Rafael Moneo Arquitecto y teórico

 

 

El arquitecto Rafael Moneo visitando la retrospectiva en el Museo Thyssen-Bornemisza

 

 

Rafael Moneo (Tudela, Navarra, 1937), es uno de los representantes más destacados de la arquitectura española contemporánea. Estudió en las Escuela Técnica Superior de Arquitectura Madrid. En 1961 gana el Premio Nacional de Arquitectura, junto a Fernando Higueras, por el Museo de Restauraciones Artísticas de Madrid. Tanto en Madrid como en Barcelona ha desarrollado una labor encomiable como docente y ha sido galardonado con algunos de los premios más importantes del mundo, como el Pritzker (1996) y el Mies van der Rohe (2001).

 

 

 

“Rafael Moneo.Una reflexión teórica desde la profesión. Materiales de archivo (1961-2016)”

 

 

La exposición, estructurada en cinco secciones, está compuesta por 18 maquetas, 142 fotografías y 98 dibujos, considerados estos últimos el material más valioso del artista para desarrollar sus proyectos arquitectónicos y el medio fundamental que define el pensamiento de Moneo. Las obras expuestas en la muestra “Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión. Materiales de archivo (1961-2016)”, reflejan el estilo propio e identificable del artista y le enmarcan dentro de una generación de arquitectos que estudian en sus proyectos a qué problemas se enfrenta cada construcción.

 

 

 

Vistas de la sala de la exposición de Rafael Moneo

 

 

 

La muestra ha pasado antes por La Coruña, Lisboa, Ciudad de México y Hong Kong y es la mayor retrospectiva de la historia dedicada al arquitecto. Ahora el Museo Thyssen, coincidiendo con el 25 aniversario de la pinacoteca en colaboración con la Fundación Barrié, revisa 55 años de trabajo del artista navarro y resume a la perfección la pasión de Moneo por la arquitectura, que como el mismo señala: “Entregarme a ella significa conocerla lo mejor posible y compartir con los demás, como enseñante, las reflexiones que uno se hace acerca de lo que es la arquitectura. Me siento afortunado de haber trabajado en edificios tan importantes”.

 

 

Axonometría constructiva seccionada. Museo Nacional de Arte Romano, Mérida, España, 1980-1986.

Lápiz sobre papel. © Rafael Moneo. Cortesía Fundación Barrié

 

 

 

 

Uno de los edificios diseñados por Rafael Moneo es el Kursaal de San Sebastián, edificio por el cuál le otorgaron el Premio Mies van der Rohe en 2001. Dos enormes cubos de vidrio forman el edificio, en el que prima la armonía entre lo natural y lo artificial. Otras obras representativas del arquitecto que podemos ver en España, son la Estación de Atocha de Madrid (1992), el Auditorio de Barcelona (1999) o la Fundación Pilar y Joan Miró en Palma de Mallorca (1992). 

 

 

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.