?Beyond Limits? y sus esculturas monumentales.

 

 

 

 

Con sus once ediciones, la exposición “Beyond Limits” de la casa de subastas Sotheby’s se ha ido consagrando como una de las citas anuales más importantes para los amantes y coleccionistas de esculturas contemporáneas monumentales.

 

 

Este año, el comisario de la exposición Simon Stock (Sotheby’s Senior International Specialist) ha seleccionado la obra de 16 artistas reconocidos internacionalmente. Como epicentro de la muestra ha querido situar la obra Lilas de Zaha Hadid, fallecida en marzo de este año, rindiendo tributo a su trabajo. La pieza, diseñada originalmente para la Serpentine Gallery de Londres en 2007, combina la tecnología y la forma orgánica para romper todos los límites y fusionarse con el paisaje, creando así una obra sin costuras, sello distintivo de la Reina de la Curva. Arquitecta controvertida, su condición de mujer, árabe y musulmana la hizo luchar en contra de las propias barreras que su profesión, dominada por hombres, le marcaba. Rem Koolhaas, su mentor, llegó a afirmar que Zaha Hadid era “un planeta inimitable en su propia órbita”.

 

 

Zaha Hadid, Lilas (2007)

 

 

Para esta edición, Simon Stock ha querido contar también con obra de nuestra escultora más internacional, Cristina Iglesias, escogiendo su Habitación vegetal XV (Doble pasaje) (2008), la cual explora los límites entre la apariencia y la realidad, a través del espacio físico y el simbólico, lo visible y lo oculto, el exterior y el interior. Un espacio creado para estar, para entrar, para sentir dentro, un espacio que incita a la imaginación y la reflexión en el espectador.

 

 

Cristina Iglesias, Habitación Vegetal XV (Doble Pasaje) (2008)

 

 

La única obra comisionada especialmente para la muestra ha sido Time and Again de Bruce Munro con 108 nenúfares de acero inoxidable flotando en las aguas del Canal Pond. La instalación representa su concepto del paso del tiempo a través de  36 radiales grabadas con guiños al sentido de infinito y que, divididas en grupos de 12, representan el pasado, el presente y el futuro. La obra se inspira en la propia historia de Chatsworth, relacionada con el cultivo de la planta en Inglaterra y en la obra Las crónicas de Narnia: la Travesía del Viajero del Alba, donde un galeón navega en un mar de lirios.

 

 

Bruce Munro, Time and Again (2016)

 

 

La muestra se completa con obras de Aristide Maillol, Richard Hudson, Joana Vasconcelos, Lynn Chadwick, Erwin Wurm, Ju Ming, Fernando Botero, Wendell Castle, Giorgio de Chirico, Charles Hadcock, Alexander Macdonald-Buchanan, Jedd Novatt y Emily Young. Todas las piezas están a la venta y pueden visitarse hasta el 30 de octubre en los jardines de Chatsworth.

 

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.