45 años de Art Basel Basilea

La ciudad suiza de Basilea, a diario una comunidad tranquila de menos de 200.000 habitantes, se convierte cada año en el centro neurálgico del arte contemporáneo internacional. Basel es, probablemente, la feria más importante del mundo y hay que estar.
 
Del 18 al 21 de junio, Basilea celebra el 45 aniversario de Art Basel y convierte sus calles y sus plazas en el lugar de esparcimiento de los miles de coleccionistas, artistas, fotógrafos, periodistas, críticos de arte, directores de museo, etc… que recorren la y las ferias ( Basel y las distintas ferias satélite: LISTE - dedicada desde 1996 a galerías jóvenes -, VOLTA - fundada en 2005 y dedicada al arte emergente -, Scope y The Solo Project) con hambre de piezas únicas. Este año, participan unas 300 galerías con obra de cerca de 4.000 artistas, desde los de larga trayectoria y prestigio en el siglo XX hasta el arte emergente y post-todo de s.XXI, incluyendo instalación, performance, cine,...
Art Basel nació en 1970 como alianza entre varios galeristas y hoy es una marca en sí misma, con ferias hermanas como Art Basel Miami Beach y Art Basel Hong Kong, y una referencia para artistas y galeristas de todo el mundo que deben plantear las mejores propuestas para impresionar al exclusivo comité de selección de Art Basel. “Es como estar en las Olimpiadas”, ha asegurado a la prensa estos días el galerista neoyorkino Fergus McCaffrey, “o como sería la Champions League europea, en la que toda galería y artista desean desesperadamente competir”.
 
Con distintas secciones: Galleries (el Programa General, por así decirlo, con 222 galerías), Feature (30 galerías con propuestas comisariadas), Statemets (16 galerías con arte emergente y que se estrenan en la feria), Unlimited (sección dedicada a los grandes formatos específicos, escultura, instalaciones, performances,...), Film (sección comisariada sobre video arte, cine, documental,... ; Art Basel es el termómetro con el que se mide la temperatura del mercado del arte internacional.

Imagen sección Unlimited: Jeppe Hein, 360º Illusion.

Obra de Ai Wei Wei, Stacked 2012.

 

Para esta edición de 2015, la presencia española en Basilea se advierte en, prácticamente todas las ferias, así, en Art Basel participan Parra & Romero (que lo hace por primera vez) y otras ya veteranas como Helga de Alvear, Juana de Aizpuru, Polígrafa Obra Gráfica, Elvira González y ProjecteSD.

Vista del stand de OBRA GRÁFICA ORIGINAL en Basel.
 
 
En LISTE (79 las galerías de 31 países), donde la presencia latinoamericana es muy significativa con la participación de 80M2 (de Lima); Document-Art (Buenos Aires); Instituto de Visión (Bogotá); Labor y Gaga (México D.F.); Jacqueline Martins (Sao Paulo) y Proyectos Ultravioleta (Guatemala), España queda representada con solo dos galerías: Maisterravalbuena y NoguerasBlanchard. 
 
VOLTA (69 expositores de 19 países), sin embargo, ofrece las propuestas de 7 galerías españolas: ADN Galería (Barcelona); Alarcón Criado (Sevilla); Rosa Santos (Valencia); Art Nueve (Murcia); Ángeles Baños (Badajoz); Espacio Valverde, Ponce+Robles (Madrid). Entre los artistas presentes en Volta y rrepresentados por estas galerías se encuentran Carlos Aires, Eugenio Merino, Avelino Sala, Sergio Porlán, Julia Calvo, Andrés Pachón, Susanne S.D Themlitz, Elena Alonso, Luis Vassallo, Alejandro Botubol, Françoise Vanneraud, Manuel Caeiro, Leslie Smith, Irene Grau y Raúl Díaz. A todos, muchísima suerte.
Obra de Andrés Pachón, con Angeles Baños Galería en VOLTA.

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.