Art Madrid'26 – Exposición Kerry James Marshall en Museo Centro Nacional de Arte Reina Sofía y Fundació Tàpies.

¿Qué define a una raza?¿Qué define a la raza negra?¿Qué temas articulan la cultura y la historia afroamericana? La exposición “Kerry James: pintura y otras cosas” aborda estas cuestiones a través del arte y desde ópticas muy diversas que enfocan sobre cuestiones sociopolíticas, antropológicas y culturales relacionadas con la identidad negra, la negritud (blackness).

Kerry James Marshall (Birmingham, Alabama, 1955) retrata la cultura afroamericana y nos obliga a revisar la estética occidental a través de la pintura, la fotografía, el vídeo y la instalación en la que es la primera gran retrospectiva individual del estadounidense en Europa y que viene a España de la mano de la Fundació Antoni Tàpies de Barcelona y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid.

El artista advierte con sus obras de “la ausencia del sujeto negro en el canon iconográfico occidental, y plantea una reflexión sobre la invisibilidad en las representaciones artísticas de los colectivos marginales”, como cuenta el texto explicativo del Reina Sofía con motivo de la muestra.

 

Y para hacer frente a este hueco en el imaginario colectivo, Kerry James Marshall utiliza la pintura como reflexión para ser consecuente con una idea: “Uno no puede nacer en Birmingham, Alabama, en 1955, y criarse en el Sur de Los Ángeles, cerca de la sede del Partido de las Panteras Negras, y no asumir cierto tipo de responsabilidad social”.

Porque el artista vivió de primera mano, espectador participante, las revueltas sociales y civiles de los convulsos años 60 y 70 del pasado siglo y articularon la columna vertebral de su obra, la identidad negra, como género, como raza y como ciudadanía. El propio Marshall lo explica para el Reina Sofía: “El mundo que yo veo esta filtrado por unas lentes de cultura negra”.

La presencia-ausencia de la cultura negra en la sociedad se plasma en sus características siluetas negras sobre fondo oscuro de sus obras, muy en contraste con el colorido y la explosión naif de las obras de gran formato con telas y estampados de marcada tradición africana y escenas pop llenas de narrativa costumbrista.

 

La exposición co-organizada por el Museo Reina Sofía (Madrid) y la Fundació Antoni Tàpies (Barcelona), también tiene dos líneas diferentes y, mientras en Barcelona encontramos la obra más reciente del creador tanto pinturas como fotografía, vídeo e instalación; en Madrid se abarca el grueso de su producción pictórica anterior al año 2000.

Kerry James Marshall construye la identidad negra al otro lado del espejo de la realidad dominante y nos pregunta en qué lado nos encontramos nosotros.

 

"Kerry James Marshall. Pintura y otras cosas”. Del 11 de junio al 26 de octubre de 2014. Fundació Antoni Tàpies, Barcelona y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.