La obra de Lewis Baltz llega a Madrid de la mano de la Fundación MAPFRE, en la Sala de exposiciones Bárbara de Braganza.

Obra de Lewis Baltz: “Piazza Pugliese”

 

 

Lewis Baltz (Newport Beach, California, 1945- París, 2014) fue un fotógrafo estadounidense que se dio a conocer por primera vez gracias al movimiento New topographics (Nueva topografía) junto a otros nombres tan conocidos como Robert Adams, Bern y Hilla Becher o Nicholas Nixon. Reconocido como uno de los fotógrafos más importantes del S.XX, supo imponer su idea de “paisaje” alejándose de los cánones idealizados con los que otros artistas trabajaban. Utilizó como medio de  expresión la línea cultural de los años 60 y 70. Fue un artista contemporáneo a los acontecimientos que le rodeaban. 

 

 

 

“Newport Beach” © Lewis Baltz

 

 

Baltz comenzó su trayectoria artística a la temprana edad de 12 años. Después de absorber todo el conocimiento de su mentor, William Current, tomó su propio camino captando las consecuencias de los ideales norteamericanos en el paisaje. La exposición, planteada a modo de antología del artista, reúne una visión de toda su carrera. La nueva era mediática y los acontecimientos que le rodeaban fueron su fuente de inspiración. El binomio entre hecho histórico y simulado hacen que la pérdida de acceso a la realidad se plasme en trabajos como “Rule without exception”. Como señala el comisario de la muestra “Lewis Baltz fue capaz de crear un lenguaje propio, de hacernos ver el paisaje urbanístico como un lugar ocupado”. 

 

 

 

Vista de la exposición Lewis Baltz en la Sala Bárbara de Braganza © Cortesía Fundación Mapfre

 

 

La exposición cuenta con más de 400 fotografías y está organizada cronológicamente, planteando un diálogo entre la primera y la última obra del fotógrafo. La retrospectiva incluye, además de sus primeras series en blanco y negro (realizadas en los años 60 y 70), su trabajo en color, con obras como “Ronde de Nuit”, “The Deaths in Newport” o “Venezia Marguera”. La exposición puede visitarse hasta el 4 de junio, y está comisariada por Urs Stahel. 

 

 

 

Lewis Baltz, "Continuous Fire Polar Circle no.1", de la serie "Continuous Fire Polar Circle", 1986. © The Lewis Baltz Trust, 1992

 

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.