ART MADRID’19 PREMIA A LOS DOS MEJORES STANDS

Este año, Art Madrid quiere destacar el trabajo de diseño y montaje de los stands. Así, ese esfuerzo y dedicación por parte de los galeristas y artistas participantes en la presente edición, tendrá su reconocimiento con dos premios especiales, otorgados por los organizadores de la feria, a los dos mejores stands.

Samuel Salcedo

Peace 1/2/3 (cada pieza), 2018

Resina de epoxy

70 x 60cm

Muchos de los visitantes se sorprenderán al conocer el gran trabajo que esconde “montar un stand”, una labor previa a la celebración de la feria que igualmente exige su actualización en el caso de que se produzcan compras de las obras de arte que lo forman. Si bien es cierto que se trata de una labor efímera, pues tan solo dura los días de celebración de la feria, también es verdad que el diseño expositivo determina el modo en el que percibimos las obras. Además, y a excepción de los stands dedicados al programa One Project, destinados a un artista por espacio, en los stands del Programa General conviven las obras de diferentes artistas, desde tres creadores hasta doce. Crear diálogos entre estas obras, componer los espacios de una manera armónica o agradable, conseguir la mejor iluminación, disponer las piezas de tal manera que el público pueda circular sin ningún peligro por su stand… Numerosos detalles que definen el estilo de la galería y condicionan la manera en la que el público se acerca a las propuestas expositivas.

Gorka García

Art 58, 2018

Técnica Mixta

200 x 200cm

Jordi Alcaraz

Untitled, 2018

Técnica mixta

80 x 100cm

Leticia Felgueroso

Gran Vía edificio Rolex amarillo, 2018

Fotografía

108 x 130cm

Este año, sobresalen especialmente algunos de los montajes expositivos. Son los casos de 3 Punts Galeria, que presenta obras de Alejandro Monge, Gerard Mas, Kiko Miyares, Samuel Salcedo, Silvio Alino, Nick Veasey, Ramón Surinyac y Okuda San Miguel; la Galería BAT Alberto Cornejo, con piezas de Gustavo Díaz Sosa, José Ramón Lozano, Lantomo, Mária Švarbová, Carlos Albert, Leticia Felgueroso, Marta Sánchez Luengo, Rafael Amorós, Fernando Palacios, Carlos Iglesias Faura y Rubén Martín de Lucas, Artista Invitado de esta edición. Igualmente destaca el diseño y montaje de la galería dirigida por Aurora Vigil-Escalera, quien ofrece en su stand una selección de obras de Juan Genovés, Herminio, Pablo Armesto, Gorka García, Ismael Lagares, Rafael Macarrón, David Rodríguez Caballero, Santiago Picatoste y Marcela Lobo. Igualmente destaca el espacio expositivo de la galería de Miquel Alzueta (Barcelona) con los artistas Jordi Alcaraz, Edgar Plans, Maria Yellletisch, Hugo Alonso, Andrea Torres y Lídia Masllorens.

Javier Victorero

En el jardín VI, 2018

Acrílico sobre tela

310 x 294cm

Stands destacados también son los de MH Art Gallery, con trabajos de Joo Eun Bae, Mónica Dixon, Estefanía Urrutia y Thilleli Rahmoun; el de la Galería Cornión, que presenta las obras de Miguel Calano, Javier Victorero y Amancio; y el de la galería Luisa Pita con una inédita selección de los artistas María Ortega Estepa, Maríajosé Gallardo y Darío Basso.

Asimismo, el espacio diseñado por la galería Zielinsky es uno de los más interesantes, y en stand se puede apreciar la obra de los artistas Joaquín Lalanne, Yamadú Canosa, Eduardo Marco, Pachi Santiago, Daniel Orson Ybarra y Juan Fielitz; el stand de la galería Bea Villamarín, con trabajos de los artistas Mònica Subidé, Carlos Tárdez, Patricia Escutia, Candela Muniozguren y Alejandro Quincoces; o el de Víctor Lope Arte Contemporáneo, espacio en el que espectador podrá conocer las piezas de Kepa Garraza, Jacinto Moros, Patrik Grijalvo y Dirk Salz. Esta galería también ha sido la encargada del diseño de uno de los espacios del programa One Project, donde representa a la artista Alejandra Atarés. Dentro de este programa cabe destacar el stand diseñado por RV Cultura e Arte y la artista Manuela Eichner, así como el de la Galería About Art y Nuria Mora o el de Contour Art Gallery con Rūta Vadlugaitė.

Guim Tió Zarraluki

Capvespre, 2017

Óleo sobre lino

65 x 81cm

Ernesto Rancaño

Aire, 2018

Fotografia impresa y carboncillo sobre lienzo luz LED

114 x 114cm

En cuanto a los expositores extranjeros, sobresalen las propuestas de Yiri Arts, galería taiwanesa que expone las obras de Chen Yun, Guim Tió, Lai Wei-Yu y Mònica Subidé; al igual que la de su vecino en la Galería de Cristal, Collage Habana, que presenta una selección de los creadores cubanos Andy Llanes Bultó, Daniel R. Collazo, Ernesto Rancaño y Roldán Lauzán Eiras. Otros montajes destacados de galerías foráneas son los de la norteamericana Lola & the Unicorn, con piezas de Fernando Daza, Bosco Sodi, Isabelita Valdecasas, Juan Genovés y Miguel Vallinas; o la portuguesa Paulo Nunes-Arte Contemporânea, donde se exponen las obras de Ana Pais Oliveira, Manuel Patinha, Mário Macilau y Rui Dias Monteiro. Además, aquellos visitantes interesados realmente en la compra de alguna pieza, tienen la posibilidad de descubrir esas obras que los galeristas también guardan en sus pequeños y efímeros almacenes. Entre los expositores extranjeros la organización también ha destacado la propuesta visual de Robert Drees (Hannover), compuesta por las obras de Pepa Salas, Markus Fräger, Michael Laube, Sun Rae Kim y Jürgen Jansen.

Patrik Grijalvo

Veles et Vents (Serie Gravitación Visual), 2018

Fotografía sobre papel Hahnemühle

150 x 150cm

Patricia Escutia

Page 51-52, 2018

Alambre sobre lienzo

81 x 124cm

Este año, la organización de Art Madrid otorga dos premios especiales a los dos mejores stands. Además del reconocimiento, el premio consiste en una campaña especial de comunicación y promoción dentro del Art Madrid Market, espacio de venta online en el que se realizarán exposiciones virtuales comisariadas. Art Madrid ha decidido premiar a los stands de las galerías Víctor Lope Arte Contemporáneo y Bea Villamarín.

Víctor Lope es una galería catalana fundada en 2009 y ubicada en el centro de Barcelona. Desde el inicio, ha apostado por lanzar y consolidar las carreras de artistas emergentes y de media carrera que tengan una visión del arte contemporáneo muy singular. Otro de los rasgos que define a esta galería es su carácter internacional, y en este sentido, realizan una gran labor de consolidación de sus artistas en el mercado del arte europeo e internacional. En Art Madrid presenta una cuidada selección de los gofrados y esculturas en madera de Jacinto Moros, los fotomontajes de Patrik Grijalvo, las misteriosas piezas en resina de Dirk Salz y un gran dibujo de Kepa Garraza, “un Luis XIV” con el que el artista se apropia de los códigos e imaginarios del poder para lanzar mensajes críticos e irónicos.

Candela Muniozguren

Acid Bang 08, 2018

Acero lacado

48 x 17cm

Jacinto Moros

FMK100, 2017

Madera de arce y fórmica

132 x 70cm

Por su parte, la galería Bea Villamarín se encuentra en Gijón, una de las ciudades españolas con mayor tradición creativa, galerística y coleccionista. Esta galería destaca por su implicación en la promoción y difusión de jóvenes artistas, tanto nacionales como internacionales. Especializada en el asesoramiento de colecciones corporativas, la galería que dirigen Beatriz Villamarín y Daniel García presenta en Art Madrid un bello diálogo entre las escrituras abstractas de Patricia Escutia, las geométricas y coloristas esculturas de Candela Muniozguren y las mucho más realistas de Carlos Tárdez, junto con las pinturas de Mònica Subidé y Alejandro Quincoces, escenografías naturales en el caso de la primera y urbanas en el del segundo.

Si queréis ver estas y el resto de las las propuestas artísticas de las más de 40 galerías participantes, todavía podéis visitar la feria hoy de 11 a 9 horas en la impresionante Galería de Cristal del Palacio de Cibeles ¡Celebramos el último día de Art Madrid’19!

 

La fama de este lugar, crisol de creatividad y refugio del arte desarraigado y poco ortodoxo, sigue representando a día de hoy el espíritu bohemio de antaño, cuando fue cuna de algunos de los movimientos pictóricos más relevantes del siglo XIX. ¿Pero qué factores se dieron es este barrio para llegar a ser lo que fue?

Jules Grün. La canción de Motmartre, 1900 Prueba lotográfica para cubierta © Colección particular (imagen vía caixaforum.es)

Montmartre era una población independiente, que en 1860 fue incorporada a la ciudad de París para convertirse en su distrito XVIII. La proliferación de burdeles, cabarets y salas de espectáculos de escasa reputación hicieron del barrio una zona muy mal considerada que, sin embargo, generó una fuerte atracción en algunos artistas. Los motivos eran diversos, pero por encima de todos ellos destacaba el fenómeno de la gentrificación. Napoleón III, de la mano de su principal diseñador urbanístico Barón Haussmann, quisieron hacer de París la ciudad más bella de Europa. En consecuencia, se produjo una ordenación del centro urbano y el desplazamiento de grupos de ciudadanos que fueron realojados en poblaciones de los alrededores, como sucedió en Montmartre.

Maxime Dethomas, “Cartel Montmartre”, 1897 (imagen vía nataliamartinlago.com)

Esta colina fue también escenario principal de la guerra franco-prusiana, que tuvo lugar entre 1870 y 1871, y del levantamiento del movimiento revolucionario “la Comuna de París”. Convertida en un campo de batalla, la casualidad hizo que su nombre, “monte de mártires” ganase sentido tras las numerosas bajas producidas en el ejército francés. Al final del conflicto, en 1873, la Asamblea Nacional acordó construir la basílica de Sacré-Cœur en homenage a los caídos. Hoy este templo es un emblema del barrio que brilla sobre el cerro ilunimado por el sol y visible desde el casco antiguo de la ciudad.

Pierre Marie Louis Vidal, Cubierta de “La Vie à Montmartre” (detalle), 1897. Litografía © Colección particular / Fotógrafo: Elsevier Stokmans Fotografie (imagen vía caixaforum.es)

Podemos imaginarnos que un ambiente cargado de significado como el que reinaba a finales del XIX, en un barrio marginal, castigado por la guerra, decadente, indecente y orgulloso era un refugio natural para quienes querían vivir al margen del sistema, liberados del enconsertamiento del liberalismo aburguesado, las formalidades de la alta sociedad, los artificios de la pomposidad parisina y la vida alejada del verdadero pulso vital que conecta las pasiones humanas, buenas y malas, en un entorno donde pueden discurrir libremente. A todo este contexto ideológico se une, claro está, el dinero, porque la supervivencia es más fácil y económica en un barrio de mala fama.

Vista de sala de la exposición en CaixaForum (imagen vía caixaforum.es)

Este conjunto de elementos constituían el caldo de cultivo de un florecimiento cultural sin precedentes. Los artistas se reunían y compartían experiencias en torno al Bateau-Lavoir, un edificio que sirvió de centro de acogida para muchos creadores y donde estuvieron en sus inicios Picasso y Modigliani. Montmartre y, en la orilla opuesta del Sena, Montparnasse, fueron cuna de un interés creativo que se retroalimentaba. Pissarro y Johan Jongkind, y luego Renoir, Van Gogh, Degas, Matisse, Toulouse-Lautrec, Gen Paul, Villon y muchos otros crearon en aquel entonces varias asociaciones de artistas y consolidaron una vinculación hoy indisociable entre el barrio y el arte. Con su determinación y su deseo de estar por encima de los cánones establecidos, lograron escribir un capítulo propio en la historia del arte mundial.

Os recomendamos que aprovechéis los últimos días de la exposición “Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre” en CaixaForum Madrid, para revivir parte de aquella época y sumergiros en un episodio de la historia que reúne 350 obras venidas de todo el mundo (hasta el 19 de mayo).