Art Madrid'26 – Yoko Ono Half-a-Wind Show, retrospectiva en el Museo Guggenheim de Bilbao.

La artista conceptual Yoko Ono celebra su 80 aniversario con una de las mayores retrospectivas de su trabajo hasta el momento. "Half-a-Wind Show" podrá verse en el Guggenheim de Bilbao hasta el próximo 4 de septiembre.

“La culpa de todo la tiene Yoko Ono…” el estribillo sarcástico de un grupo español hacía referencia a la ojeriza que, en general, se le ha tenido siempre a esta artista independiente que se cruzó en la vida del Beatle John Lennon para darle paz y amor y, según los más críticos, le apartó de la música, le separó definitivamente de  sus compañeros y arrasó con la banda de Liverpool.

El tiempo, sin embargo, ha dado a Yoko Ono (Tokio, 18 de febrero de 1933) una tregua y su trabajo ha pesado más que la leyenda de la “viuda negra”. La prueba son las más de 320.000 personas que ya han pasado por el Museo Guggenheim de Bilbao para ver la mayor retrospectiva de la artista hasta el momento, “Half-A-Wind Show”, una exposición que recoge la trayectoria de esta pionera del Arte Conceptual con cerca de 200 objetos, películas, documentación de performances, instalaciones, dibujos, fotografías, obras de texto y de audio que dibujan un completo retrato de Yoko Ono y con la que quiere celebrar su 80 cumpleaños.

 

El punto de partida de esta exposición es el libro A Book of Instructions and Drawings, publicado por la artista en 1970 y en el que se desgranan una serie de recomendaciones e instrucciones para que el público pueda disfrutar mejor de su obra ya que esas directrices “son Indicaciones, que despliegan todo un mundo de sugerencias, asignan al público un papel más activo del habitual en el mundo del arte, puesto que, sin la participación real o mental del espectador, gran parte de las obras se consideran incompletas", como se explica en la exposición.

Y es que el principal componente de su obra son las ideas, no los materiales ni las técnicas, ideas que se transforman en estancias, en objetos, en acciones, en imágenes, en performance a menudo con un mensaje de crítica social pero también con un enorme sentido del humor y optimismo. De hecho, se cuenta que Lennon cayó rendido a sus pies gracias a su instalación “Ceiling Painting” de 1966 y que se puede ver en Bilbao. En este montaje, el espectador debe subir una escalera de madera hasta acercarse al techo de donde cuelga una lupa y con la que se logra ver un minúsculo (pero inabarcable) mensaje en el techo: “YES / SI”.

“Las palabras son poderosas e influyen en tu mente”, aseguraba la artista en la presentación de la restrospectiva del Guggenheim, “en los 60 yo dije Sí, ¿qué hay de provocación en ello? Lo provocativo era el arte”

La exposición está dividida en secciones y comienza con las obras más importantes de de 1960, las primeras acciones y performances, obras en papel, ready-mades y objetos muy influidos por la vanguardia neoyorquina de la época y artistas como el músico John Cage, George Maciunas, fundador del movimiento Fluxus, o el cineasta Jonas Mekas.

La exposición no olvida la faceta musical y cinematográfica de Yoko Ono, obras en colaboración con John Lennon pero también trabajos más recientes como el disco que la artista grabó hace dos años con el estadounidense Thurston Moore y Kim Gordon o su rocambolesca versión del tema Fireworks de Katy Perry, que interpretó en el MoMA de Nueva York. La última sección presenta sus últimas instalaciones y obras participativas, algunas de ellas ideadas especialmente para esta retrospectiva.

Ante la duda de si merece la pena o no ir a ver esta exposición, lo mejor es tomar la “opción Yoko”: SÍ, siempre SÍ.

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.