Marcel Broodthaers en el MNCARS

 

Y es que, Art Madrid, por esas fechas estará volcada en sus novedades y noticias de la próxima edición de febrero y no queríamos dejar pasar la oportunidad de recordar a este artista, cineasta y poeta influido por el Surrealismo.

 

 


El belga Marcel Broodthaers (1924-1976) ha sido uno de los mejores ejemplos del llamado Arte Conceptual, arte de la idea y de la evocación, pura poética visual que bebe de Beuys y Duchamp y que ha sido practicado, entre otros y con gran éxito por Yoko Ono.

 

 


Arrancó su carrera como poeta, fotógrafo y periodista pero su espíritu crítico y curioso pronto le llamó por el camino de la creación. Era el comienzo de la década de 1960 y las instituciones artísticas estaban de capa caída frente a la actitud crítica de los creadores que querían acabar con la ideología del arte y el arte convertido en ideología. En ese contexto Marcel Broodthaers empieza a buscar los límites del hecho estético de múltiples formas, desde sus primeros objetos con mejillones y huevos hasta su “Museo Ficticio”, el “Musée d’Art Moderne. Département des Aigles”.

 

 

 

Broodthaers hizo su primera película en 1957, y los 10 años siguientes produjo más de 50 cortometrajes, documentales, piezas de autor, video experimental, apuntando maneras como artista visual. Ya en la década de los 70 del S.XX su producción se orientó al objeto y al collage, trabajando de manera casi compulsiva con materiales encontrados, deshechos y residuos (cáscaras de huevos y mejillones, mobiliario, ropa, herramientas de jardín)  recontextualizados y utilizando el lenguaje y la simbología como una herramienta física más para sus piezas.

 


Como tema vertebral de su trabajo estuvo siempre el cuestionamiento mismo de la idea de representación artística y el producto del arte, y la subversión de los conceptos de significante y significado tal y como los conocemos, proponiendo nuevos códigos y nuevas interpretaciones, como hizo Magritte, para las letras y los símbolos que creemos conocer.

 

 

 


Ahora, el MOMA/Museum of Modern Art de Nueva York y el Museo Reina Sofía preparan para octubre de 2016 una de las retrospectivas más completas dedicadas a uno de los artistas más importantes del panorama internacional y que ha dejado una profunda influencia en artistas contemporáneos. La exposición será un recorrido por las múltiples facetas del artista a través de unas 300 obras representativas de su trabajo y acompañada por un extenso catálogo, con ediciones en castellano e inglés, con textos de los propios comisarios junto a historiadores del arte como Jean-François Chevrier, Thierry de Duve y Benjamin H. D. Buchloh, así como de una selección de capítulos dedicados a diferentes apartados de la producción del belga.

 

Visitar el estudio de un artista supone adentrarse en un terreno íntimo y respirar el ambiente de creación que envuelve el trabajo del autor. Cuando uno entra en este espacio pone los sentidos alerta para rastrear y localizar esos pequeños detalles que nos cuentan un poco más del espíritu y el pensamiento del artista, los bocetos corregidos, las rectificaciones, los ensayos, las pruebas clavadas con chinchetas en las paredes, los trazos en papel reutilizado, las notas, los lápices recién afilados, los manchones de pintura… Hablamos de un caos ordenado, de una esfera donde trabajo e inspiración conviven y que los creadores se resisten a compartir, porque, en ocasiones, abrir las puertas del estudio es casi como abrir las puertas del alma.

Visita organizada por Art Madrid'19 al taller de Rubén Martín de Lucas

Estos espacios tienen además un halo de misterio, de intimidad y familiaridad en el que hay que avanzar con cautela, teniendo cuidado de no profundizar demasiado, de ir descubriendo los secretos hasta donde el artista quiera confesarlos. Pero es también la oportunidad idónea de entrar en comunicación directa con la obra, de conocer el proceso de producción desde sus inicios hasta el final, de comprender las dudas, las intenciones, el objetivo y el mensaje de un proyecto desde las entrañas.

En las pasadas ediciones de Art Madrid tuvimos la suerte de visitar el taller de Rubén Martín de Lucas y el de Okuda San Miguel, artistas invitados en 2019 y 2018 respectivamente. Con Martín de Lucas pudimos conocer en detalle su gran proyecto creativo vital “Stupid borders”, de donde se derivan y desgajan diferentes acciones concretas con títulos propios que responden a una misma idea: profundizar en la relación del hombre con la tierra y entender las pautas artificiales que nos imponemos como sociedad. En el estudio pudimos ver sus piezas más recientes y entender el proceso de concepción y plasmación, los motivos para elegir una disciplina u otra, sus últimos trabajos en vídeo y los millones de notas y apuntes de cada línea del proyecto.





Okuda San Miguel nos abrió las puertas del estudio en 2018. Esta gran nave diáfana pintada de blanco parecía el lienzo perfecto para sus piezas multicolor, en medio de estantes y mesas repletos de botes de spray. En el momento de la visita, el artista estaba trabajando en la obra “El lago del deseo” de 6x3 m, que realizó en exclusiva para Art Madrid y se pudo ver en la entrada de la feria. Esta pintura está inspirada en el Jardín de las Delicias del Bosco, un autor de referencia para Okuda y que sigue despertando el interés, la sorpresa y la curiosidad de muchos. Las piezas de gran formato conviven con los esmaltes de pequeñas dimensiones, además de las esculturas, las tablas de prueba y los enormes bocetos para fachadas de edificios. Porque Okuda trabaja a lo grande y cuenta con un equipo completo que le ayuda a concentrarse en sus obras. Como él mismo explica, el proceso creativo no se para nunca, y tener un equipo le permite llevar a cabo tantos proyectos a la vez.

Guillermo Peñalver, “Yo, dibujando” (detalle), 2019

Otros artistas hacen de su propia casa su estudio. Este es el caso de Guillermo Peñalver, a quien el Museo ABC de la Ilustración dedicó una exposición dentro de su programa “Conexiones” con el título “Autorretrato en interior”. Su voracidad por el recorte, el uso del papel en varias tonalidades, la superposición de blancos y el uso discreto del lápiz hacen de la obra de Peñalver un trabajo delicado e intimista, como las propias estampas que recrea. En este caso, la visión de sus collages es como una visita a su propia casa/taller, donde las estancias se convierten en espacios polivalentes y las acciones cotidianas cobran protagonismo. El último trabajo de este autor es un ejercicio de sinceridad donde representa su día a día desde la precaria realidad del creador que fusiona su trabajo con su actividad diaria.

FAC 2015

Haciendo honor a esta relación directa con el autor que se produce al visitar su estudio, David de las Heras lanzó su proyecto FAC (Feria de Arte en Casa), que ya va por las cinco ediciones. La idea es fomentar un diálogo abierto con los creadores al exponer sus obras en un ambiente doméstico y eliminando las barreras tradicionales del mercado. Aunque la iniciativa siguió creciendo, la propuesta original nació en la propia casa de David, quien abrió su estudio y su hogar al intercambio, el conocimiento y la experiencia. Se trata de vincularse al arte desde una vivencia más personal, conocer a los artistas y disfrutar de su obra, ya sea en la cocina, el salón o la habitación.