Nada temas, dice ella. Exposición por el V centenario del nacimiento de Santa Teresa

 

 

 

El Museo Nacional de Escultura, con motivo del V Centenario del nacimiento de Teresa de Jesús, abre por primera vez de manera conjunta sus tres sedes -el Colegio de San Gregorio, el Palacio de Villena y la Casa del Sol - para acoger este homenaje a la Santa y a la mujer cuya espiritualidad y misticismo ha influido en numerosos creadores de todas las disciplinas.

 

 

 

 

 

“Nada temas, dice ella” se podrá ver en este emplazamiento privilegiado de Valladolid hasta el 28 de febrero de 2016 y cuenta con la participación de 21 artistas contemporáneos seleccionados por la comisaria Rosa Martínez, directora y comisaria de bienales internacionales como las de Venecia o Estambul y ahora al frente de esta muestra, entre los que se encuentran: Marina Abramovic, Anila Quayyum Agha, José Ramón Ais, Pilar Albarracín, Francis Alÿs, Miquel Barceló, Dora García, Cai Guo-Qiang, Anish Kapoor, Waqas Khan, Kimsooja, Cristina Lucas, Bruce Nauman, Nikos Navridis, Eglé Rakauskaité, Soledad Sevilla, Josefa Tolrá, Eulalia Valldosera y Bill Viola.

 

 

 

 

 

 

 

Algunos han creado obras específicas para esta exposición y otras, ya creadas, se han mezclado con piezas singulares de la colección histórica del Museo, resultando una muestra ecléctica de cerámica, dibujo, video, performance, instalaciones e intervenciones en espacio público.

 

 

 

 

 

“La exposición Nada temas, dice ella no pretende ser un ejercicio narrativo o descriptivo sobre la vida de Teresa de Ávila, sino reivindicar su condición y su palabra de mujer. Las obras seleccionadas conectan con su audacia, su atrevimiento y su tesón para comprender que la misión más importante de cada ser es encontrar el propósito de la propia vida. Y ese propósito es precisamente la fuerza que lleva a los artistas a dar forma a sus visiones una y otra vez, a probar, destruir y reiniciar. El cultivo consciente y continuado de sus propios dones hace que los artistas emprendan caminos para intentar llegar al éxtasis de la verdadera creación. De la misma forma, al invitarle a participar en la renovación de la orden del Carmelo, Teresa ofreció a Juan de la Cruz un camino radical hacia «el riesgo y el cambio, la perfección y la utopía» y propició así que desde la «soledad sonora» surgieran los más elevados versos de la mística universal. Los artistas y las obras de esta exposición manifiestan de múltiples maneras su necesidad de acercarse al misterio de la existencia, tal como indica el subtítulo de la muestra: «Cuando el arte revela verdades místicas». La mística es un camino difícil de acercamiento a lo real entendido como lo más elevado, lo más verdadero, el misterio de la comunión entre el yo y el todo.”

 


Rosa Martínez. Nada temas, dice ella (texto del libro editado con ocasión de la exposisión).

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.