Exposición de Carol Rama en el Macba (Barcelona)

Hay pocas cosas tan gratificantes para un museo como recuperar la obra de una figura escorada, tangencial, velada y olvidada por la historiografía tradicional. Es el caso de muchas mujeres artistas y es el caso de la italiana Carol Rama, imprescindible CaraB de la vanguardia del S.XX, que se podrá disfrutar en el MACBA a partir del 30 de octubre y hasta principios de 2015.

Dorina, 1940.

 

Con un lenguaje absolutamente único, influido por el art brut, el informalismo, les fauves, el feminismo y la abstracción orgánica, Carol Rama (Turín, 1918) cuestiona con su extensa carrera - más de 70 años en activo - la narrativa tradicional de la historia del arte y del propio discurso de género, con una visión cárnica, violenta, subversiva, sensual y polimorfa del ejercicio del arte y de su propio cuerpo. El MACBA trata así no sólo de “dar visibilidad al trabajo de Carol Rama” sino de unirse a sus cuestionamientos y dudas sobre el Arte hegemónico y el concepto de lo sensual, lo femenino y lo abyecto.

Apassionata, 1940.

 

En los años 30, Rama experimentaba con las acuarelas, con lo lúbrico de lo acuoso, de los colores, de las manchas para llenar cientos de papeles con desnudos que mutan, lenguas, genitales, ojos en un trabajo lindante con el psicoanálisis y el estudio del inconsciente. La técnica se le quedó corta y los objetos empezaron a cuajar en su obra, ready mades, deshechos, pedazos orgánicos, neumáticos, uñas, jeringas, flecos de Arte Povera para hacer su experiencia todavía más pregnante... más pornográfica.

La Macelleria, 1980.

 

En los años noventa, Carol Rama regresa a la figuración sin perder un ápice de su rabia inicial ya que, como ella misma ha indicado en numerosas ocasiones: “pintar me liberaba de la angustia que sufría por aquello que le sucedía a mi familia, transformándolo en angustia por todo aquello que la sociedad indicaba genéricamente como transgresión… Estaba fuera. En contra. Nunca alineada». 

Carol Rama y Andy Warhol. Fotografía de Dino Petrali, 1975.

 

Comisariada por Teresa Grandas y Beatriz Preciado - filósofa feminista, especialista en la Teoría Queer y la Filosofía de género - la exposición constituye un contra-archivo con el que entender en su plenitud la Historia del Arte del S.XX ya que es “una artista imprescindible para entender las mutaciones de la representación en el siglo XX y el trabajo posterior de artistas como Cindy Sherman, Kara Walker, Sue Williams, Kiki Smith y Elly Strik”.

Carol Rama ha participado durante varios años en la Bienal de Venecia (1948, 1950, 1956, 1993) y en 2003 recibió el León de Oro.

 

El CEART inaugura este jueves 14 de noviembre en la sala A una exposición dedicada a este maestro de la fotografía, que estará abierta al público hasta el 9 de febrero. La muestra recoge uno de los últimos proyectos del artista, centrado en el duro trabajo que llevaban a cabo los mineros de Serra Pelada, una mina abierta de oro en el corazón de Brasil donde los empleados se jugaban la vida diariamente.

La inmigración, la pobreza, la vida marginal, el trabajo esclavo, la relación del hombre con la tierra, el aprovechamiento de recursos naturales… son temas que desde siempre han fascinado a Salgado. Desde el comienzo de su carrera como fotógrafo, su obra se ha decantado por dar visibilidad a los colectivos más desfavorecidos y por crear con sus imágenes un relato visual vívido e impactante sin demasiados artificios. Con un duro blanco y negro, la obra de este autor transita entre el fotoreportaje y la fotografía naturalista.

Y como idea que impregna todo su trabajo está la dignididad humana. Salgado retrata a los empleados, mineros y recolectores desde un planteamiento puramente humanista que quiere poner en valor su integridad, su fortaleza y su resiliencia.

“Si fotografías a un humano, de manera que no se le represente de forma noble, no hay motivo para hacer la fotografía. Esa es mi forma de ver las cosas”.

Salgado no se abrió paso en esta disciplina hasta tiempo después de haber concluido sus estudios de economía entre Brasil y Estados Unidos, y un doctorado en estadística en Francia. Pero en 1973 su vida dio un vuelco y decidió emprender su carrera como fotógrafo llegando a trabajar en la Agencia Gamma y en Magnum Photos durante más de 15 años hasta que en 1994 fundó su propia agencia Amazonas Imagen.

Con el proyecto “Gold”, el fotógrafo retrata una dura realidad que se sucede en la mina de Serra Pelada, nombre dado a un enclave minero totalmente devastado y excavado de manera anárquica, la mayor mina de oro a cielo abierto del mundo, por la que pasaron más de 50.000 personas. Al calor de las leyendas sobre el misterioro Dorado, el fervor por este metal precioso llevó a desarrollar prácticas de explotación extenuantes para los trabajadores y a originar relatos de pena y gloria, de victoria y derrota humanas entre la tierra, los túneles y los cestos de carga.

La exposición del CEART reúne el porfolio completo de Salgado en su característico blanco y negro y con fotografías de gran formato que no dejan a nadie indiferente.