Making Africa un continente de diseño contemporaneo en Guggeheim Bilbao

 

 

 

El África de la guerra, la sequía y la hambruna es a la vez un África de vanguardia, reflexión y creatividad al servicio de una transformación social, política y tecnológica gracias a una nueva generación de artistas, arquitectos y diseñadores, completamente conectados a Internet y las nuevas tecnologías que hacen de su país un melting-pot de influencias internacionales recíprocas.

 

 

 

 

 

Esto es lo que recoge la ambiciosa exposición Making África-Un continente de diseño contemporáneo que ocupa 22 salas del Museo Guggenheim de Bilbao con obra de 120 artistas, creadores y diseñadores de Kenia, Sudáfrica, Zimbaue, Nigeria, Angola, Senegal, Mozambique, Ghana, Benin o Congo y de otros nacidos o afincados en Europa.

 

 

 

 

 

La exposición, realizada conjuntamente con el Museo Vitra Desing, de Basilea (Suiza), pasó primero por el museo suizo y, para esta ocasión, se ha ampliado con 13 nuevas piezas que por su gran tamaño no pudieron colgarse en Basilea.

 

 

 

 

 

Con objetos, moda, arquitectura, objetos de diseño, artes gráficas, pintura o urbanismo, y también con ciclos de cine, talleres y mesas redondas, la muestra “hace una panorámica sobre lo más sobresaliente de la creación africana contemporánea y cómo ésta guía y alimenta el cambio político, económico y social en el continente, trascendiendo las lecturas colonialistas y de dominación territorial”, como ha explicado la comisaria, Amelie Klein, también comisaria del Museo Vitra.

 

 

 

 

 

La exposición arranca en el atrio del Museo, donde Amadou Lamine Ndom, artista urbano, ha realizado un grafiti de 12 metros que representa la antigua y la nueva África, con una gran máscara ceremonial integrada en una colorida y moderna arquitectura y en imágenes de las últimas tecnologías de la información. Además, también al principio, los visitantes entran a una sala con 22 entrevistas en vídeo a protagonistas de esta explosión creativa africana.

 

 

 

 

 

Making África-Un continente de diseño contemporáneo se divide en cuatro secciones:

Prologue, en la que se muestran en distintos formatos los prejuicios creados en Occidente sobre África para tratar de desterrar tópicos y lugares comunes.

I and We, en la que el diseño de objetos y de interiores se muestra como herramienta para la expresión de experiencias vitales.

Space and Object, que habla del urbanismo como disciplina creativa y de la relación entre los individuos y las ciudades que habitan.

Origin and Future, que exhibe a través de moda, mobiliario y fotografías los gustos estéticos de los africanos contemporáneos que buscan sus raíces en respuesta a la globalización imperante.

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.