Art Madrid'26 – Retrospectiva de George Braque en el Guggenheim Bilbao

Junto a Picasso y Juan Gris formaron la Triada Sagrada del Cubismo y hay quien asegura que, incluso más que el de Málaga, George Braque fué el verdadero padre de la vanguardia cubista del Siglo XX. Ahora, con el 50 aniversario de su muerte el Guggenheim de Bilbao organiza la más ambiciosa retrospectiva de Braque, con préstamos del Pompidou y de algunas de las mejores colecciones del mundo.

Heredó la tradición clásica del paisaje y la naturaleza muerta y la llevó por las procelosas sendas de la abstracción y el cubismo como pocos artistas han conseguido. George Braque (Argenteuil Sur Seine, 1882-París 1963), iniciador del collage (entonces llamados “papier collés”, papeles pegados) que tanto gustó a la vanguardia parisina y en concreto a sus colegas Pablo Picasso y Juan Gris representó al pintor francés por excelencia y con una larga y fructífera producción. El francés abarcó, además, múltiples facetas siempre desde la investigación, el análisis y el estudio sosegado (poesía, música, escenografía, grabado…) y se alejó voluntariamente de la imagen del artista bohemio y afectado, nocturno y ebrio que se estilaba en la época.

Ahora toda su carrera, desde su etapa fauvista, el cubismo y su encuentro con Picasso en 1907, sus pinturas tardías, sus series, llega a Bilbao a través de 250 obras en la mayor retrospectiva celebrada en España sobre el artista francés.

Comisariada por Brigitte Leal, la exposición “George Braque” homenajea a una de las figuras más destacadas de la vanguardia de principios del siglo XX aunque, como explica Leal, no siempre reconocida: "Su estatuto de artista oficial de la Francia gaullista lo ensombreció indudablemente a los ojos de la generación contestataria que le siguió".

"Picasso es el nombre más conocido del siglo XX”, añade la comisaria, “Braque fue un personaje mucho más solitario".

 

Hasta el 21 de septiembre, en el Guggenheim de Bilbao se podrán ver, además, cerámicas inéditas de Braque procedentes de una colección privada y que muestran su fascinación por el estilo clásico y la cerámica griega. Una visita imprescindible es el cuadro inacabado “La Escardadora” que Braque dejó en su caballete en 1963 y con el que finaliza el recorrido por la exposición.

 

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.