Art Madrid'26 – ART MADRID’19 PREMIA A LOS DOS MEJORES STANDS

Este año, Art Madrid quiere destacar el trabajo de diseño y montaje de los stands. Así, ese esfuerzo y dedicación por parte de los galeristas y artistas participantes en la presente edición, tendrá su reconocimiento con dos premios especiales, otorgados por los organizadores de la feria, a los dos mejores stands.

Samuel Salcedo

Peace 1/2/3 (cada pieza), 2018

Resina de epoxy

70 x 60cm

Muchos de los visitantes se sorprenderán al conocer el gran trabajo que esconde “montar un stand”, una labor previa a la celebración de la feria que igualmente exige su actualización en el caso de que se produzcan compras de las obras de arte que lo forman. Si bien es cierto que se trata de una labor efímera, pues tan solo dura los días de celebración de la feria, también es verdad que el diseño expositivo determina el modo en el que percibimos las obras. Además, y a excepción de los stands dedicados al programa One Project, destinados a un artista por espacio, en los stands del Programa General conviven las obras de diferentes artistas, desde tres creadores hasta doce. Crear diálogos entre estas obras, componer los espacios de una manera armónica o agradable, conseguir la mejor iluminación, disponer las piezas de tal manera que el público pueda circular sin ningún peligro por su stand… Numerosos detalles que definen el estilo de la galería y condicionan la manera en la que el público se acerca a las propuestas expositivas.

Gorka García

Art 58, 2018

Técnica Mixta

200 x 200cm

Jordi Alcaraz

Untitled, 2018

Técnica mixta

80 x 100cm

Leticia Felgueroso

Gran Vía edificio Rolex amarillo, 2018

Fotografía

108 x 130cm

Este año, sobresalen especialmente algunos de los montajes expositivos. Son los casos de 3 Punts Galeria, que presenta obras de Alejandro Monge, Gerard Mas, Kiko Miyares, Samuel Salcedo, Silvio Alino, Nick Veasey, Ramón Surinyac y Okuda San Miguel; la Galería BAT Alberto Cornejo, con piezas de Gustavo Díaz Sosa, José Ramón Lozano, Lantomo, Mária Švarbová, Carlos Albert, Leticia Felgueroso, Marta Sánchez Luengo, Rafael Amorós, Fernando Palacios, Carlos Iglesias Faura y Rubén Martín de Lucas, Artista Invitado de esta edición. Igualmente destaca el diseño y montaje de la galería dirigida por Aurora Vigil-Escalera, quien ofrece en su stand una selección de obras de Juan Genovés, Herminio, Pablo Armesto, Gorka García, Ismael Lagares, Rafael Macarrón, David Rodríguez Caballero, Santiago Picatoste y Marcela Lobo. Igualmente destaca el espacio expositivo de la galería de Miquel Alzueta (Barcelona) con los artistas Jordi Alcaraz, Edgar Plans, Maria Yellletisch, Hugo Alonso, Andrea Torres y Lídia Masllorens.

Javier Victorero

En el jardín VI, 2018

Acrílico sobre tela

310 x 294cm

Stands destacados también son los de MH Art Gallery, con trabajos de Joo Eun Bae, Mónica Dixon, Estefanía Urrutia y Thilleli Rahmoun; el de la Galería Cornión, que presenta las obras de Miguel Calano, Javier Victorero y Amancio; y el de la galería Luisa Pita con una inédita selección de los artistas María Ortega Estepa, Maríajosé Gallardo y Darío Basso.

Asimismo, el espacio diseñado por la galería Zielinsky es uno de los más interesantes, y en stand se puede apreciar la obra de los artistas Joaquín Lalanne, Yamadú Canosa, Eduardo Marco, Pachi Santiago, Daniel Orson Ybarra y Juan Fielitz; el stand de la galería Bea Villamarín, con trabajos de los artistas Mònica Subidé, Carlos Tárdez, Patricia Escutia, Candela Muniozguren y Alejandro Quincoces; o el de Víctor Lope Arte Contemporáneo, espacio en el que espectador podrá conocer las piezas de Kepa Garraza, Jacinto Moros, Patrik Grijalvo y Dirk Salz. Esta galería también ha sido la encargada del diseño de uno de los espacios del programa One Project, donde representa a la artista Alejandra Atarés. Dentro de este programa cabe destacar el stand diseñado por RV Cultura e Arte y la artista Manuela Eichner, así como el de la Galería About Art y Nuria Mora o el de Contour Art Gallery con Rūta Vadlugaitė.

Guim Tió Zarraluki

Capvespre, 2017

Óleo sobre lino

65 x 81cm

Ernesto Rancaño

Aire, 2018

Fotografia impresa y carboncillo sobre lienzo luz LED

114 x 114cm

En cuanto a los expositores extranjeros, sobresalen las propuestas de Yiri Arts, galería taiwanesa que expone las obras de Chen Yun, Guim Tió, Lai Wei-Yu y Mònica Subidé; al igual que la de su vecino en la Galería de Cristal, Collage Habana, que presenta una selección de los creadores cubanos Andy Llanes Bultó, Daniel R. Collazo, Ernesto Rancaño y Roldán Lauzán Eiras. Otros montajes destacados de galerías foráneas son los de la norteamericana Lola & the Unicorn, con piezas de Fernando Daza, Bosco Sodi, Isabelita Valdecasas, Juan Genovés y Miguel Vallinas; o la portuguesa Paulo Nunes-Arte Contemporânea, donde se exponen las obras de Ana Pais Oliveira, Manuel Patinha, Mário Macilau y Rui Dias Monteiro. Además, aquellos visitantes interesados realmente en la compra de alguna pieza, tienen la posibilidad de descubrir esas obras que los galeristas también guardan en sus pequeños y efímeros almacenes. Entre los expositores extranjeros la organización también ha destacado la propuesta visual de Robert Drees (Hannover), compuesta por las obras de Pepa Salas, Markus Fräger, Michael Laube, Sun Rae Kim y Jürgen Jansen.

Patrik Grijalvo

Veles et Vents (Serie Gravitación Visual), 2018

Fotografía sobre papel Hahnemühle

150 x 150cm

Patricia Escutia

Page 51-52, 2018

Alambre sobre lienzo

81 x 124cm

Este año, la organización de Art Madrid otorga dos premios especiales a los dos mejores stands. Además del reconocimiento, el premio consiste en una campaña especial de comunicación y promoción dentro del Art Madrid Market, espacio de venta online en el que se realizarán exposiciones virtuales comisariadas. Art Madrid ha decidido premiar a los stands de las galerías Víctor Lope Arte Contemporáneo y Bea Villamarín.

Víctor Lope es una galería catalana fundada en 2009 y ubicada en el centro de Barcelona. Desde el inicio, ha apostado por lanzar y consolidar las carreras de artistas emergentes y de media carrera que tengan una visión del arte contemporáneo muy singular. Otro de los rasgos que define a esta galería es su carácter internacional, y en este sentido, realizan una gran labor de consolidación de sus artistas en el mercado del arte europeo e internacional. En Art Madrid presenta una cuidada selección de los gofrados y esculturas en madera de Jacinto Moros, los fotomontajes de Patrik Grijalvo, las misteriosas piezas en resina de Dirk Salz y un gran dibujo de Kepa Garraza, “un Luis XIV” con el que el artista se apropia de los códigos e imaginarios del poder para lanzar mensajes críticos e irónicos.

Candela Muniozguren

Acid Bang 08, 2018

Acero lacado

48 x 17cm

Jacinto Moros

FMK100, 2017

Madera de arce y fórmica

132 x 70cm

Por su parte, la galería Bea Villamarín se encuentra en Gijón, una de las ciudades españolas con mayor tradición creativa, galerística y coleccionista. Esta galería destaca por su implicación en la promoción y difusión de jóvenes artistas, tanto nacionales como internacionales. Especializada en el asesoramiento de colecciones corporativas, la galería que dirigen Beatriz Villamarín y Daniel García presenta en Art Madrid un bello diálogo entre las escrituras abstractas de Patricia Escutia, las geométricas y coloristas esculturas de Candela Muniozguren y las mucho más realistas de Carlos Tárdez, junto con las pinturas de Mònica Subidé y Alejandro Quincoces, escenografías naturales en el caso de la primera y urbanas en el del segundo.

Si queréis ver estas y el resto de las las propuestas artísticas de las más de 40 galerías participantes, todavía podéis visitar la feria hoy de 11 a 9 horas en la impresionante Galería de Cristal del Palacio de Cibeles ¡Celebramos el último día de Art Madrid’19!

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte.

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción.

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.


La caída. 2025. Óleo sobre lienzo. 195 × 150 cm.


En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital. El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.


Entre perro y lobo II. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.


Entre perro y lobo I. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.


El ángel anatómico. 2013. Madera de fresno y porcelana. 90 × 15 × 160 cm.


Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.


Justa. 2019. Madera de roble policromada. 240 × 190 × 140 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Es cierto que, en ocasiones, olvido por completo la idea principal en mi pintura y en mi escultura. Aunque comienzo una obra con ideas muy claras —dibujos y bocetos previos, grabados preparatorios y una intención bien definida—, me doy cuenta de que, a veces, esa idea inicial se pierde. Y no se trata de un accidente. En algunos casos tiene que ver con dificultades técnicas, pero hoy en día también acepto partir de una idea muy concreta y, al enfrentarme a la escultura, a la madera o a la cerámica, tener que trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.