Art Madrid'26 – Francis Bacon y la influencia española

 

“Francis Bacon. De Picasso a Velázquez” mostrará obras apenas exhibidas anteriormente.

 

 

Francis Bacon (Dublín, 1909-Madrid, 1992) tenía un estilo figurativo propio, que se caracterizaba por la deformación pictórica. Se introdujo en el mundo del arte después de visitar la exposición Cent dessins par Picasso en la Galería Paul Rosenberg de París.


Bacon retrató bajo una visión atormentada y descompuesta del ser humano, la crisis de la humanidad durante la segunda mitad del siglo XX. Siempre estuvo interesado por los aspectos más amargos, misteriosos e inquietantes de la existencia, lo que le hacía buscar en sus retratos la condición espiritual del modelo, y no sus rasgos físicos. En sus obras combina un interés por la fotografía y su admiración por los grandes maestros de la pintura, en especial por Velázquez, Rembrandt y Goya. 

 

 

La exposición retrospectiva “Francis Bacon. De Picasso a Velázquez”, hace un recorrido por más de seis décadas de creación pictórica mediante una selección de sus pinturas y las de algunos de los maestros españoles y franceses que influyeron en su obra. Indudable es su relación con la cultura española, algo que se refleja muy bien en su obsesión por el Retrato del Papa Inocencio X, realizado por Velázquez en 1650, al que le dedicó más de cincuenta obras. La muestra plantea una nueva perspectiva sobre la obra de Bacon.

 

Retratos, desnudos, paisajes, tauromaquia… Bacon, a partir de la literatura, el cine, el arte y sus propias experiencias vitales, crea un universo de imágenes nuevo. El artista llegó a situar al ser humano ante un espejo en el que pudiera contemplarse de forma cruda y violenta.

 


 

 

La muestra está organizada en colaboración con Grimaldi Forum Monaco y comisariada por Martin Harrison. Algunas de las actividades que tendrán lugar alrededor de la muestra destacan las conferencias: “Francis Bacon (28 de septiembre a las 18:30h) impartida por Martin Harrison (comisario de la muestra) y Lucía Agirre (curadora del Museo Guggenheim de Bilbao) y “Bacon y su estudio de 7 Reece Mews” (5 de octubre a las 18:30h), que contará con la directora de la Hugh Lane Gallery de Dublín, Barbara Dawson.

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


El trabajo de Iyán Castaño (Oviedo, 1996) se inscribe en una genealogía del arte contemporáneo que interroga la tensión entre lo efímero y lo permanente, situando la práctica artística en un umbral donde naturaleza, tiempo y percepción convergen. Su investigación parte de un fenómeno geomorfológico aparentemente menor - las huellas en la arena generadas por la acción mareal- para convertirlo en un dispositivo poético de observación sensible del paisaje. La restricción temporal de la bajamar no actúa únicamente como condicionante técnico, sino como estructura conceptual que organiza el proceso creativo y lo alinea con una ética de atención y presencia radical.

Lejos de entender el paisaje como fondo o escenario, Castaño reconoce en el entorno marítimo un sistema generativo previo a toda intervención humana. El mar, el viento y la luz producen registros autónomos que el artista traduce pictóricamente, desplazando la autoría hacia una relación de escucha y mediación.

El territorio -inicialmente asturiano y progresivamente expandido a otros contextos geográficos- funciona como archivo material y memoria situada. Cada obra deviene índice irrepetible de un lugar y un tiempo concretos, haciendo visible la fragilidad de los ciclos naturales sin caer en una retórica explícita de denuncia. Así, la pintura de Iyán Castaño opera como una pausa activa, un gesto de suspensión que permite experimentar la transformación constante del mundo desde una proximidad sensible y reflexiva.


Aguas abiertas. 14-04-24. Gráfica expandida sobre lienzo. 2024. Detalle.


En tu práctica trabajas bajo la restricción temporal de la bajamar. ¿Cómo condiciona ese límite de tiempo tu proceso creativo?

La bajamar condiciona profundamente mi método de trabajo, pero no funciona solo como un límite temporal, sino como el eje sobre el que se articula todo el proyecto. Existe un proceso previo en el que estudio la meteorología y las posibles variaciones climáticas de un día concreto; en función de eso sé si podré trabajar y con qué materiales.

Una vez en la playa, durante la bajamar, dispongo de un margen muy reducido -a veces de apenas dos horas o incluso menos- en el que tengo que recorrer el espacio buscando registros. Si encuentro alguno, lo intervengo; si no, debo desplazarme a otra playa. Tras la intervención, tengo que retirarla rápidamente antes de que el mar regrese y borre toda esa huella. De alguna manera, estas obras transforman en permanentes las ondas de arena, esas formas, que son esencialmente efímeras.


Donde nace el mar. 15-09-25. Gráfica exandida sobre lienzo. 40 x 60 cm. Playa de Rodiles, Asturias. 2025.


¿De qué modo el entorno meteorológico y marítimo -lo impredecible del mar, el viento, la luz, la marea- se convierte en coautor de tus piezas?

No considero que el entorno sea un coautor en el sentido tradicional, sino más bien el verdadero autor de los registros con los que trabajo. Me interesa entender la naturaleza como una gran creadora: a través de las mareas, las olas, el viento o la luz se generan en la arena formas que están en constante regeneración. Para poder crear mis obras necesito que el mar haya creado las suyas antes.

A partir de ahí, mediante acrílicos, óleos, ceras o sprays, intento trasladar a la obra mis sensaciones y emociones frente al mar en ese momento concreto. Ya sea invierno o verano, esté nublado o haga sol, se trate de una cala pequeña o de una playa extensa, todo ese contexto condiciona el resultado y queda impreso en la obra.


Sand Ripples. 07-04-21. Gráfica expandida sobre lienzo. 189 x 140 cm. Ría de Niembro. Asturias. 2021.


Tu obra está muy vinculada al territorio asturiano - playas, bosques del litoral, la cala de La Cóndia…, ¿qué rol juega en tu trabajo el lugar concreto, la topografía, la identidad local, la memoria geográfica?

El lugar lo es todo en mi proyecto. Asturias fue el punto de partida y el territorio donde se educó mi mirada. Llevo siete años trabajando en esta línea y con el tiempo he comprendido que cada registro es inseparable del sitio y del día concreto en el que se realiza.

A partir de ahí sentí la necesidad de ampliar el mapa y comenzar a trabajar en otros territorios. Hasta ahora he desarrollado obras en Senegal, Ecuador, las islas Galápagos, Indonesia… y en cada caso el resultado es completamente distinto. El mar que baña esas costas, la disposición de las rocas, la morfología de la playa o incluso los animales que la habitan generan huellas únicas, imposibles de reproducir en otro lugar. Esa especificidad del territorio, su topografía y su memoria geográfica, quedan inscritas en cada obra de manera única, inseparable. irrepetible en cualquier otro lugar.


Mangata. 05-11-25. Gráfica expandida sobre lienzo. 190 x 130 cm. Playa de Sorraos. Llanes. 2025.


¿En qué medida el cambio climático, la subida del nivel del mar, la alteración de los ciclos mareales o la erosión de costas están presentes en tu reflexión (o podrían estar) como trasfondo de tu trabajo?

Mi trabajo no parte de una intención ecológica ni de una denuncia directa. Si existe una reflexión sobre el medio ambiente, surge de manera indirecta, acercando a las personas al paisaje, invitándolas a observar con atención y a generar una relación más empática con el entorno que habitan. Las playas están en constante transformación, pero no busco fijar el paisaje; más bien, intento transmitir la experiencia de estar frente a él. Cada obra es, en este sentido, como un pequeño mar que se puede llevar a casa.


Árbol de la vida. 19-02-25. Gráfica expandida sobre lienzo. 50 x 70 cm. Playa El Puntal. Asturias. 2025.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

En mi trabajo hay muy poca planificación respecto al resultado final, pero sí existe una planificación previa muy precisa. Antes de ir a la playa, controlo la hora de la bajamar, la altura de las olas, el viento y el clima; en función de eso decido a qué playa acudir. Aun así, al llegar, todavía no sé qué obra voy a realizar. Es allí donde determino qué material usar, qué color aplicar y qué lugar ocupará la intervención. Muchas veces, el entorno no permite trabajar ese día, y el azar se convierte en un elemento imprescindible de estas obras. El error, a su vez, se transforma en una nueva posibilidad si aprendes a trabajar con él.