5 EXPOSICIONES DESTACADAS PARA VISITAR ESTE OTOÑO EN MADRID

EN GALERÍAS:


Santiago Morilla en Galería Fernando Pradilla

 

“Fundar un bosque” es la segunda muestra individual del artista Santiago Morilla en la galería Fernando Pradilla. Las obras de Morilla son reflejo de su preocupación por el maltrato al medio natural.

El artista plantea una reflexión sobre el urbanismo, el desmedido e imparable crecimiento inmobiliario, las pre-ruinas arquitectónicas… Tras un profundo estudio de investigación, el artista reúne una serie de obras y site-specifics realizadas durante los dos últimos años, todas relacionadas con el concepto de contaminación del paisaje. Además, la instalaciones de invernaderos portátiles que se riegan e iluminan con bicimáquinas, se complementan con vídeos, procesos y dibujos del proceso creativo.

*Hasta el 15 de octubre de 2016

 

 

 

”Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca: Fernando Zóbel. 50º Aniversario 1966-2016” en la Galería Juana de Aizpuru

 

La Galería Juana de Aizpuru homenajea al Museo de Arte Abstracto de Español de Cuenca con una exposición con una selección de obras de los que sin duda fueron sus impulsores hace medio siglo: Gerardo Rueda, Jordi Teixidor, Gustavo Torner, José María Yturralde y del artífice del equipo, Fernando Zóbel.

Para el crítico de arte Alfonso de la Torre, que trabaja en el Catálogo Razonado de Zóbel y ha colaborado en la muestra, no sólo fue el primer museo de arte contemporáneo, “fue nuestro primer museo democrático porque recoge diversas tendencias (...)”

*Hasta el 22 de octubre de 2016

 

 

 

EN MUSEOS:

 

Bruce Davidson en Fundación Mapfre

 

La muestra presenta una selección de obras del fotógrafo humanista realizó durante más de 50 años, todas ellas con diferentes técnicas, procesos y temáticas. El punto común entre todas ellas es su visión del mundo, la cotidianidad de las personas fotografiadas. Muchas de sus obras ofrecen una visión particular de la sociedad del siglo XX en Estados Unidos, un retrato de la América profunda de la época.

12 series componen la exposición y recorren el viaje de Davidson en los momentos vitales de su vida, desde las tensiones sociales en Inglaterra a los mineros de Gales, las bandas callejeras de Brooklyn y la lucha de los derechos humanos de Estados Unidos o la dureza de la vida en Harlem.

*Hasta el 15 de enero de 2017

 

 

 

Robert Doisneau en Fundación Canal

 

Tras el éxito de la exposición de Vivian Maier, la Fundación Canal acoge una exposición del reconocido fotógrafo parisino Robert Doisneau. En un mismo espacio podrán verse algunas de las obras más representativas de la producción del artista y otras inéditas o muy poco vistas. “La belleza de lo cotidiano” es una retrospectiva con 110 fotografías seleccionadas por las hijas de Doisneau, Annette y Francine, que además son comisarias de la muestra.

Doisneau no representaba la vida real, sino mostraba la vida cómo a él le hubiera gustado que fuera. El fotógrafo nunca tuvo una intención artística preconcebida, por lo que su obra es muy difícil de clasificar y ordenar.

*Hasta el 8 de enero de 2017
 

 

 

 

EN CENTROS CREATIVOS:

 

Basurama en Matadero

 

El colectivo Basurama ocupa la antigua cámara frigorífica del Matadero de Legazpi con un instalación site-specific que forma parte del programa Abierto por Obras. “Agostamiento” es un paisaje interior extraído de la plantación de 7000 girasoles cultivados entre el colectivo y vecinos y vecinas del barrio de la Gran Vía del Sureste, en el Ensanche de Vallecas.

Basurama es un colectivo dedicado a la investigación, creación y producción cultural y medioambiental fundado en 2001, cuya área de estudio y actuación se centra en los procesos productivos, la generación de desechos que éstos implican y las posibilidades creativas que suscitan estas coyunturas contemporáneas.

*Hasta el 8 de enero de 2017

 

 

 

 

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.