Art Madrid'26 – La Gran Depresión americana fotografía documental en el IVAM de Valencia

 

 

 

El derrumbe financiero tras el crack de la bolsa americana en 1929 iniciaba una de las épocas más tristes de nuestra historia reciente en contraste con los llamados “felices años 20” precedentes, de derroche y optimismo de las clases medias en el estado de bienestar. La Gran Depresión, sin embargo, fue época de carestía, de hambre, de emigración forzosa, de unas tasas de desempleo nunca vistas antes, el sueño americano de esfumaba… y allí estaba un nuevo estilo de fotografía, la “fotografía de la veracidad”.

 

 

Antes, la fotografía había buscado el pictorialismo en unos casos y la complejidad formal de las vanguardias soviéticas en otros (fotomontaje, nueva visión,...). Ahora, los fotógrafos retrataban los cambios en la cultura popular americana basándose en la simplicidad, la nitidez, el registro de la realidad sin aditivos.

 

 

 

EL IVAM de Valencia recoge ahora, en una exposición inédita en España titulada "Fotografía Documental en Estados Unidos. Años 30", esos retratos e historias vitales, esos paisajes que nos permitieron conocer a las generaciones del futuro la profundidad de la crisis económica americana de los años 30 del pasado siglo.

 

 

 

 

Una selección de 200 fotos de algunos de los fotógrafos más importantes de la época como fueron Walker Evans, Dorothea Lange, Carl Mydans, Arthur Rothstein, Jack Delano, Marion Post, Gordon Parks o Rusell Lee, todos ellos miembros del programa de la Farm Security Administration (FSA. 1935-1944), desarrollado dentro del New Deal del entonces presidente D. Roosevelt para “demostrar de manera gráfica cómo su pueblo se levantaba de la pobreza a la carrera”, explica Ramón Escrivá conservador del IVAM, pero consiguió, por el contrario, el mayor retrato coral sobre la desolación, la miseria y la emancipación del campesino americano de la época con magníficos y limpios retratos de los primeros emigrantes llegados a Ellis Island, de niños trabajadores, madres famélicas, familias desahuciadas…

 

 

 

 

Escrivá destaca que “es la primera vez que se lleva a cabo un estudio de ese proyecto de documentación en España”. Un proyecto - el FSA - que registró en su día, a través de más de 270.000 imágenes (de las que se han conservado 170.000 fotografías propiedad del Congreso Americano), el drama rural de los granjeros y campesinos de los Estados Unidos, además de la identidad de un país en el que se había quebrado el modelo de vida.

 

 

Para contextualizar los trabajos expuestos, la muestra incluye películas documentales, revistas ilustradas de la época como Life, Look, o Fortune y fotolibros, como el primero que realizó el MOMA de Nueva York en 1938. Estos medios fueron fundamentales en la difusión del proyecto de documentación de la FSA e imprescindibles para entender la propaganda política de la época.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica artística de Chamo San (Barcelona, 1987) se articula en torno a una poética de la atención, donde lo aparentemente insignificante adquiere una intensidad reflexiva singular. Sus obras se construyen desde una observación persistente de la vida cotidiana, entendida no como repertorio narrativo, sino como campo de experiencia compartida. En este marco, el gesto mínimo se convierte en una forma de conocimiento sensible que sitúa al espectador ante escenas reconocibles y, a la vez, extrañadas por su suspensión temporal.

El desplazamiento progresivo hacia una pintura más atmosférica ha permitido que el entorno deje de ser un mero soporte para convertirse en un agente activo de sentido. Las gamas cromáticas contenidas y los espacios cuidadosamente construidos generan una sensación de quietud que remite a una tradición pictórica interesada en la duración y la espera. La figura humana, núcleo constante de su trabajo, se presenta así inmersa en contextos que amplifican su dimensión afectiva y existencial.

El silencio que atraviesa estas imágenes no es ausencia, sino condición; un espacio de resonancia donde convergen el tiempo del hacer y el tiempo de la mirada. Entre el control compositivo y la apertura a lo contingente, la obra de Chamo San afirma la pintura como un territorio donde coexisten la planificación y el accidente.


Bañera. 2018. Bolígrafo sobre libreta. 14 x 18 cm.


En muchas de tus obras aparece una atención minuciosa al gesto mínimo y al momento aparentemente trivial. ¿Qué te interesa de esas micro-coreografías de la vida cotidiana?

El germen de mis obras, siempre viene de los apuntes al natural que realizo en pequeñas libretas que puedo llevar siempre conmigo y que luego, o bien transfiero a un formato diferente en el que poder trabajar de manera más relajada, o bien son la propia obra final.

La composición, la puesta en escena y, quizá, esas micro-coreografías son aquello que me permito aportar como artista. Estas escenas cotidianas para mí suponen la manera más directa y más honesta de conectar con el público ya que, pese a ser escenas íntimas, representan experiencias universales.


Peus. 2023. Pastel al óleo sobre papel encolado en tabla. 30 x 30 cm.


En tus piezas, la presencia de tonos sobrios parece generar un tipo particular de atmósfera. ¿Cómo describirías el modo en que esa atmósfera emerge durante el trabajo, y qué papel juega en la construcción global de la imagen?

La atmósfera y el color es algo muy reciente en mi obra. Anteriormente me centraba únicamente en los personajes como el elemento principal y muchas veces incluso quedaban flotando en el vacío. Es en el momento en el que vi que era necesario contextualizar y, sobre todo, cuando empecé a trabajar más a partir de los apuntes que tomaba en mis libretas, que entendí la importancia del entorno para el personaje.

Los personajes para mí serán siempre el elemento principal, ya que creo que es en la representación de la figura humana donde disfruto más. Pero poco a poco me gusta investigar aquello que les rodea. Veo necesario darles un entorno y una atmósfera para poder ubicarlos en una escena mucho más completa.


Mamant. 2025. Lápices de colores sobre libreta. 14 x 18 cm.


¿Los silencios en tus obras son heredados de experiencias reales o emergen durante el proceso pictórico?

Los silencios en mis obras son heredados de experiencias reales, ya que en el momento de capturar esos pequeños instantes de las escenas cotidianas - es necesario-, suelo estar concentrado y en silencio. Por otro lado, también creo que la contemplación de las obras artísticas casa muy bien con ese momento de calma y que, por un instante, tanto el artista en todo el proceso de creación como el espectador cuando mira la obra, pueden coincidir en ese mismo estado de tranquilidad y de silencio.


El Beso. 2024. Pastel al óleo sobre libreta. 14 x 18 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Hay algunas de mis obras que están muy planificadas, incluso excesivamente, con muchísimos bocetos. Por otro lado siempre tengo ese punto de partida que aparece en los apuntes de los cuadernos, y dejo la experimentación y lo inesperado para el final. Aunque también es cierto que cuando me he lanzado desde el principio a la improvisación, han ocurrido cosas maravillosas, por lo que ahora intento que esos dos mundos se combinen de la forma más orgánica posible.


Cine. 2025. Bolígrafo y pastel al óleo sobre libreta. 14 x 18 cm.


Aunque tu obra se ha desplazado hacia lo pictórico –con una estética muy vinculada a lo cinematográfico-, aún se perciben ecos de la ilustración en tu lenguaje visual. ¿Qué elementos dirías que permanecen y cuáles se han transformado radicalmente?

Para mí, la ilustración ha sido un campo de aprendizaje brutal. Me encantan esos artistas que han combinado los encargos de ilustración con el trabajo de estudio para galerías como Ramón Casas o James Jean. Creo que estos dos mundos pueden conectar en lo técnico, pero el lenguaje y la finalidad son muy distintos.

El hecho de que exista una obra única y original, hace que puedan aparecer accidentes que en la ilustración difícilmente pueden aparecer. Por lo tanto, esa esencia del objeto único y, sobre todo, esa intencionalidad lo hacen absolutamente diferente.