Especial Art Madrid coleccionismo con BCollector PartII

 

Gabinete de coleccionista, de Cornelis de Baellieur

 

El coleccionista juega un papel fundamental dentro del entramado artístico. Michael Kimmelman ofrece una completa definición sobre su figura y sobre el acto de coleccionar: “Algunas personas son coleccionistas porque coleccionar puede ser un gran arte si se toma en serio. Ésta es la razón por la que nos gusta ver las grandes colecciones, incluso cuando no somos coleccionistas. El coleccionismo es una manera de ordenar el mundo, que es lo que hacen los museos o las colecciones públicas. Es también una manera de definir la idiosincrasia del coleccionista, igual que el arte hace.

 

 

Tradicionalmente en manos de la Iglesia, la aristocracia y la realeza, el coleccionismo ha sido considerado durante siglos un símbolo de estatus, de ostentación, lujo y exclusividad al alcance de unos pocos. Su origen contemporáneo lo encontramos en la progresiva democratización del acceso a la cultura y el arte. Con el inicio del capitalismo, la revolución industrial y los Salones parisinos, vinculado a la aparición de los críticos, los marchantes y posteriormente los galeristas, surge el coleccionismo burgués. A partir de ese momento se convierte en una actividad que busca ganar impulso y reconocimiento.

 

 

En la presentación de ArteBA

 

En las últimas décadas ha logrado una mayor presencia debido al creciente desarrollo del mercado del arte y la proliferación de ferias. En este sentido, debe señalarse el potencial que posee Latinoamérica, en la actualidad un foco emergente en ferias de arte entre las que cabe mencionar artBO, la Feria Internacional de Arte de Bogotá y arteBA, la Feria de Arte Contemporáneo de Buenos Aires. Ambas son plataformas de reunión de coleccionistas procedentes de todo el mundo.

 

 

De un coleccionismo impulsivo y pasional se ha evolucionado a un coleccionismo más intelectualizado y racional, cada vez más profesionalizado y mejor asesorado. La línea de adquisición de obras de arte por parte del coleccionista es concebida como un auténtico proyecto personal. El nuevo coleccionista apoya a los creadores, fomenta la formación estética del público, dinamiza el mercado y muestra un fuerte compromiso con el sistema del arte. Además, reúne una obra que no se limita a su deleite privado sino que también muestra una clara vocación pública y la voluntad de no permanecer anclada en el entorno doméstico. Se trata de actitud más próxima a la del mecenas que a la del especulador.

 

 

En uno de los foros de coleccionismo de ARCOmadrid 2014, el coleccionista argentino Aníbal Jozami afirmó que “el coleccionismo no es un hobby para ricos” y que él “jamás ha visto el arte como un negocio”, aunque reconoció que el mercado es bueno para el dinamismo del sector. Jozami es ejemplo de un nuevo tipo de coleccionista para el cual coleccionar significa difundir el arte, en su caso el arte argentino de forma específica.

 

 

Daumier, El coleccionista de estampas

 

Cada vez un mayor número de coleccionistas crean una institución propia pero abierta a la sociedad. Generalmente son organismos que se caracterizan por el desarrollo de actividades culturales y exposiciones, además de impulsar programas de becas para artistas y comisarios. Hay que contar también con las cesiones o depósito de obras que, por parte del coleccionismo privado, se realizan a museos para el disfrute público. Por ello, es fundamental resaltar la importancia que juega la figura del coleccionista para la estimulación del tejido artístico y, puesto que existe un desconocimiento generalizado del público hacia esta labor, surge la necesidad de visibilizarla mediante la organización de mesas redondas, conferencias, encuentros y foros, siendo imprescindible también contar con el apoyo político de cada país mediante adecuadas leyes de mecenazgo que motiven al coleccionista.

 

En la actualidad, los coleccionistas privados cuentan con el apoyo del IACCCA, International Association of Corporate Collections of Contemporary Art. Y, en el caso español, con 9915, Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo, llamada así en referencia al código con el que organismos internacionales identifican a los coleccionistas en general.

 


Natalia Alonso
Bcollector



Sobre BCollector. El proyecto Bcollector surge en el año 2011 de la mano de Nuria Fernández Franco (Directora de Espacio Líquido) y Natalia García Fernández (Directora de NG Arte) con el ánimo de fomentar la iniciativa privada dentro del sector artístico. Bcollector se propone a través de mesas de diálogo y reflexión fomentar el coleccionismo privado como destacado promotor del arte y potenciador del mercado artístico, impulsando el reconocimiento de la figura del coleccionista como agente esencial en el sistema del arte.
 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.