El Guernica. Picasso a los 80 años del terror

 

“El Guernica”, Pablo Picasso, 1937. “Piedad y terror en Picasso. El camino al Guernica”.

Exposición en el Museo Reina Sofía

 

 

La muestra, que estará abierta al público hasta el 4 de septiembre, plantea un recorrido por obras realizadas por el artista malagueño después de 1925, en las que se pueden apreciar escenas con acciones desaforadas, donde la violencia y el horror están muy presentes. Con esto se pretende reflexionar acerca de cómo está investigación artística anterior pudo influir de forma acusada en la creación de Guernica. 

 

 

 

Pablo Picasso. Woman Dressing Her Hair, Royan, 1940. Óleo sobre lienzo. New York, Museum of Modern Art (MoMA). Louis Reinhardt Smith Bequest, 1995. © 2017. Digital image, The Museum of Modern Art, New York/ Scala Florence. © Sucessión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2017

 

 

 

“Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica”, comisariada por Timothy J.Clark y Anne M. Wagner, cuenta con 180 de las más grandes obras del artista, procedentes de los fondos de la Colección y de más de 30 instituciones de todo el mundo como el Musée Picasso y el Centre Georges Pompidou de París, la Tate Modern de Londres, el MOMA y el Metropolitan Museum de Nueva York, o la Fundación Beyeler (Basilea), y de algunas colecciones privadas como la de Claude Ruiz-Picasso, Nahmad o Menil. 

 

 

 

Vistas de sala. Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica, 2017

 

 

 

El recorrido de la muestra comienza y finaliza en una Sala con documentación y referencias que trasladan al espectador a la fatalidad de la Guerra Civil. Varios espacios están dedicados a bocetos preparatorios y apuntes algunos de carga muy violenta; como “La muerte de Marat” o “Retrato de la marquesa de culo cristiano echándole un duro a los soldados moros defensores de la virgen” (1937). Como pieza central de la exposición se encuentra majestuosa y solemne, la que puede considerarse una de las obras de arte más célebres del siglo XX y probablemente “la obra del siglo XX que más interpretaciones ha suscitado”, según comenta Manuel Borja-Villel, Director del Museo Reina Sofía: “El Guernica”.

 

 

 

“Piedad y terror en Picasso. El camino al Guernica”, vista de la exposición. 

 

 

 

El Museo Nacional Reina Sofía ha creado el Fondo Documental Guernica, un archivo comisariado por Rosario Peiró y Rocío Robles Tardío que recopila documentación histórica sobre la obra. La exposición podrá verse, como ya comentamos, hasta el 4 de septiembre, en el Edificio Sabatini y cuenta también con un programa de conferencias titulado “Devenir Guernica. Lecturas sobre guerra, exilio e iconoclastia”, en las que se reflexiona sobre la obra. 

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.