Ouka Leele firma el cartel 10º aniversario de Art Madrid.

Con motivo del 10º aniversario de Art Madrid, la organización de la feria pidió a la artista y fotógrafa Ouka Leele un trabajo especial y personalizado. Art Madrid quería tener un detalle especial con nuestros visitantes, amigos y colaboradores y editamos el cartel litográfico y una serie limitada de litografías de la artista Ouka Leele que podían adquirirse a un precio muy especial durante la feria de arte.... y que mantenemos unos meses más para que puedas llevartelo a casa!!!

Escríbenos a art-madrid@art-madrid.com y te daremos toda la información que necesites para su compra.

El cartel, impreso en papel Fedrigoni Old Mill de 100 gr. con unas medidas de 83x51’5 cm, tiene una de las últimas fotografías pintadas de Ouka Leele este año y un texto conmemorativo del 10º aniversario. La propia artista firmará algunos ejemplares para hacer de la pieza un recuerdo más especial si cabe. El precio de los carteles litográficos es de 15€.

La litografía, con una edición de 125 ejemplares numerados, tiene 100 x 64’5 cm y está estampada en papel Fedrigoni Old Mill de 250 gr. La pieza, certificada, conserva por el momento el precio especial de la feria, 300€.

No perdáis la oportunidad de llevaros un pedacito de estos 10 años de arte.

OUKA LEELE

Bárbara Allende Gil de Biedma (Madrid, 1957), artista, pintora, poeta y fotógrafa española.

Fue una de los protagonistas de la llama Movida Madrileña al incio de la década de 1980 donde compartió estudio, días y noches con el diseñador Javier Mariscal, Ceesepe, el fotógrafo Alberto Gacría-Alix y el director Pedro Almodovar, a los que hizo diversos retratos aquellos días. Autodidacta, destacan sus características fotografías en blanco y negro pintadas a mano con acuarela. Mezcla las tradiciones españolas con un gran colorido típico de esta artista que recibió el Premio Nacional de Fotografía en 2005.

Su nombre artístico tiene su origen en una obra del pintor "El Hortelano", compañero de vida y trabajo durante La Movida, un mapa de estrellas inventado completamente por él, en el cual aparecía una estrella llamada «OUKA LEELE». 

Para la artista, la fotografía es «poesía visual, una forma de hablar sin usar palabras». Y alzando esa voz, detuvo el tráfico de la Plaza de la Cibeles, en Madrid, con el fin de realizar la reconocida fotografía Rappelle-toi Bárbara, que representaba el mito de Atalanta e Hipómenes.

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.