AMAZON SE LANZA AL MERCADO DEL ARTE CON AMAZON ART

                    

El mercado del arte se ha aliado hace años con las nuevas tecnologías y los dispositivos móviles y el enorme emporio del comercio on-line, Amazon, no ha querido perderse los aires de cambio: Amazon Art aparece en escena como la colección de arte on-line más grande disponible para la compra directa.

Según uno de los últimos informes de Art&Finance, publicado en 2012, un 71% de los coleccionistas aseguran haber comprado arte on-line en varias ocasiones. Los galeristas también se han subido a la ola de la venta por Internet y un 89%, según el mismo informe, vende actualmente por medios digitales. Lo mismo ocurre con las principales salas de subastas que han lanzado aplicaciones para smartphones destinadas a participar en pujas.

Precisamente fue la casa Sothebys la que, en 1999, esbozó un acuerdo con Amazon para crear una plataforma de subastas en línea. La idea no cuajó pero el gigante del e-commerce Amazon se quedó con la copla.

Trece años después ha nacido Amazon Art, un escaparate on-line con más de 40.000 obras de 4.500 artistas que ha sido posible gracias al acuerdo con 150 galerías y distribuidoras de EE.UU., Reino Unido, Países Bajos y Canadá.

Para Peter Faricy, vicepresidente de Amazon Marketplace, “es emocionante poder ofrecer una de las selecciones más grandes de arte directamente de las galerías a nuestros clientes y es una forma de llevarles también su pasión y su conocimiento de los artistas que representan”.

Galerías como Paddle8 de Nueva York, Holden Lutz en Palm Beach o Modernbook y la McLoughlin Gallery de San Francisco o la Catherine Person Gallery de Seattle son algunas de las que participan en el megaproyecto. Para Osman Khan, director de operaciones de Paddle8, Amazon Art “ofrece un espacio para la venta de piezas y ediciones limitadas más asequibles”, mientras que para la Holden Luntz Gallery “puede ayudar a llegar a nuevos clientes en un momento en que los patrones tradicionales de compra de arte están evolucionando”.

Entre las obras y los artistas más destacados en Amazon Art se incluyen un fragmento de las “Nympheas” de Claude Monet o su obra “L’enfant a la tasse”, un retrato que podemos comprar desde nuestro salón por 1´4 millones de dólares. También podemos acceder a la obra “Sachiko” de Andy Warhol por 45.000 dólares o comprar “Willi Gillis: Package from Home”, óleo del pintor contemporáneo estadounidense Norman Rockwell, valorado en 4´8 millones. Sin embargo, el sitio también ofrece numerosas piezas, prints, fotografías y obra original y única por debajo de los 200 dólares, incluso hay piezas por apenas 25 dólares.

Amazon Art permite al usuario seleccionar criterios de búsqueda mediante filtros de tema, color, estilo tamaño, precio o galería. Las imágenes de las obras son de alta calidad y vienen asociadas a información detallada sobre cada una, información sobre autor, procedencia, historia de sus exposiciones, relación con otras obras similares, contacto con la galería, etc.

Según The Wall Street Journal, Amazon proporcionará un descuento del 5% al 20% en los precios.


www.amazon.com/art

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.