Art Madrid'26 – Swab Barcelona celebra su octava edición en el pabellón Italiano de la Fira

Imagen promocional de Swab2015

 

65 galerías, 22 países, más de 100 artistas emergentes y nuevos programas y disciplinas hacen de la octava edición de Swab la edición que consolida a esta feria fresca en continua búsqueda de nuevos valores.

 

 

Swab, que nació en 2006 como iniciativa de la colección privada Espacio de Arte Diezy7 de Barcelona, se celebra del 1 al 4 de octubre en el pabellón italiano de la Fira de Barcelona, y se ha consolidado como una cita anual del arte emergente internacional con una excelente acogida por parte del público y de la crítica especializada. Ésta respuesta es la que ha incentivado a la organización para crear nuevos programas dentro de la presente edición.

 

Obra de Judas Arrieta en SWAB.

 

El Programa General de Swab 2015 reúne un número importante de galerías consolidadas y de gran prestigio en el mercado global del arte contemporáneo. Así mismo, da la oportunidad a una serie de galerías de nueva creación de participar por primera vez en una feria de arte internacional. Se trata del Programa MYFAF, comisariado por Rosa Lleó y Zaida Trallero. Alrededor, se desarrollan por ejemplo:

 

Swab Seed, programa comisariado por David Armengol, expone una serie de propuestas independientes que se han abierto paso al margen de las instituciones en ciudades como Barcelona, Madrid y Berlín. El proyecto tiene un doble registro. Por un lado, es un espacio físico de presentación colectiva de espacios independientes (metodologías de trabajo, artistas, vinculados, proyectos específicos), entre los que encontramos El Palomar (Barcelona), Arts Coming (Barcelona), me & the curiosity (Barcelona), La Galería Encantada (Barcelona), Halfhouse (Barcelona), The Green Parrot (Barcelona), Salón (Madrid) y Junefirst (Berlín). Por otro lado, con el título Intensidad y Supervivencia: práctica artística desde lo independiente, presenta un programa público de mesas redondas y charlas con sus protagonistas. La estructura de las charlas plantea una presentación individual de cada uno de los espacios y un debate posterior en el que analizar condicionantes, necesidades y problemáticas comunes.

 


Imagen de SWAB Performance.

 

Swab Performance, comisariado por Juan Canela, con acciones e intervenciones específicas para la feria relacionadas con el cuerpo, el tiempo, el espacio y la acción. Con la participación de Mercedes Azpilicueta, Elena Bajo, Ely Daou, Alicia Frankovich, Lara Khaldi & Yazan Khalili, y Claudia Pagès.

 

Swab Fórum, con la colaboración de De Appel Arts Centre (Amsterdam), presenta un nuevo programa a través del cual dos ex alumni del Curatorial Programme del centro holandés han seleccionado diversos artistas que dialogarán entre ellos y obras de los diferentes programas de galerías de la feria.

 

En esta edición continua Swab Thinks, el espacio de reflexión sobre arte emergente con charlas, mesas redondas, diálogos entre coleccionistas, para pensar juntos las transformaciones del mundo contemporáneo y el lugar que ocupa en ello la práctica artística.

 


Imagen de SOLO Swab.

 

En SOLO Swab, comisariado por Direlia Lazo y Carolina Ariza, se presentan proyectos individuales de artistas latinoamericanos, con énfasis en las prácticas creativas procesales y documentales confrontadas con el relato oficial.  Y como novedad, el programa Swab ‘Zh?ngguó: la nueva fotografía china’ y Swab Drawing Applications, comisariado por Mónica Álvarez Careaga. Un programa integrado por ocho proyectos artísticos individuales que evidencian la transformación en materia artística de los usos atribuidos de forma tradicional al dibujo. Los artistas participantes son Paula Rubio Infante, Laura González Cabrera, Cristina Ferrández, Luis Macías, Juan Escudero, Theo Firmo, Gómez-Bueno y Gonzalo Elvira. 

 

Imagen de Swab ‘Zh?ngguó: la nueva fotografía china’ 

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Julian Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) se sitúa en un territorio de investigación donde el arte adopta metodologías próximas al pensamiento científico sin renunciar a su dimensión poética y especulativa. Su práctica se estructura como un proceso abierto de experimentación, en el que el taller funciona como laboratorio: un espacio de ensayo, error y verificación, más orientado a la producción de nuevas formas de percepción que a la obtención de certezas. En este sentido, su trabajo dialoga con una epistemología de la incertidumbre, afín a tradiciones filosóficas que entienden el conocimiento como devenir y no como cierre.

Manzelli explora zonas intersticiales, entendidas como espacios de tránsito y transformación. Estas áreas ambiguas no se presentan como indefinición, sino como potencia: lugares donde las categorías se disuelven y permiten la emergencia de configuraciones híbridas, casi alquímicas, que reprograman la mirada.

La geometría, lejos de operar como sistema normativo, aparece tensionada y desestabilizada. Sus construcciones precarias articulan un cruce entre intuición y razón, juego e ingeniería, evocando una gramática universal presente tanto en la naturaleza como en el pensamiento simbólico. Así, las obras de Manzelli no representan el mundo, sino que lo transfiguran, activando preguntas más que respuestas cerradas.


Avícola. Escultura magnética. Madera, imanes, laca automotriz y acero. 45 x 25 cm. 2022.


La ciencia y sus métodos inspiran tu proceso. ¿Qué tipo de paralelismos encuentras entre el pensamiento científico y la creación artística?

La ciencia y el arte son dos disciplinas que creo tienen mucho en común y sin duda están muy interrelacionadas. A mí me interesa ese cruce y a pesar de que muchas veces se ponen en lugares opuestos, creo que comparten y tienen un mismo origen. En ambos está esa búsqueda continua, esa necesidad de respuestas que viene desde la curiosidad, no tanto desde la certeza y que a veces, o en muchos casos, tanto a los artistas como a los científicos, los lleva a ponerse en lugares incómodos e inciertos y a salirse de su zona de confort. Creo que eso es algo en común y muy interesante de estas dos disciplinas que de alguna forma son las que nos definen como humanos.

En ese sentido, ambas comparten la experimentación como eje de su práctica. La prueba, el error, los ensayos y todo este proceso son los que van generando el desarrollo. En mi caso, esto se aplica al taller: lo vivo como un laboratorio donde se desarrollan distintos proyectos, donde voy testeando materiales. Es como si uno genera una hipótesis y luego la pusiera a prueba: los materiales, los procedimientos, las formas, los colores, y se obtienen resultados. Resultados que no buscan ser verificados, sino que en el arte tienen, creo yo, la función de generar nuevos modos de percepción, nuevas miradas y experiencias.


Receptor Lunar #01. Ensamble de Madera Reciclada torneada. 102 x 26 x 26 cm. De la serie Fuerza orgánica. 2023.


Trabajas desde los intersticios entre lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto. ¿Qué te interesa de esas zonas ambiguas y qué tipo de conocimiento emergen de ellas?

Siempre fui bastante inquieto y eso me llevó a meterme y sumergirme en distintos ámbitos, distintas disciplinas. Creo que hay una riqueza especial en los lugares intersticiales, en el ida y vuelta, en la circulación entre medios. Siempre me llamaron la atención estos espacios, los lugares ambiguos, los lugares híbridos. Creo que hay algo de la lógica anfibia, los anfibios como entidades que llevan y traen información, que comparten, que atraviesan límites y membranas. Es algo, en mi caso, que está vinculado a lo que entiendo como libertad, sobre todo en un momento de encasillamiento, de etiquetas y donde el concepto de libertad ha sido totalmente transgiversado.

Y después, por otro lado, en el plano más metafísico, en la mezcla, en ese mix es donde aparece la energía viva de crear algo nuevo, que sin duda es como la base de lo humano. Entonces es como que “una cosa se hace cosa fuera del molde". Y es necesaria esa interacción para romper estructuras, armar otras, transmutarse; tiene algo como alquímico. Yo creo que el enemigo es la fijación. De alguna manera lo ambiguo es lo que permite reprogramar la mirada y generar nuevos puntos de vista.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


El movimiento, la repetición y la secuencia aparecen como estrategias visuales. ¿Qué papel cumple la serialidad en la generación de significado?

El movimiento, la repetición y la secuencia están muy presentes en mi trabajo. Yo tengo un largo background en el mundo de la animación y, de alguna forma, ese interés comienza a filtrarse en las demás disciplinas en las que me desempeño. Así, el movimiento aparece también en mi obra dentro de las artes visuales.

La serialidad es como una forma de pensar el tiempo y de introducir cierta narrativa y acción en la obra, al mismo tiempo que creo que condiciona la experiencia del espectador, lo invita a intentar descifrar cierta repetición como una especie de progresión. Me interesa, en particular, la narrativa más abstracta. En este tipo de narrativa, donde no hay figuración clara, la repetición empieza a marcar un pulso, un “beat” que señala el paso del tiempo. Lo interesante, creo, es que nos damos cuenta de que repetir no es exactamente duplicar, y que lo idéntico comienza a mutar a lo largo del tiempo, del ritmo o de su propia historia.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


Trabajas con sistemas geométricos y constructivos. ¿Qué papel cumple la geometría como lenguaje simbólico dentro de tu trabajo?

La geometría está presente en mi obra de múltiples formas y dimensiones, generando distintas dinámicas. Por lo general, suelo ponerla en crisis, en tensión. Si uno se adentra en mis obras, se da cuenta de que predominan construcciones en equilibrio impreciso e inestable; no busco lo simétrico ni lo exacto, sino una construcción dinámica que plantea una situación. No lo concibo como un sistema rígido.

Creo que ahí se establece un puente entre lo intuitivo y lo racional, entre lo lúdico -el juego- y la ingeniería, como esos cruces inesperados. Al mismo tiempo, la geometría funciona como un código, un lenguaje que nos conecta con una gramática universal presente en la naturaleza, en los fractales, y que sin duda remite al simbolismo. Es ahí donde se abre un portal interesante en el que la obra empieza a resignificar y a darse como un proceso de significación externo a sí misma, totalmente incierto. El resultado de mis obras no son piezas que representan; más bien, creo que son piezas que transfiguran y que, de alguna manera, generan preguntas.


WIP. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de contrucción. 2022.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Con respecto a la planificación, es algo que depende bastante del proyecto y del día. Hay proyectos que, por su envergadura o complejidad, requieren planificación, sobre todo cuando involucran a otras personas que deben participar. Sin duda, en muchos casos la planificación es fundamental.

En los proyectos que suelo planificar, siempre me interesa dejar un espacio para la improvisación, donde pueda jugar un poco el azar o el devenir del propio proceso. Creo que ahí empiezan a surgir cosas interesantes, y es importante no dejarlas pasar. Personalmente, me aburriría mucho trabajar en obras cuyo resultado ya conozco de antemano. La realización de cada obra es, para mí, un viaje incierto; no sé hacia dónde me llevará, y creo que ahí reside el potencial y lo interesante, no solo para mí, sino también para la obra misma y la experiencia del espectador.