Art Madrid'26 – RENÉ MAGRITTE. LA TRAHISON DES IMAGES

 

En 2016 vuelve al museo con la que pretende ser una de las más completas muestras realizadas hasta la fecha. La comisaria Didier Ottinge ha sido la encargada de volver a reunir en París la obra del artista belga.

 

René François Ghislain Magritte (Lessines, 1897 - Bruselas, 1967), creador de un lenguaje pictórico propio, sus obras son auténticos juegos mentales. Durante la primera etapa, su obra estuvo muy influenciada por el artista De Chirico y por ende, por el halo misterioso común en sus obras. Más tarde entra en contacto con la vanguardia de París, al mando de André Bretón, y empieza a experimentar con el surrealismo, fraguando poco a poco un estilo y lenguaje pictórico muy personales, en donde los símbolos principales giran en torno a la relación entre lenguaje y sus objetos. 

 

 

La exposición que se presenta ahora en el Pompidou de París, “La trahison des images”, ha revisionado por completo la obra del artista, tomando cinco elementos constantes en su obra: el fuego, la sombras, las cortinas, las palabras y el cuerpo fragmentado, planteando una reflexión.

 

A lo largo de su carrera, Magritte atravesó distintas etapas de pensamiento creativo. Dió sus inicios pictóricos en la línea del impresionismo, exponiendo con artistas como Lissizky o Moholy-Nagy entre otros. Las primeras influencias artísticas que recibió en los años 20 del siglo XX, fueron las propias del momento, futurismo, cubismo u orfismo (apreciable en los temas, las investigaciones sobre el color, o la representación de los planos), época en la que trabajaba también realizando carteles publicitarios para obras teatrales.

 


 

 

En torno al año 1925 entró en contacto con la obra de Giorgio de Chirico, máximo exponente de la corriente italiana de la Pintura Metafísica, precursora del surrealismo. Su obra le reveló todo un mundo de posibilidades poéticas y estéticas, inicia así el periodo Surrealista, basado en la yuxtaposición de objetos, las perspectivas abiertas y los temas oníricos.

 

De igual modo se observa en la obra de Magritte la influencia de otros artistas surrealistas, como es el caso de Dalí. Ésta se advierte principalmente en aspectos técnicos como la representación de los fondos planos o los personajes. Sin embargo, todavía se advierte una clara divergencia con el resto de surrealistas ya que, mientras ellos apelan con sus imágenes directamente al subconsciente, Magritte supo dotar al surrealismo de un componente conceptual basado en las asociaciones de imágenes y objetos mediante juegos de palabras, proveyendo así a la imagen y al objeto de significados completamente diferentes, en “La traición de las imágenes (Ceci n'est pas une pipe)” encontramos el máximo exponente de esta asociación. Donde demuestra que por muy realista o fiel que sea una representación nunca puede sustituir a la realidad que percibimos con los sentidos.

 

 

“René Magritte. La Trahison des Images”, supondrá un acercamiento sin precedentes a la obra del artista. El Pompidou ha logrado reunir más de un centenar de piezas del artista, entre pinturas, dibujos y documentos. Algunas de ellas de las más emblemáticas junto con otras menos conocidas, procedentes de colecciones privadas apenas mostradas al público. 

 

A partir de febrero de 2017, podrá verse la exposición, aunque en un formato más reducido, en la Schirn Kunsthalle de Frankfurt, Alemania.

 

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.