MARTE feria de arte contemporáneo de Castellón

 

 

“Tecnología y diseño, arte, coleccionismo, innovación y música”, así han resumido los directores de la 2ª edición de la Feria de Arte Contemporáneo de Castellón, MARTE, una cita que abre en septiembre la temporada de ferias y, con acceso libre y gratuito, quiere acercar sus propuestas a todos los públicos, "asesorar y educar en y para el arte siempre bajo la premisa de hacer cultura", según la dirección de la feria, encabezada por Enrique Bocángelus y Joan Feliu.

 

 

 

 

La edición de septiembre de 2015 se llama “Vibra Marte” y en ella participan: Galería Siboney, Arteaga, Arteaunclick, Aula Nómada, Biarritzkitsch, BoHO, Cavecanem, (Es)positivo, Grundkreuz, InspirArte, Lamosa Lab, Latamuda, Marte: Artistas marcianos de este mundo, MIAU, Naranjas con arte, Noca Paper, Ofegabous, Otra Cosa, Railowsky, Shiras, Serendipia, Galería Silvestre. El pintor José Luis Serzo es el artista invitado este año en MARTE y participa con la galería Siboney de Santander.

 

 

 

MARTE se desarrolla en un amplio programa artístico que ocupa varios espacios de la capital de La Plana. El Palau de la festa será la sede expositiva principal, la llamada Base Space, que albergará el programa general de expositores y el programa de Marte Coleccionista. El Base Space tiene dos objetivos principales: presentar nuevas galerías de prestigio que ofrezcan a la ciudad una mirada nueva a la creación artística, y ofrecer una línea de interactuación entre galeristas y coleccionistas que favorezca el trato para futuras ocasiones.

 

Alrededor de él, orbitarán las actividades del Social Space, comisariado por Inés Bermejo y dedicado exclusivamente a las instalaciones, performances e intervenciones; ell Curiosity Space, donde se proyectará la programación de Vídeo Arte de carácter internacional con pases continuados; el Future Now, festival de música y arte de vanguardia, con música avanzada y "new media art" acompañado de intervenciones internacionales; el Laboratory Space, donde se llevarán a cabo los talleres, conferencias y mesas redondas abiertos a todo el mundo; el Orbital Space, que acogerá expositores, instituciones y editoriales especializadas en arte contemporáneo.

 

 

 

 

Para fomentar el coleccionismo de arte contemporáneo, presentan el programa Marte Coleccionista, dirigido por Nacho Tomás, que consta de seis espacios con obras de artistas de la Comunidad Valenciana y patrocinados por empresas de la región.

 

“Queremos esparcir las bases para una nueva actitud hacia al arte que pueda inspirar un nuevo modo de ver la vida y la sociedad. Queremos  interactuar. Queremos transferir cultura. Queremos desarrollar la imaginación. Queremos alzar la voz para expresarnos como creadores y como consumidores de cultura. Y queremos divertirnos”. Con esta declaración de intenciones, en unos días, aterrizan los marcianos.

 


 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.