EntreFotos celebra su 17 edicion en la Casa del Reloj de Matadero

 

 

 

 

Del 26 al 29 de noviembre en la Casa del Reloj de Matadero Madrid se celebra la décimo séptima edición de EntreFotos el veterano encuentro de fotografía de la capital y una oportunidad única para conocer a los fotógrafos ya que se trata de una feria sin intermediarios en la que el público, visitantes y coleccionistas, pueden conocer de primera mano las experiencias, motivaciones e intereses de los fotógrafos.

 

 

 

 

 

 

Fotografía de Ruland Chidiak.

 

 

 

Este año son 35 los portfolios seleccionados por el comité de selección independiente formado por Ana Berruguete, Manuel Zambrana y Luis García Miguel, 35 artistas emergentes y consagrados que mostrarán sus imágenes originales y en exclusiva durante los cuatro días de un encuentro. Esta cita pretende acercar la fotografía artística al mayor número de personas, difundir la obra de los autores y fomentar el pequeño coleccionismo ya que, como ha advertido el presidente de la Asociación EntreFotos y director de la feria, pepe Frisuelos “desafortunadamente la fotografía no ocupa todavía en nuestro país el lugar que se merece, especialmente si la comparamos con el resto de las bellas artes o con el prestigio que alcanza en otros países”. “Porque amamos la fotografía por encima de todo y necesitamos compartirla, anunciarla y proclamarla”, añade Frisuelos. EntreFotos te permite bucear en 35 universos, los 35 modos de entender la fotografía, 35 lenguajes con la palabra - in situ - del propio autor.

 

 

 

 

 

 

 

Fotografía de Pablo Pro.

 

 

Desde su creación en 1998, como iniciativa de los fotógrafos Luis Baylón, José María Díaz-Maroto, Evaristo Delgado y Pascuale Caprile que vieron el vacío que había en nuestro país de eventos dedicados a la fotografía y tomando como referencia Les Recontres D’Arles (Francia), EntreFotos ha crecido y ha madurado y entre sus participantes cuenta con profesionales reconocidos (entre ellos, Pilar Pequeño, Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes) pero, sobre todo, con una calidad creciente y confirmada.

 

 

 

 

Fotografía de José Luís López Moral.

 

 

Este año, se pueden disfrutar las propuestas de:

Amarytierra, Alberto Franco Díaz, Andreas Strobel, Angélica Suela de la LLave, Antonio J Ferrer, Antonio Valverde, Beroiz Pérez de Rada, Héctor Jácome, Javier de Reparaz, Joan Forteza, Jorge Ruland Chidiak, Pepe Huelves, José Luís López Moral, José Luís Sánchez, José Luís Tejedor, Julian Ochoa, Laura Len, Lia G, Maite Arranz, MasauR, Manolo Portolés, Maria Antonia García de la Vega, Marta del Pino Molina, Pablo Pro, Pepe Frisuelos, Pilar Pequeño, Porfolio Natural, Rafer, Roberto San Eugenio, Samanta Aretino, Santi Xander, Soledad Pulgar, Tola Castillo, Xavier Gómez, Zita Echevarría, Ultravioleta.

 

 

 

 

Fotografía de Laura Len

 

 

 

El programa se completa con actuaciones en directo, mesas redondas y formas de libros con figuras como Ouka Leele, Isabel Muñoz o Juan Manuel Castro Prieto, entre otros.

 

 


 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.