El Bosco exposicion del centenario Museo del Prado

 

 

 

Hace 500 años falleció una de las figuras más enigmáticas, geniales y fascinantes de la historia del arte, Jeronimus van Aeken, nacido en s’Hertogenbosch (Paises Bajos), fue conocido toda la vida con el sobrenombre de Bosch (El Bosco para los españoles).

 

 

Ahora, la mayor pinacoteca de España ofrece la mayor exposición del genio con motivo del V centenario de su muerte, una ambiciosa muestra comisariada por Pilar Silva, Jefe de Departamento de Pintura española (1100-1500) y Pintura flamenca y Escuelas del norte del Museo del Prado, que incluye obras del Albertina y el Kunsthistorisches Museum de Viena, el Museum of Fine Arts de Boston, The Metropolitan Museum of Art de Nueva York, la National Gallery de Washington, el Musée du Louvre de París, el Polo Museale del Veneto de Venecia, o el Museo de Arte Antiga de Lisboa. En total 65 obras de arte de las que 25 han sido atribuidas al propio Bosco, nueve a su taller, y el resto correspondientes a otros artistas de la época.

 

 

 

 

 

Por la complicación de ordenar cronológicamente la vida y obra del neerlandés, la muestra está divididad en 6 secciones temáticas: Infancia y vida pública de Cristo, Los santos, Del Paraíso al Infierno, El jardín de las delicias, El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas, y La Pasión de Cristo. Las secciones cubren desde sus primeros apuntes de paisajes de su ciudad natal y sus inicios junto a otros pintores flamencos de la época, hasta su influencia en el arte del siglo XVI con el epílogo “Después del Bosco”. Una oportunidad para disfrutar de piezas excepcionales como el  'Tríptico de las Tentaciones de San Antonio', la ‘Adoración de los magos’, El Carro de heno y, como no, El Jardín de las Delicias.

 

 

 

 

Con “El Bosco. La exposición del V centenario” se recorren los temas esenciales que el Bosco trata en sus pinturas, fundamentalmente, religiosos y alegóricos. Estos últimos repletos de simbolismo y tradición de la época, de los vicios y virtudes de la sociedad que le rodeaba y de la que se solía burlar en sus lienzos, mostrándoles sus propias costumbres sociales y deformaciones morales.

 

 

 

 

La exposición es también necesaria desde la perspectiva del especialista ya que contribuye a desvelar numerosos interrogantes sobre su obra referidos, sobre todo, al análisis de su catálogo y su cronología. Además, el Museo del Prado, pionero en el estudio técnico de la pintura del Bosco, ha vuelto a analizar sus obras sirviéndose de los últimos avances. El visitante de esta exposición podrá contemplar parte de los resultados de este estudio en la reflectografía infrarroja y la radiografía de El jardín de las delicias, que permiten verificar el proceso creativo de la obra, con los sorprendentes cambios que el artista realizó desde que inició el dibujo subyacente hasta que concluyó la superficie pictórica. 

 

En el gran programa de actividades organizado en torno a la exposición se incluye el espacio audiovisual Jardín Infinito: un viaje sensorial por el tríptico de "El Jardín de las Delicias", creado por el artista Álvaro Perdices y el cineasta Andrés Sanz.

 

Si las artes visuales despiertan las emociones en el espectador, y también la gastronomía, en su máxima expresión, puede provocar un efecto similar, la relación entre ambas “disciplinas” está más que demostrada.

El queso es una pieza fundamental dentro de la gastronomía, y su diversidad le permite formar parte de los diferentes espacios de ésta, desde los entrantes a los postres. Es por ello que Art Madrid lo incluye en esta edición de la feria desde un lugar ambicioso, en el cual se le da al queso un acercamiento a la propia creación de una obra de arte, tanto desde el punto de vista del tiempo invertido en su proceso de ejecución como del estudio prácticamente personalizado que se le dedica a cada uno de ellos durante su elaboración.

Como si de un artista plástico se tratase, el Maestro Afinador de quesos ejecuta una serie de acciones convirtiendo cada pieza en un elemento exclusivo e individualizado. Esto es lo que consigue la quesería madrileña QAVA de Quesos y su Maestro Afinador José Luis Martín.

“QAVA & MARTÍN AFINADOR es un nuevo concepto de tienda: un espacio singular diseñado para degustar, aprender, difundir y comprar queso en Madrid, en pleno barrio de Retiro.”

José Luis Martín es una pieza clave en la quesería QAVA. Lleva trabajando en el mundo del queso más de 30 años, impartiendo formación por todo el mundo, visitando queserías, realizando consultorías y asesorando en el diseño y la puesta en marcha de alguna de las tiendas más emblemáticas de quesos de España. El hecho de conocer personalmente a los productores, e incluso asesorarlos en la fabricación y el diseño de sus productos, le permite seleccionar lotes específicos, en diferentes estadios de maduración, para completar el afinado del queso y así convertir cada pieza en un producto único, diferente y con un sello propio, el del afinador.

En el perfil del Maestro Martín Afinador se funden la experiencia y el conocimiento puro. Martín Afinador es asesor y consultor de queserías artesanales y diseño de producto, y de las mejores tiendas especializadas del país, director de Gourmetquesos, director y coordinador del Campeonato de los Mejores Quesos de España durante 9 ediciones, director Técnico y jurado en concursos y catas nacionales e internacionales de quesos, colaborador del Ministerio de Agricultura y de la Academia de Gastronomía Española, director y coordinador de la sección de quesos de la Guía Repsol de los mejores Alimentos de España y formador para escuelas de hostelería y centros de enseñanza, entre otras actividades.

El afinado del queso es un proceso complejo que requiere tiempo y dedicación, además de un uso desarrollado de los sentidos. El Maestro Quesero Afinador, como técnico especialista en la materia, trabaja todos los estadíos del queso (variados y complejos), controla todas las etapas de transformación de la materia prima, supervisa la evolución y desarrollo de los quesos según las características de cada uno de ellos, verifica la calidad y el estado en que llegan los quesos a sus cavas, su cuidado y conservación, y; por último, controla su embalaje y el tipo de envoltorio adecuados para su mejor conservación.

En Qava de Quesos cuentan con dos Cavas de Afinado de Quesos. En estas “cuevas de afinación” o cámaras frigoríficas diseñadas en condiciones constantes de temperatura, humedad y aireación, “cuidamos con mimo los quesos hasta llevarlos a su punto óptimo de consumo”. El trabajo del afinado conlleva disponer los quesos en baldas de madera, volteado diario y/o lavados frecuentes, cepillados periódicos, así como otras manipulaciones con carácter regular.

Entre los servicios que ofrece Qava de Quesos podemos encontrar cursos y talleres específicos, realización de eventos para grupos y empresas, y asesoramiento sobre diseño de tiendas y cavas de afinado.