ENTREVISTA A ALBERTO CORNEJO, DIRECTOR DE ART MADRID'18

Las ferias son mucho más que un espacio de intercambio económico, son un espacio de intercambio simbólico, de bienes inmateriales. Alberto Cornejo, Director de Art Madrid'18

Alberto Cornejo

Dirige Art Madrid desde hace 4 ediciones, de familia de galeristas, Alberto Cornejo se ha rodeado de un equipo joven que ha conseguido darle a la feria un nuevo estilo, más fresco, conectado con el “nuevo arte contemporáneo” y las nuevas tecnologías. Su objetivo, ser la feria del futuro, realista, conectada, al servicio de las galerías y de los creadores.

Desde el cambio de ubicación de la feria y el nuevo equipo, ¿Cómo valoras la evolución de la feria?

Muy positivamente, no puede ser de otra manera. El nuevo equipo ha permitido consolidar una feria con una larga trayectoria, gracias a su estilo más fresco y más al día de los movimientos del sector, un equipo más cercano al nuevo perfil de creador y de coleccionista que se ha ido desarrollando en nuestro país en los últimos años. El espacio, sin duda, ha sido un elemento esencial para que la feria, a su vez, se cuele en la agenda de más público, de diferentes perfiles, un público amplio que incluye a entendidos, profesionales y coleccionistas pero también público general que dada la cercanía y comodidad del espacio no dudan en hacer de Art Madrid una de sus visitas en la Semana del Arte.

Nos gusta saber que mucha gente se ha iniciado en el mundo del arte gracias a nosotros, al hacernos más accesibles y más abiertos. Queremos pensar que, además de conservar a nuestro público más fiel, estamos sensibilizando a un nuevo tipo de público y que somos la referencia para una nueva generación de coleccionistas. El coleccionista es ahora más joven, tiene un interés más personal por el arte más personal, sus apetencias son más íntimas, se compra por gusto, por “enamoramiento” y no tanto por inversión. El arte forma parte de sus vidas como lo hace un libro o un objeto con el que te identificas. Este público encuentra en Art Madrid un espacio con piezas interesantes y a precios razonables en el que iniciar su colección.

Hay cada vez más presencia internacional en AM, ¿A qué se debe? ¿Es una apuesta de la propia feria?

Art Madrid se ha especializado en promover y difundir el arte contemporáneo español, eminentemente pero lo cierto es que las galerías internacionales están cada día más interesadas en la feria. Este año, por ejemplo Art Madrid cuenta con galerías de Alemania, Francia, Cuba, Brasil, Taiwan, Portugal, Ucrania y China. Portugal es el país extranjero con más representación este año en el Programa general de Art Madrid, con artistas como Joâo Noutel, João Santos, Ana Pais Oliveira, Rui Dias Monteiro, Isabel Sabino y Moisés Duarte. El artista ucraniano Andrey Zadorine nos sorprenderá, por su parte con un stand monográfico de pintura… Es la experiencia de unas y otras, la que, por medio, del boca oreja, extiende la confianza en la feria entre las galerías de todo el mundo.

Qué destacarías de la edición de este año? Artistas, acciones, galerías…

Este año hemos apostado, sin duda, por los nuevos talentos, por conocer el trabajo de una nueva generación de artistas. España tiene un gran talento y tiene mucho que ofrecer pero, por la tradición coleccionista específica y las circunstancias económicas del país, muchos artistas se han visto en la necesidad de construir su carrera en el extranjero. En ese sentido, tanto las galerías como las ferias han tenido que dar un paso adelante y ser cada vez más portavoces de estos artistas emergentes que necesitan una infraestructura y una plataforma de difusión mayor y, en este sentido, Art Madrid es una feria de lanzamiento para los talentos jóvenes, particularmente los afincados en nuestro País. Tenemos ejemplos de artistas a los que consideramos “parte de la feria” porque les hemos visto formarse y crecer, como la fotógrafa Irene Cruz por ejemplo. El programa One Project, comisariado por Carlos Delgado Mayordomo, obedece en gran medida a este objetivo, el de servir de escaparate de talento, de crear una factura de nombres de los que se hablará en el futuro. En esta edición 2018 hay una destacada presencia de jóvenes artistas con un trabajo muy maduro y solvente. Sin lugar a dudas, estamos ante una nueva generación de creadores altamente comprometidos y con una obra intensa e interesante a la que queremos dar voz.

¿Por qué OKUDA como Artista Invitado? Es un salto generacional y estilístico importante…

La puesta por Okuda San Miguel ha sido una apuesta por el llamado “nuevo arte contemporáneo”, que incluye todas las formas de arte urbano, el surrealismo pop… Okuda es uno de los artistas actuales con más repercusión internacional, ha logrado ser el artista total, global y que entendamos al 200% ese concepto, la mezcla de culturas más allá del mercado, las influencias que hay entre el arte de todos los países, Okuda condensa la imagen del arte urbano actual. Su obra es colorista y arriesgada y queríamos unirnos a esta ola, a su fuerza… Este año, además, hay una destacada presencia de arte urbano y pop-art en la feria. Okuda San Miguel está preparando una obra exclusiva para la feria, una edición limitada que estará disponible para los asistentes a Art Madrid.

En los últimos años se ha afianzado un programa temático de actividades, así como el programa One Project que mencionabas antes... Qué valor añadido aportan a Art Madrid estos programas paralelos?

Estos programas nos permiten profundizar en el arte desde varias perspectivas y ésto nos hace más atractivos para más tipo de público. Así como ONE PROJECT nos permite dar a conocer nombres emergentes, proyectos más arriesgados, más personales y nos acerca a un tipo de público más reflexivo y más comprometido con el arte más personal; el Programa Paralelo nos permite hablar de facetas trasversales al arte, la relación del arte con otros aspectos de la vida, su conexión con otras realidades sociales como son las cuestiones de género, la tecnología… o, este año, la educación. Las ferias son mucho más que un espacio de intercambio económico, son un espacio de intercambio simbólico, de bienes inmateriales.

Cuáles son los retos a los que se enfrenta AM en esta edición y de cara al futuro tras haber establecido una nueva etapa? ¿A qué aspira AM?

Art Madrid siempre ha intentado ser pionera en el mercado del arte y ha querido responder a la demanda del sector con una fuerte apuesta por la presencia digital. En esta edición va mucho más allá, ya que hemos lanzado una plataforma de venta online como apoyo a las galerías participantes antes, durante y después de la feria. Esta iniciativa ayudará a dar gran visibilidad a galerías y artistas, eliminando fronteras y expandiendo horizontes.

Nuestro objetivo siempre ha sido fomentar el interés por el arte contemporáneo, por lo que ahora la relación con nuestro público será permanente durante todo el año, a través de contenidos propios, exposiciones comisariadas y diversos eventos. La salud de nuestro mercado del arte, que es muy potente, depende en gran medida de generar sinergias que avancen en la misma dirección. No nos cabe duda de que esto es solo el principio de numerosos proyectos a los que Art Madrid podrá dar acogida apoyándose en su presencia y reputación digital.

Fernando Gómez de la Cuesta es crítico de arte en ABC Cultural, comisario independiente de exposiciones, investigador y docente. Licenciado en Historia del Arte por la UIB y en Derecho por la UB. Presidente territorial del IAC Baleares y Vocal de la ACCAIB. Forma parte del Ministerio de la Verdad de la publicación Sublime. Ha sido curador residente en el Casal Solleric de Palma con diferentes ciclos de exposiciones (2010-13), director del festival de fotografía PalmaPhoto (2013-15), comisario del proyecto de residencia de artistas CRIdA del Ajuntament de Palma (2011-12), del I Festival de Arte Contemporáneo de Saltillo (Coahuila, México, 2015) y de la Feria de Arte Contemporáneo MARTE de Castellón (2018).

Actualmente tiene en preparación proyectos expositivos para el CGAC de Santiago de Compostela, Cabildo de Lanzarote, Centro Párraga de Murcia y La Regenta de Las Palmas. Ha comisariado múltiples individuales y colectivas en espacios como, entre otros, TEA Tenerife, MUCA Roma de México, Centro Niemeyer de Avilés, Kunst Haus Wien, Fundació Pilar i Joan Miró de Mallorca, Instituto Cervantes de Praga, Es Baluard de Palma, Michael Horbach Stiftung de Colonia, Las Cigarreras de Alicante, Hilvaria Studios de Tilburg, Espai Rambleta de Valencia, MUU Helsinki o CEART Fuenlabrada, con la participación de artistas como Carlos Aires, Ana Laura Aláez, Irene de Andrés, Verónica R. Frías, Jorge García, Martín y Sicilia, Rosell Meseguer, Guillermo Mora, Santiago Morilla, PSJM, Avelino Sala, Amparo Sard, José Luís Serzo, Javier Vallhonrat o Simon Zabell, por citar algunos.

 

¿Cómo has recibido esta propuesta por parte de Art Madrid?

Con mucha ilusión. Para los profesionales que trabajamos desde bases periféricas, en mi caso desde un pueblo de Mallorca llamado Artà, nos resulta muy difícil acceder a las programaciones y a los proyectos que se desarrollan en la capital. Siempre es un placer (y una responsabilidad) tener la oportunidad de comisariar una propuesta en Madrid, mucho más si lo haces para una estructura de prestigio, tan consolidada y organizada, como es la feria internacional de arte contemporáneo Art Madrid.

 

¿Cómo te has planteado el comisariado?

Lo cierto es que desde que recibí la invitación de Alberto Cornejo y su equipo he gozado de absoluta libertad y un apoyo total para desarrollar la idea que tenía en mente. Comisariar una sección de una feria es un tipo de curaduría especial, nunca debes perder de vista dónde, cómo y para qué te estás cuidando de la selección y de los contenidos de una propuesta, y una feria de arte contemporáneo es un contexto que viene marcado por unos límites muy poderosos, uno de ellos es la nómina de galerías que aplican y los artistas que se presentan, otro, que todos tienen como primer objetivo la venta de obra. Partiendo de esas condiciones iniciales, tenía mucho interés en investigar sobre algo que tiene que ver con el mercado como institución legitimadora dentro de los desarrollos profesionales del mundo del arte actual, también sobre las modas, las tendencias, las corrientes y sobre esos artistas resistentes que deciden tomar caminos alejados de ellas. Quería plantear esa dicotomía que ya se daba entre los grandes salones oficiales y aquellos creadores que subvertían el estado de la cuestión desde su participación en los mismos o generando nuevos dispositivos alternativos como los salones independientes o des refusés.

 

¿Cuál crees que es el papel de One Project dentro de Art Madrid?

One Project es un proyecto que me precede y que tiene unas bases fundacionales y un desarrollo amplio en el tiempo. Tanto Carlos Delgado Mayordomo como Nerea Ubieto (los compañeros que han comisariado previamente este programa) han realizado una gran labor. One Project debe servir a la feria para introducir nuevos artistas y nuevas galerías, pero no de cualquier manera, debe cumplir esa función, sin duda, pero debe hacerlo estableciendo un foro de reflexión y de debate, un lugar en el que poner el prisma sobre algún aspecto concreto de la creación contemporánea para poder analizarlo con cierto calado. One Project es una sección que debe tener ese plus de investigación, de calma, de esfuerzo y de rigor, para tratar de dar otro tipo de profundidad y de visibilidad a la obra de los artistas y a los proyectos galerísticos en el seno de una feria de arte.

 

¿Cómo esperas que viva el público el formato empleado en esta idea de debate-conflicto?

El título de la propuesta, “Salvajes. La cage aux fauves”, ya nos pone sobre la pista. Nuestra idea, aparentemente contradictoria, es generar esa fricción partiendo de una peculiar simbiosis en la que hemos recurrido a artistas que transitan la senda de la creación por caminos autónomos, personales y, en ocasiones, en conflicto con lo habitual, con lo recurrente, con la tendencia, con la moda… Artistas que pintan y que esculpen con esfuerzo como una forma de resistencia y que lo hacen en una época epidérmica, superflua y vertiginosa, donde apenas nadie se para a nada. Artistas que crean desde la expresividad, la pulsión o la iconoclastia, desde una perspectiva pasional y vehemente, visceral, desacralizadora o irreverente. Esperamos que el público lo viva con el mismo interés y la misma intensidad con los que nosotros hemos construido este relato. Para ello hemos contado con Virginia Rivas, Roberto López, Julio Anaya Cabanding, Pichiavo, Santiago Palenzuela, Juan Carlos Batista, Andrés Planas, Alona Harpaz y Nicolàs Laìz Placeres, que vienen representados por DDR Art Gallery, Plastic Murs, Kaplan Projects, MA arte contemporáneo y la Agencia de Tránsitos Culturales.

 

¿Qué papel crees que juegan las ferias en el mercado del arte español y cómo encuadrarías a Art Madrid?

Esta y otras ferias cumplen una misión fundamental a la hora de activar el sector, creo en la feria como agente dinamizador y como nódulo de esa red de actividad que se despliega a lo largo del territorio nacional y creo en su importancia para la creación de nuevos coleccionistas. En mi opinión, el coleccionismo, la iniciativa privada en general, es una de las llaves que puede conseguir que un tejido como el nuestro se convierta en un sector económico profesional donde los agentes que lo componemos podamos vivir de nuestro trabajo, impidiendo que siga siendo este circo de juegos malabares donde los participantes nos desenvolvemos en una precariedad casi permanente. Para eso hace falta educación de base, mucha pedagogía y mucha intermediación, debemos hacer que crezca el afecto y la sensibilidad hacia la cultura en general y hacia el arte contemporáneo en particular. Art Madrid emprende esta misión de una forma valiente, con una evolución que se consolida edición tras edición. La permanencia y el crecimiento de sus programas complementarios, donde se encuadra One Project, así lo demuestra.

 

¿Y cuál crees que es el lugar del arte contemporáneo español dentro del paradigma artístico internacional?

Desgraciadamente muy lejos de donde la calidad de los agentes que lo componen debería situarlo. Padecemos un problema de base que afecta a las estructuras básicas y que actúa como un lastre que es muy difícil de superar. En muchos casos seguimos sin cobrar honorarios dignos por nuestro trabajo, sin que se respeten nuestros derechos elementales, nuestras creaciones y autoría, desde esa situación tan preliminar es difícil proyectar una carrera profesional internacional, además, el mercado y la inversión privada son muy restringidos. Lo institucional público que, como ocurre en otros contextos, debería ser nuestro apoyo fundamental, sigue marcado por la injerencia política, en España hay una excesiva dependencia de lo público en lo que se refiere, sobre todo, al arte contemporáneo y eso nos hace tener unos interlocutores de carácter político que desconocen completamente a qué nos dedicamos. Esa gente administra los espacios y los presupuestos que nosotros usamos desde la precariedad pero, en realidad, tienen unas motivaciones muy alejadas de las nuestras. La creación contemporánea se mueve en plazos e intereses muy diferentes a los del ritmo político, nosotros necesitamos planes a largo plazo y criterios profesionales para decidirlos y desarrollarlos, mientras que la clase dirigente, lo que desea, es controlar los contenidos de las instituciones culturales para que se conviertan en voceras de la ideología del partido en el poder, a la vez que nosotros, los bufones de palacio, les dotamos de “oferta cultural controlada”: nos ven como programadores necesarios (y necesitados) que pasamos por (casi) todos los aros por culpa de esa situación de penuria. Una situación impuesta por los gobernantes que consigue desunirnos como tejido, haciendo que aceptemos trabajos que no cumplen con una deontología que, en redes sociales y otros foros, todos defendemos (pero que no siempre aplicamos).

 

Sabemos que el sector cultural mantiene su precariedad casi inherente a pesar de que estamos viviendo un período de eclosión artística extraordinario. Los artistas se reinventan y se esfuerzan para seguir creando ¿Crees que también ha habido una evolución en la percepción del público a la hora de acercarse al arte contemporáneo? ¿Qué pueden hacer las ferias de arte en este acercamiento al público general?

Los procesos en la creación contemporánea siempre tienen que ver con la sociedad que los acoge y los cambios que ésta experimenta. El público (pero también los artistas) a la vez que tienen acceso a más medios e información, aparecen desbordados por ese mismo exceso. Todos tenemos un defecto de concentración, nos cuesta más aplicar atención, tiempo, esfuerzo, profundidad, sobre todo cuando nuestro rol es el de público. Como hemos comentado anteriormente sólo hay una solución, una respuesta que, de tanto decirla, la estamos volviendo inocua, vacía de contenido: necesitamos educación, establecer pedagogías e intermediaciones que generen una masa crítica y culta, que nos haga evolucionar hacia una población interesada por la creación actual.

 

La labor de un comisario es fundamentalmente la de generar discurso y contenido en torno a la creación para plantear cuestiones abiertas a la sociedad. Muchos artistas contemporáneos han reorientado sus líneas de trabajo hacia proyectos más reflexivos donde el discurso tiene una carga prioritaria en la obra. ¿Cómo se canaliza esta tensión entre la pulsión reflexiva de la creación contemporánea y la acuciante falta de tiempo y la sobreinformación que vive el individuo en la sociedad de nuestro tiempo?

Esa situación puede ser un estímulo, los artistas son intelectuales sensibles a todo aquello que les rodea. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones, esta falta de tiempo, básicamente fruto de nuestra precariedad profesional, y esa sobreinformación, termina siendo más un problema que un medio o una motivación. Son muchas las carreras artísticas que quedan sepultadas bajo esta precariedad de la desmesura.

 

¿Cuál consideras que son las líneas comunes que están desarrollando los jóvenes artistas en proceso de crecimiento?

Lo cierto es que hay múltiples líneas de investigación diferenciadas, muchas de ellas muy estimulantes. Al hilo de las últimas preguntas de nuestra conversación, decirte que a mí me interesa, entre otros temas, esos artistas que se están refiriendo a su propio trabajo, al propio desempeño profesional del creador, a su situación económica, social y laboral, a la consideración que se tiene de ellos mismos y de su obra. Una autorreferencia que se está convirtiendo en una expresión muy certera, trágica, irónica, de la situación de la cultura en general y de las artes visuales en particular. Sobre ello estoy preparando un proyecto titulado “Los trabajos estériles” que se presentará el próximo año en La Regenta de Las Palmas de Gran Canaria con la participación de artistas como Verónica Ruth Frías, Cristina Garrido, Cyro García, Núria Güell, Nauzet Mayor, Adrián Martínez, Eugenio Merino, Rosell Meseguer, PSJM, Avelino Sala, Amparo Sard, Pelayo Varela y Marcelo Viquez.