Art Madrid'26 – Especial Art Madrid Coleccionismo con BCollector: Leer, leer y leer

 

“Vea todo el arte que pueda, y lea, lea y  lea.”

(Sadie Coles, galerista, Londres)

 

Los verbos ver y leer forman el binomio imprescindible para todo coleccionista o futuro coleccionista de arte. Como el saber no ocupa lugar, según reza el refrán, aquí se presentan unas lecturas para quienes deseen profundizar en el tema.

 

 

 

 


Entre las recomendaciones bibliográficas destaca “Buscadores de belleza. Historia de los grandes coleccionistas de arte”, de María Dolores Jiménez Blanco y Cindy Mack. En este libro de la editorial Ariel, las autoras analizan la figura de destacados coleccionistas como José Lázaro Galdiano, Paul Guillaume, Shchukin y Morozov, Peggy Guggenheim, Hans-Heinrich Thyssen Bornemisza o Giuseppe Panza.

 


Sus motivaciones a la hora de coleccionar, el reflejo de sus personalidades a través de las obras que adquieren o la vocación filantrópica de muchos de ellos, son algunas de las cuestiones que se abordan en la obra y que ayudan al lector a adentrarse en el mundo del coleccionismo.
“Coleccionar Arte Contemporáneo”, de la editorial Taschen y escrito por Adam Lindemann, estudia la materia recogiendo las opiniones de los siete protagonistas del mercado del arte: artistas, críticos, marchantes y galeristas (Larry Gagosian Barbara Gladstone, Max Hetzler, Emmanuel Perrotin…), asesores, coleccionistas (Jakis Joannou, Jean-Pierre Lehmann, François Pinault, Charles Saatchi…), expertos en casas de subastas de Christie`s, Phillips de Pury & Company y Sotheby`s, además de directores de museo y comisarios.

 

 

 

 

 

En el libro se reflexiona en relación a quien promueve, a quien vende y a quien colecciona arte contemporáneo. Lindemann explica de manera sencilla las características de las compras en el mercado primario, el mercado secundario, la compra en subasta o en feria de arte.
La última parte del libro incorpora un anexo con información instructiva, comenzando por una conversación con Samuel Keller, exdirector de Art Basel (Basilea) y Art Basel Miami y, en la actualidad, director de la fundación Beyeler. Además, añade un calendario anual que recorre mes por mes los acontecimiento destacados que puedan interesar a un coleccionista en relación a ferias y casas de subastas, un glosario de términos útiles para el conocimiento del sector y también una recopilación de revistas de consulta y páginas web.

 

 

 

 


Fundada en 2007, con periodicidad mensual y distribuida en diez países, “Tendencias del Mercado del Arte” es una revista sobre arte y coleccionismo. Amena, didáctica y con un buen diseño, esta publicación está dirigida al profesional del arte pero también al público amateur.
Comprende el arte de todos los periodos históricos, desde la Antigüedad Clásica hasta las últimas tendencias del Arte Contemporáneo y sus contenidos están conformados por entrevistas a expertos en mercado del arte, críticos, comisarios y coleccionistas, reportajes de investigación sobre el sector, análisis de los artistas estrella de las casas de subastas y artículos sobre inversión y cuestiones jurídicas en el arte firmados por reputados expertos.

 


A todo ello hay que añadir que, con motivo de ferias y eventos destacados del ámbito cultural nacional e internacional, Tendencias del Mercado del Arte publica números especiales en edición bilingüe español-inglés y el Anuario Coleccionar Arte Contemporáneo, una completa guía para el coleccionista.

 

 

Natalia Alonso
Bcollector

 

*Sobre BCollector. El proyecto Bcollector surge en el año 2011 de la mano de Nuria Fernández Franco (Directora de Espacio Líquido) y Natalia García Fernández (Directora de NG Arte) con el ánimo de fomentar la iniciativa privada dentro del sector artístico. Bcollector se propone a través de mesas de diálogo y reflexión fomentar el coleccionismo privado como destacado promotor del arte y potenciador del mercado artístico, impulsando el reconocimiento de la figura del coleccionista como agente esencial en el sistema del arte.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.