Art Madrid'26 – Se Alquila Proyecto, arte para espacios en desuso

Se Alquila ESTADO

 

 

SE ALQUILA nace como una alternativa a la oferta cultural dominante y defiende un modelo de gestión y participación social en la cultura trabajando sobre temas de actualidad, analizando roles y hábitos cotidianos de la comunidad, invitando a la acción y a la reflexión sobre determinados temas de interés general.

 

 

 

 

 

Como signo de identidad, SeAlquila (creado por la Asociación Cultural ENTREsijos y Lacosacultural) ocurre en espacios públicos y privados abandonados o infrautilizados, organizando eventos culturales de carácter efímero en los que se da difusión y se visibiliza la creación artística contemporánea. Esta voluntad de “okupación” temporal y pacífica responde a la necesidad de reivindicar el uso de la multitud de espacios, locales e inmuebles que, sean de titularidad pública o privada, se encuentran abandonados, en desuso o infrautilizados para convertirlos en “refugios para la creatividad”, lugares de producción, aprendizaje, reflexión y disfrute, mostrando también sus  posibilidades expositivas y comerciales.

 

 

Se Alquila CUERPO

 

 

Se Alquila BURBUJA

 

 

En los años anteriores se han celebrado SeAlquila Burbuja, SeAlquila Cuerpo, SeAlquila Mercado y SeAlquila Estado, y en esta quinta edición, SeAlquila: PÚBLICO, se ha propuesto a creadoras y creadores de todas las disciplinas que trabajen bajo un mismo concepto, el de "público", en cualquiera de sus acepciones. Así, más de 100 propuestas de todas las disciplinas, pintura, fotografía, performance, instalación, videoarte… conforman el programa de representaciones, talleres, mesas redondas, conciertos y exposiciones de este año que, en Madrid, se desarrollará en una de las grandes construcciones del siglo XIX, los antiguos cuarteles de Daoiz y velarde, actual centro cultural y futuro teatro. Además, este año, SeAlquila tiene sede también en Guayaquil (Ecuador).

 

 

 

 

 

El jueves 19 y el viernes 20 de noviembre, se celebrarán dos debates-diálogo, “HACER (lo) PÚBLICO”, que contarán con la presencia de profesionales y agentes de la cultura llegados del ámbito público y de la práctica independiente (Azucena Klett - Área de las Artes de Ayto. de Madrid-, Javier Martín - Asesor de Arte de la CAM-, INTERMEDIAE, Inst. Goethe y Javier Duero - comisario Independiente-). Ambos debates, abiertos a la participación ciudadana, esperan desarrollar con espíritu crítico, un diálogo constructivo en torno a las políticas culturales y otras formas de participación en la gestión de la cultura en Madrid.

 

 

El sábado 21 de noviembre, se presentarán ante el público los proyectos artísticos de los seleccionados en esta edición… y entre los que se encuentra UN OJO PARA EL ARTE (colaboradores de #ArtMadrid15, enhorabuena!!)

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte.

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción.

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.


La caída. 2025. Óleo sobre lienzo. 195 × 150 cm.


En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital. El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.


Entre perro y lobo II. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.


Entre perro y lobo I. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.


El ángel anatómico. 2013. Madera de fresno y porcelana. 90 × 15 × 160 cm.


Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.


Justa. 2019. Madera de roble policromada. 240 × 190 × 140 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Es cierto que, en ocasiones, olvido por completo la idea principal en mi pintura y en mi escultura. Aunque comienzo una obra con ideas muy claras —dibujos y bocetos previos, grabados preparatorios y una intención bien definida—, me doy cuenta de que, a veces, esa idea inicial se pierde. Y no se trata de un accidente. En algunos casos tiene que ver con dificultades técnicas, pero hoy en día también acepto partir de una idea muy concreta y, al enfrentarme a la escultura, a la madera o a la cerámica, tener que trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.