Art Madrid'26 – La muestra presenta 15 de los cuadros más conocidos de la pintora flamenca Clara Peeters.

Clara Peeters, Retrato de una dama. Óleo sobre tabla, 37,2 x 50,2, c.1610. Colección particular

 

 

Clara Peeters (Amberes, 1594-La Haya, 1657), es considerada la precursora del bodegón en los Países Bajos. Sus obras se caracterizan por la representación del autorretrato, muchas veces oculto o reflejado entre los objetos de sus bodegones, y destacan por la meticulosidad en los detalles y por su habilidad en la representación de texturas. En el siglo XVII no era fácil para una mujer vivir del arte, las pocas que lo lograban eran de familia de pintores o de aristócratas, no obstante, Peeters supo hacer del arte su profesión. 

 

 

Clara Peeters, Bodegón con quesos, almendras y panecillos, óleo sobre tabla, c.1612-1615. Adquirido con el apoyo de Friends of the Mauritshuis Foundation, the Bank Giro Lottery, the Rembrandt Association and a private individual (2012)

 

 

La muestra, “El arte de Clara Peeters” fue exhibida anteriormente en el Museum Rockoxhuis de Amberes, y plantea un recorrido por quince de sus naturalezas muertas (cuatro de ellas propiedad del Museo del Prado). Muchos testimonios confirman que la artista desarrolló la mayor parte de su producción en Amberes, pero según apunta Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte y comisario de la muestra, “No sabemos mucho de Clara Peeters. Hay muchos datos contradictorios y nadie se ha encargado de perfilar su vida”.

 

 

Clara Peeters, Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre, óleo sobre tabla, c.1611. Propiedad del Museo Nacional del Prado

 

 

Las obras de la exposición proceden en su mayoría de colecciones privadas, instituciones del norte de Europa, Inglaterra, Estados Unidos y del propio Museo del Prado. En los lienzos pueden identificarse los rasgos más característicos de la sociedad pudiente de la época, a través de objetos que se asocian generalmente a la riqueza y a la cultura como dulces, vinos, frutas o pescados. Alejandro Vergara describe la obra de la artista como “un cuadro de lo que vemos”.

 

 

Clara Peeters, Detalle de la obra Mesa, 55 x 73 cm, c.1611. Museo Nacional del Prado. Procedencia: Col. de la Reina Isabel de Farnesio. 

 

 

Característica habitual en la obra de Clara Peeters es el reflejo de autorretratos en jarras y copas, herramienta que utilizaba para reafirmarse como pintora y como mujer. Fue una pintora valiente y meticulosa en el detalle. Pero poco se sabe de la historia de “la pintora de Amberes”, de los escasos documentos que existen se ha deducido que nació en Amberes entre 1588 y 1590, que era unos 10 años menor que Caravaggio y que tuvo éxito en la época, ya que sus obras fueron adquiridas por dos de los coleccionistas más importantes del siglo XVII.


En los años 60, una pareja de coleccionistas norteamericanos vieron la obra de Peeters en el Museo del Prado y ante la falta de información sobre la obra de ésta y de otras mujeres artistas, decidieron abrir el Museo Nacional de Mujeres Artistas. Hoy la obra de Clara Peeters reluce en el Museo Nacional del Prado, que abre una puerta más para la visibilidad de las mujeres artistas. La muestra puede verse en la Sala D del museo hasta el 19 de febrero.

 

 


 


ABIERTO INFINITO. LO QUE EL CUERPO RECUERDA. CICLO DE PERFORMANCE X ART MADRID'26


Art Madrid, comprometida con crear un espacio de enunciación para artistas que trabajan en torno a las artes performativas, presenta el ciclo de performance: Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda, una propuesta que se inspira en los planteamientos de Erving Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu editores, Buenos Aires, 1997). La propuesta se inscribe en un marco teórico que dialoga directamente con dichos planteamientos, donde la interacción social se concibe como un escenario de actuaciones cuidadosamente moduladas para influir en la percepción de los demás. Goffman sostiene que los individuos despliegan expresiones verbales e involuntarias para guiar la interpretación de su conducta, sosteniendo roles y fachadas que definen la situación para quienes observan.

El cuerpo, primer territorio de toda representación, antecede a la palabra y al gesto aprendido. En él se inscriben las experiencias humanas, tanto conscientes como inconscientes. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda parte de esa premisa: en la propia existencia habita la representación, y la vida, entendida como una sucesión de representaciones, transforma al cuerpo en un espacio de negociación constante sobre quiénes somos. En ese tránsito, los límites se desdibujan; lo individual se abre a lo colectivo y lo efímero adquiere una dimensión simbólica. Al habitar ese intersticio, la performance revela simultáneamente la fragilidad de la identidad y la fuerza que emerge del encuentro con los otros.


PERFORMANCE: OFF LINE. JIMENA TERCERO

7 de marzo | 19:00h. Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.



OFF LINE, es una pieza performativa que busca reflexionar sobre cómo la era digital está transformando la relación del cuerpo con el mundo y con los demás. La interacción se construye cada vez más a través de pantallas e interfaces, y la identidad se desplaza hacia lo virtual, subordinando la experiencia física a la representación digital. En este contexto, el cuerpo se vuelve frágil: pierde densidad, memoria y presencia activa, y se convierte en soporte de información o imagen.

La hiperconectividad y la atención fragmentada generan una corporalidad cada vez más inerte, caracterizada por la disminución del movimiento espontáneo y la reducción de la interacción sensorial directa. Esto plantea preguntas fundamentales: ¿cómo se redefine la presencia cuando la relación con el mundo depende de mediaciones tecnológicas? ¿Qué sucederá con la experiencia del cuerpo en un futuro donde la virtualidad predomina sobre lo físico? Se observa un riesgo de progresiva pasividad corporal: cuerpos que permanecen quietos,cuya actividad está determinada por dispositivos, y cuya memoria se externaliza en registros digitales. La fragmentación de la experiencia física y la primacía de la representación tecnológica generan un escenario donde el cuerpo, aunque visible, está desplazado de su función original como agente de percepción y acción.

Este marco conceptual invita a reflexionar sobre cómo la digitalización afecta la corporeidad, la memoria y las relaciones sociales, y sobre la vulnerabilidad y la inercia que atraviesan los cuerpos en entornos cada vez más mediatizados por la tecnología.



SOBRE JIMENA TERCERO

Jimena Tercero (Madrid, 1998) es una artista multidisciplinar cuya práctica explora los límites del cuerpo femenino, la identidad y el subconsciente a través de la performance, el video y la pintura, abordando conceptos como la memoria, lo tangible y el juego. Se forma en pintura con Lola Albín, fotografía analógica en Cambridge (2014), dirección audiovisual (2018–2020) con referentes como Víctor Erice y la productora El Deseo, y cursa un Máster en Dirección Creativa en ELISAVA. Completa su formación en performance en La Juan Gallery. En 2011 forma parte del jurado infantil del Festival de Cine de Isfahán (Irán).

Dirige obras como Private (2016) y Paranoid (2021), expuestas en Aspa Contemporary Gallery, y proyectos como Yo mi me conmigo (2023, Teatros del Canal), Inside Voices (2021, Conde Duque, con Itziar Okariz) y La última regla (La Juan Gallery). Ha dirigido fashion films para editoriales y marcas como Puma, Dior y Dockers, así como la dirección de arte para artistas como Sen Senra o Jorge Drexler, y el documental También estás aquí para ArtforChange–La Caixa. Presenta Out of View (Nebula Gallery), EDEN (White Lab Gallery) y Navel Bite (Sinespacio). Participa en residencias como Medialab con Niño de Elche y Miguel Álvarez Fernández. En 2025 forma parte del Jurado Especial del Asian Film Fest de Barcelona y de la Residencia de arte International Cultural Mousseum of Assilah (Marruecos).