La new Fair convoca su segunda edición para artistas emergentes sin galería

La New Gallery, galería de Madrid, mano a mano con la comisaria y bloguera Semíramis González, ha convocado la segunda edición de La New Fair, una cita para conocer y promocionar el trabajo de los artistas más jóvenes, recién licenciados muchos de ellos y que todavía no han entrado en el circuito comercial ni están representados por ninguna galería. Alternativas frescas para el arte más fresco. 
Aprovechando el tirón que para el público general y los coleccionistas representa la Semana del Arte de Madrid, con todas las galerías de arte mostrando sus mejores propuestas y un reguero de curiosos y aficionados al arte recorriendo los distintos distritos artísticos y las distintas ferias de la capital (Arco, Art Madrid, JustMad,...) nace hace ya un año La New Fair, una propuesta que, según la palabras de su coordinadora y comisaria Semíramis González ,  “sigue la línea del Only opening. Noticias, eventos y amigos que comisariaron Tania Pardo y Guillermo Espinosa en La New Gallery y en la que durante unas horas se homenajeaba a Walter Hopps a través de una exposición abierta a quienes quisieran participar”. Al final, se trataba de una exposición pero también de una fiesta y La New Fair recoge este talante para promocionar el talento de artistas emergentes que todavía no han accedido al circuito de galerías, ferias, al mercado,... 
La primera convocatoria fue un éxito, con más de 300 solicitudes de artistas españoles o residentes en España, como individuos o como colectivos, con fotografía, técnicas mixtas, site-specifics,... y por eso repiten con la convocatoria de su segunda edición, que se celebrará durante los días 19 y 20 de febrero de 2.015.  La New Fair da la posibilidad a los artistas de presentar sus propuestas en un ámbito profesional, para que puedan entrar en contacto con los principales agentes culturales, el público, críticos, comisarios, prensa, coleccionistas, galeristas, museos, centros de arte,
 
Como explican en su página web, su programa está dirigido a creadores que no están dentro del circuito comercial y no tienen representación galerística pero, sin embargo, tienen proyectos de gran calidad que merecen ser expuestos, dando la oportunidad de experimentar la participación en esta particular feria de arte contemporáneo. Para Semíramis, “es una generación muy joven pero está dejándose la piel en proyectos muy interesantes y profundos. Merecen nuestro respeto y las ganas de conocer más”.
Datos básicos de la actual convocatoria:
 
- Es imprescindible que el artista no esté representado por ninguna galería.
- Todos los soportes y disciplinas artísticas están permitidos siempre que puedan adaptarse al espacio de la galería.
- Los precios de las obras serán fijados exclusivamente por el artista.
- La recepción de proyectos será hasta el día 16 de Enero de 2015.
 
La convocatoria completa la podéis descargar en en siguiente enlace: http://meetinarts.com/call/13858
 
Entre los 300 dosieres recibidos en la pasada edición, se seleccionaron 25, 25 artistas que siguen aprovechando hoy su primera oportunidad: Adriana M. Berges, Alberto Marcos Barbado, David González-Carpio, David Ortega, Edurne Herrán, Felix Coll, Joo Eun Bae, Jorge Flores, Jorge Mañes, José Carlos Naranjo, Kela Coto, Martín Blázquez, Miren Pastor, Nauzet Mayor, Nuria Baena, Oliver Behmann, Plastic Guajiras, Pol Parrhesia, Rigoberto Camacho, Rocío Guerrero, Santi Xander, Santiago Gómez Carreras, Sebas Cabero, Simón Arrebola y Xavi García.

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.