VIII edición de Festival Ilustratour ahora en Madrid su octava edición

                                                          

 

 

Durante los últimos 7 años, el Festival Internacional de Ilustración Ilustratour se ha celebrado en Valladolid y, en su octava edición, traslada los bártulos a Madrid para disfrute de los amantes del trazo, la tableta, el lápiz, la tinta y la acuarela.

 

 

 

Hasta el 26 de julio, con sede en la Casa del Lector y otros espacios de Matadero Madrid, Ilustratour ofrece más de 300 horas de actividades con algunos de los mejores maestros entre los que destacan el gran Dario Adanti, creador de Niño Dios y co-fundador de Mongolia, y la gran revelación de estos años, Paula Bonet, con sus mujeres líquidas, frescas y melancólicas. Con ellos, otros 28 artistas invitados serán los responsables de las masterclasses, talleres, debates y encuentros que se han convertido ya en un auténtico network en el que hay ya más de 200 participantes inscritos. Una cifra que asegura el saludable futuro de la ilustración en España.

 

 

 

 

El pasado de la ilustración, su actualidad y las nuevas tendencias serán el objeto de estos 7 días de festival y, además, el programa incluye un taller de humor gráfico y dibujo en directo en la Central de Diseño de Dimad.

 

Además de esta faceta más profesional, Ilustratour tiene actividades para todos los públicos, exposiciones, teatro, danza, presentaciones de libros y, fuera de Matadero, la ilustración se extiende, por ejemplo, a la galería Mad is Mad (c/Pelayo) con una pequeña retrospectiva sobre Juan Varela, el ilustrador español de naturaleza más conocido y que cumple 40 años dedicado a esta labor. Comenzó a mediados de los años setenta en la Enciclopedia de Félix Rodríguez de la Fuente y ha aportado sus dibujos a decenas de libros. La muestra de Mad is Mad va un poco más allá, y muestra sus nuevos trabajos artísticos, con un pie en la abstracción.

 

 

 

Ilustratour incluye por primera vez en el certamen un mercado de compra-venta de libros, fanzines, revistas, obras originales, merchandising y todo tipo de artículos relacionados con la ilustración.

 


 

 

 

 

Visitar el estudio de un artista supone adentrarse en un terreno íntimo y respirar el ambiente de creación que envuelve el trabajo del autor. Cuando uno entra en este espacio pone los sentidos alerta para rastrear y localizar esos pequeños detalles que nos cuentan un poco más del espíritu y el pensamiento del artista, los bocetos corregidos, las rectificaciones, los ensayos, las pruebas clavadas con chinchetas en las paredes, los trazos en papel reutilizado, las notas, los lápices recién afilados, los manchones de pintura… Hablamos de un caos ordenado, de una esfera donde trabajo e inspiración conviven y que los creadores se resisten a compartir, porque, en ocasiones, abrir las puertas del estudio es casi como abrir las puertas del alma.

Visita organizada por Art Madrid'19 al taller de Rubén Martín de Lucas

Estos espacios tienen además un halo de misterio, de intimidad y familiaridad en el que hay que avanzar con cautela, teniendo cuidado de no profundizar demasiado, de ir descubriendo los secretos hasta donde el artista quiera confesarlos. Pero es también la oportunidad idónea de entrar en comunicación directa con la obra, de conocer el proceso de producción desde sus inicios hasta el final, de comprender las dudas, las intenciones, el objetivo y el mensaje de un proyecto desde las entrañas.

En las pasadas ediciones de Art Madrid tuvimos la suerte de visitar el taller de Rubén Martín de Lucas y el de Okuda San Miguel, artistas invitados en 2019 y 2018 respectivamente. Con Martín de Lucas pudimos conocer en detalle su gran proyecto creativo vital “Stupid borders”, de donde se derivan y desgajan diferentes acciones concretas con títulos propios que responden a una misma idea: profundizar en la relación del hombre con la tierra y entender las pautas artificiales que nos imponemos como sociedad. En el estudio pudimos ver sus piezas más recientes y entender el proceso de concepción y plasmación, los motivos para elegir una disciplina u otra, sus últimos trabajos en vídeo y los millones de notas y apuntes de cada línea del proyecto.





Okuda San Miguel nos abrió las puertas del estudio en 2018. Esta gran nave diáfana pintada de blanco parecía el lienzo perfecto para sus piezas multicolor, en medio de estantes y mesas repletos de botes de spray. En el momento de la visita, el artista estaba trabajando en la obra “El lago del deseo” de 6x3 m, que realizó en exclusiva para Art Madrid y se pudo ver en la entrada de la feria. Esta pintura está inspirada en el Jardín de las Delicias del Bosco, un autor de referencia para Okuda y que sigue despertando el interés, la sorpresa y la curiosidad de muchos. Las piezas de gran formato conviven con los esmaltes de pequeñas dimensiones, además de las esculturas, las tablas de prueba y los enormes bocetos para fachadas de edificios. Porque Okuda trabaja a lo grande y cuenta con un equipo completo que le ayuda a concentrarse en sus obras. Como él mismo explica, el proceso creativo no se para nunca, y tener un equipo le permite llevar a cabo tantos proyectos a la vez.

Guillermo Peñalver, “Yo, dibujando” (detalle), 2019

Otros artistas hacen de su propia casa su estudio. Este es el caso de Guillermo Peñalver, a quien el Museo ABC de la Ilustración dedicó una exposición dentro de su programa “Conexiones” con el título “Autorretrato en interior”. Su voracidad por el recorte, el uso del papel en varias tonalidades, la superposición de blancos y el uso discreto del lápiz hacen de la obra de Peñalver un trabajo delicado e intimista, como las propias estampas que recrea. En este caso, la visión de sus collages es como una visita a su propia casa/taller, donde las estancias se convierten en espacios polivalentes y las acciones cotidianas cobran protagonismo. El último trabajo de este autor es un ejercicio de sinceridad donde representa su día a día desde la precaria realidad del creador que fusiona su trabajo con su actividad diaria.

FAC 2015

Haciendo honor a esta relación directa con el autor que se produce al visitar su estudio, David de las Heras lanzó su proyecto FAC (Feria de Arte en Casa), que ya va por las cinco ediciones. La idea es fomentar un diálogo abierto con los creadores al exponer sus obras en un ambiente doméstico y eliminando las barreras tradicionales del mercado. Aunque la iniciativa siguió creciendo, la propuesta original nació en la propia casa de David, quien abrió su estudio y su hogar al intercambio, el conocimiento y la experiencia. Se trata de vincularse al arte desde una vivencia más personal, conocer a los artistas y disfrutar de su obra, ya sea en la cocina, el salón o la habitación.