Art Madrid'26 – \"El Paso\" en Madrid y Barcelona: Canogar y Millares

 

 

 

Exposición de Rafael Canogar en Madrid y de Manolo Millares en Barcelona

 

 

Rafael Canogar nació en Toledo en 1935 y se inició en la pintura a los 14 años, gracias al maestro Vázquez Díaz. Viajó a París y se acercó al informalismo, corriente que quiso desarrollar pues ofrecía la posibilidad de trabajar la materia en libertad. Años después, se acercó a artistas como Luis Feito o Manolo Millares, entre otros, y formó junto a ellos el grupo El Paso. Canogar pretende lograr la mayor expresividad con los mínimos elementos, dotándolos de dinamismo y energía. Manolo Millares (Gran Canaria, 1926- Madrid, 1972) se inició en la pintura de manera autodidacta, desarrollando, en una primera etapa, un estilo de inclinación surrealista y preocupado por las culturas aborígenes de su tierra. En una segunda etapa, su obra se ve marcada por la utilización de superficies de arpillera, que desgarra, rompe, perfora y cose. Al igual que Canogar, ensalza el valor de la materia como vehículo de expresión, utilizando en su paleta el marrón, el negro, el rojo y el blanco. 

 

 

Manolo Millares retratado por Juan Dolcet, 1971

 

 

La Galería Manel Mayoral de Barcelona acoge hasta el 25 de julio la muestra “Millares: Construyendo puentes, no muros”, una revisión de la obra del artista canario comisariada por el teórico y crítico Alfonso de la Torre y la historiadora del arte y comisaria Elena Sorokina. Muestra las obras más conocidas de Manolo Millares, como “Cuadro 32” (1957-58), algunos de sus antropomórficos “homúnculos”, y dos trípticos fabulosos, uno de ellos: “Divertimentos para un políptico (1963)”, que forma parte de la colección permanente de la Fundación Antonio Pérez de Cuenca. Desde 1976 no se hacía en Barcelona una retrospectiva de este artista. Como apunta Alfonso de la Torre, “la exposición reúne las obsesiones de Millares”.

 

 

Rafael Canogar en su estudio

 

 

Madrid, por su parte, resalta la figura de otro de los grandes nombres del grupo, el artista toledano Rafael Canogar. El CEART (Centro de Arte Tomás y Valiente) de Fuenlabrada acoge la exposición “Ayer, hoy: Rafael Canogar”, abierta al público hasta el 22 de julio. Se trata de una retrospectiva del artista que reúne un total de 60 pinturas que ofrecen un recorrido apasionante por su vida y obra. La exposición está seccionada en capítulos que van desde la formación del “Grupo el Paso” hasta sus trabajos más recientes, cuadros de gran formato de luces saturadas y colores arrastrados.

 

 

Homúnculo. Manolo Millares

 

 

Estas dos muestras ofrecen las pinceladas clave para entender las aportaciones del grupo vanguardista El Paso. Luis Feito, Juana Francés, Manuel Rivera, Antonio Suárez, Antonio Saura y Pablo Serrano fueron otros artistas que formaron parte del colectivo. De la mano de dos de sus máximos referentes, Millares y Canogar, podremos acercarnos a la pintura de la posguerra española y a su plástica revolucionaria hasta finales del mes de julio.

 

 

 Rafael Canogar. Atrio, óleo sobre lienzo, 2017

 

 

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.