Art Madrid'26 – La new Fair convoca su segunda edición para artistas emergentes sin galería

La New Gallery, galería de Madrid, mano a mano con la comisaria y bloguera Semíramis González, ha convocado la segunda edición de La New Fair, una cita para conocer y promocionar el trabajo de los artistas más jóvenes, recién licenciados muchos de ellos y que todavía no han entrado en el circuito comercial ni están representados por ninguna galería. Alternativas frescas para el arte más fresco. 
Aprovechando el tirón que para el público general y los coleccionistas representa la Semana del Arte de Madrid, con todas las galerías de arte mostrando sus mejores propuestas y un reguero de curiosos y aficionados al arte recorriendo los distintos distritos artísticos y las distintas ferias de la capital (Arco, Art Madrid, JustMad,...) nace hace ya un año La New Fair, una propuesta que, según la palabras de su coordinadora y comisaria Semíramis González ,  “sigue la línea del Only opening. Noticias, eventos y amigos que comisariaron Tania Pardo y Guillermo Espinosa en La New Gallery y en la que durante unas horas se homenajeaba a Walter Hopps a través de una exposición abierta a quienes quisieran participar”. Al final, se trataba de una exposición pero también de una fiesta y La New Fair recoge este talante para promocionar el talento de artistas emergentes que todavía no han accedido al circuito de galerías, ferias, al mercado,... 
La primera convocatoria fue un éxito, con más de 300 solicitudes de artistas españoles o residentes en España, como individuos o como colectivos, con fotografía, técnicas mixtas, site-specifics,... y por eso repiten con la convocatoria de su segunda edición, que se celebrará durante los días 19 y 20 de febrero de 2.015.  La New Fair da la posibilidad a los artistas de presentar sus propuestas en un ámbito profesional, para que puedan entrar en contacto con los principales agentes culturales, el público, críticos, comisarios, prensa, coleccionistas, galeristas, museos, centros de arte,
 
Como explican en su página web, su programa está dirigido a creadores que no están dentro del circuito comercial y no tienen representación galerística pero, sin embargo, tienen proyectos de gran calidad que merecen ser expuestos, dando la oportunidad de experimentar la participación en esta particular feria de arte contemporáneo. Para Semíramis, “es una generación muy joven pero está dejándose la piel en proyectos muy interesantes y profundos. Merecen nuestro respeto y las ganas de conocer más”.
Datos básicos de la actual convocatoria:
 
- Es imprescindible que el artista no esté representado por ninguna galería.
- Todos los soportes y disciplinas artísticas están permitidos siempre que puedan adaptarse al espacio de la galería.
- Los precios de las obras serán fijados exclusivamente por el artista.
- La recepción de proyectos será hasta el día 16 de Enero de 2015.
 
La convocatoria completa la podéis descargar en en siguiente enlace: http://meetinarts.com/call/13858
 
Entre los 300 dosieres recibidos en la pasada edición, se seleccionaron 25, 25 artistas que siguen aprovechando hoy su primera oportunidad: Adriana M. Berges, Alberto Marcos Barbado, David González-Carpio, David Ortega, Edurne Herrán, Felix Coll, Joo Eun Bae, Jorge Flores, Jorge Mañes, José Carlos Naranjo, Kela Coto, Martín Blázquez, Miren Pastor, Nauzet Mayor, Nuria Baena, Oliver Behmann, Plastic Guajiras, Pol Parrhesia, Rigoberto Camacho, Rocío Guerrero, Santi Xander, Santiago Gómez Carreras, Sebas Cabero, Simón Arrebola y Xavi García.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.