Gran retrospectiva de Kandinsky en CentroCentro Cibeles

 

 

 

Del 20 de octubre al 28 de febrero en CentroCentro Cibeles se podrá disfrutar de “Kandinsky. Un retrospectiva”, la enorme exposición dedicada al artista ruso Vassily Kandinsky (1866-1944) que se ha organizado con la colaboración del Centro Pompidou de París y Arthemisia Group, organizador de la itinerancia, y está comisariada por Angela Lampe, comisaria de Arte Moderno en el Museo Nacional de Arte Moderno del Centre Pompidou.

 

 

 

 

Organizada en cuatro grandes secciones por orden cronológico: Munich 1896–1914, Rusia, 1914–21, Bauhaus, 1921–33 y París 1933–44, la exposición abarca las primeras figuraciones del pintor pionero del arte abstracto y uno de los pintores vanguardistas más influyentes de  todos los tiempos, a sus estancias y experiencias en Alemania y Rusia, su vuelta a la Bauhaus, su investigación sobre la línea y el color, la abstracción y sus últimos años en Francia.

 

 

 

 

Las obras pertenecen a la colección personal de Vassily Kandinsky que fué donada por su viuda Nina Kandinsky al Centro Pompidou y que es un fondo vivo que continúa creciendo. En 1937 y 1939, el Museo Nacional de Arte Moderno adquirió dos primeras obras del artista, aún en vida en ese momento. Tras un primer regalo en 1966, el Centre Pompidou recibió en 1976 la donación de quince pinturas y quince acuarelas de la viuda del pintor. Cuatro años después, en 1980, el museo recibió todas las pinturas y el material que había en el estudio del pintor en Neuilly (dibujos, acuarelas, grabados y archivos), configurando la mayor parte de su legado. Desde 1988, la Sociedad Kandinsky está encargada de engrandecer y velar por la integridad de la obra del pintor. La colección hoy cuenta con más de 100 pinturas, 900 dibujos y cerca de 500 grabados.

 

 

 

 

Entre las 100 piezas que se exponen en CentreoCentro se encuentran obras fundamentales como Alte Stadt II / Ciudad Vieja, 1902 ;  Lied / Canción, 1906 ; Improvisation III (1909); Im Grau / En gris (1919); Gelb-Rot-Blau / Amarillo, Rojo y Azul (1925), y Bleu de ciel  / Azul de cielo (1940).

 

 

 

 

Esta muestra itinerante ya pasó en 2014 por el Palazzo Reale de Milán, donde la visitaron más de 200.000 personas antes de viajar a Milwaukee y Nashville, en Estados Unidos.

 


Durante los meses de exposición, se llevarán a cabo visitas gratuitas con grupos de escolares de primaria y secundaria a través del programa Madrid, un libro abierto. También se ofrecerán visitas-taller dirigidas a centros de educación primaria, secundaria y bachillerato. Dentro del programa de mediación cultural también se realizarán visitas guiadas para público general tanto para grupos como abiertas. Estas visitas guiadas, realizadas por el personal de CentroCentro, son gratuitas, pero es necesario adquirir previamente una entrada para acceder a la exposición.

 

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.