpieza que no habían tenido algunas obras anteriores. Esta vez, la luminosidad y la saturación presentes en parte de mi obra relucen más que nunca, y confío en que resultará un montaje expositivo muy logrado por parte de la galería en la feria.