Arte accesible Art Madrid\'16 y Galería Marc Calzada Miró Bronce y Papel

 

Obra: Jeune Fille au soleil, 1981.

 

 

Con motivo de su participación en la feria de arte contemporáneo Art Madrid’16, del 24 al 28 de febrero, la Galeria Marc Calzada de Barcelona con la colaboración de Successió Miró presenta “Joan Miró: Bronce y Papel”, una selección de obras del surrealista catalán que coincide con la exposición “Miró y el objeto”, estos días en CaixaForum Madrid.

 

 

 

 

Obra: Chien, 1981.

 

La propuesta de la galería Marc Calzada está formada por 25 obras entre escultura, obra gráfica y dibujo. Una representación del arte de Miró de los últimos años, vibrante por su valentía e innovación, que rompió con las convenciones de la pintura, siempre en conexión con su espíritu surrealista y onírico. “Joan Miró: Bronce y Papel” es una gran oportunidad para ver (y adquirir) esculturas del artista catalán y un buen ejemplo, por otro lado, de la capacidad creativa del artista. Entre sus piezas destacan esculturas monumentales como Souvenir de la Tour Eiffel (que presidirá la entrada a Art Madrid’16), grabados realizados al aguafuerte, aguatinta y carborúndum, como Le pitre rose, y dibujos como el titulado Chien y que Miró trabajó en otros medios como el bronce, pieza que también presentan.

 

 

 

Obra: Gymnaste, 1977.

 

 

A Joan Miró le gustaba recordar cómo se había empezado a interesar por la escultura a los diecinueve años con el profesor Francesc Galí: “Fue allí donde también aprendí a dibujar sin ver, únicamente por el tacto. Teníamos las manos detrás y palpábamos un objeto que después teníamos que reproducir sin haberlo visto” (M. Rowell. Joan Miró: Escritos y conversaciones, 2002)

 

 

 

Obra: Tête et oiseau, 1981.

 

Precísamente, y en relación con el tacto, dentro de Art Madrid’16 realizaremos una visita guiada para personas con discapacidad visual a la exposición “Joan Miró: Bronce y Papel” con la colaboración de Un Ojo para el Arte y el periodista y poeta Asier Vázquez, encargados de ofrecer una visita accesible en la que se combinará información verbal minuciosa y detallada, con acceso táctil a algunas de las esculturas allí presentes. Ellos pondrán en contexto la obra escultórica de Miró y traducirán a palabras las sensaciones que las obras del artista puedan provocar a través del tacto.

 

 


 

 

Obra: Vigneron, 1972.

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.