Art Madrid'26 – ANDRÉS PLANAS: POLÍTICAMENTE INCORRECTO, CON LA GALERÍA MA

Andrés Planas participa por primera vez en Art Madrid junto a la galería mallorquina MA Arte Contemporáneo. El artista reúne varias series de su más reciente creación para el programa One Project: "Salvajes, la cage aux faves”, comisariado por Fernando Gómez de la Cuesta.

Andrés Planas (Palma de Mallorca, 1957), cuenta con una dilatada trayectoria, participando desde 1989, en numerosas exposiciones individuales y colectivas. La obra del artista mallorquín se centra fundamentalmente en la búsqueda del lado irónico de las cosas, jugando con conceptos como la muerte, el sexo, la religión o la educación desde una perspectiva impositiva, en la que éstos elementos están definidos en normas de conducta de cualquier sociedad por estamentos con ideologías preestablecidas, y bajo idearios religiosos o políticos que configuran una falsa moral en los individuos. Y no lo hace, según el artista “por un posicionamiento político, sino más bien, respondiendo a una necesidad personal, como si de un exorcismo se tratara”.

Andrés Planas

Paquito, 2015

Técnica mixta madera, plástico, pigmentos, pan de oro y restos biológicos humanos

30 x 17cm

Andrés Planas

BigMac, 2015

Técnica mixta madera, plástico, pigmentos, pan de oro y restos biológicos humanos

40 x 23cm

Esta crítica feroz la vemos en algunas de las obras pertenecientes a sus series "No sex please" y “Relicarios” pertenecientes a las “Wonderkammer” y “13-1, Los Doce Apóstoles” de 2019. En las piezas de la serie “No sex please” y "Relicarios" el artista desarrolla una técnica en la que inserta elementos como madera, plásticos, pigmentos, pan de oro y restos biológicos humanos, para crear así una obra en la que el objeto encontrado es descontextualizado, cambiado, disfrazado y engullido con otros elementos y técnicas plásticas a través de las cuales transmite un concepto totalmente nuevo e ironizado. De esta manera construye un mensaje sarcástico sobre la fuerte manipulación de los poderes fácticos en las sociedades.

El color domina en sus creaciones. El color en mayúsculas; un azul klein que hace suyo e impregna muchas de sus obras.

Andrés Planas

Los 12 Apóstoles, 2, 2019

Técnica mixta

35 x 15cm

En la serie “Los doce apóstoles”, presenta una iconografía de los apóstoles personalizada, con ese tono irónico que hace que nos lo creamos con absoluta vehemencia y que al mismo tiempo esbozemos una sonrisa. Planas nos regala nuevas historias sobre esos personajes ya historizados durante siglos, haciendo que resurjan en un nuevo ideario.

Andrés Planas es uno de esos artistas que a pesar de ir en contra de los preceptos establecidos y mantener una postura vital muchas veces clasificada como “políticamente incorrecta”, ha conseguido una independencia creativa tanto desde el punto de vista técnico como temático, y a su a vez, ha logrado mantenerse coherente durante todo su recorrido artístico. Acompañan también este proyecto algunas piezas de la serie “La sonrisa de la calavera”, junto con un impresionante libro de artista y otras obras de las series “Wunderkammer” y “No sex”.

Andrés Planas

El obispo de Siguenza, 2015

Técnica mixta madera, plástico, pigmentos, pan de oro y restos biológicos humanos

40 x 23cm

MA es un espacio de arte contemporáneo en Palma de Mallorca que cuenta con una nutrida programación de exposiciones (entre seis y ocho al año) de todo tipo de manifestaciones artísticas, avaladas por el ojo crítico y el criterio de su directora, Marisa Aldeguer, también artista e historiadora del arte. Marisa Aldeguer acoge en su galería tanto a artistas jóvenes como a creadores con carreras consolidadas. La galerista realiza además asesoramiento en el inicio de una colección de arte contemporáneo, adaptándose siempre a los gustos y presupuestos del cliente.

“En MA Arte Contemporáneo estamos muy interesados en difundir la belleza en sus múltiples facetas, en dar a entender que en la actualidad hay mil propuestas válidas en el arte contemporáneo, por ello MA apuesta por una línea truncada, con ramificaciones. Nos interesa el arte que emociona y conmueve”, destaca la galerista.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte.

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción.

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.


La caída. 2025. Óleo sobre lienzo. 195 × 150 cm.


En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital. El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.


Entre perro y lobo II. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.


Entre perro y lobo I. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.


El ángel anatómico. 2013. Madera de fresno y porcelana. 90 × 15 × 160 cm.


Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.


Justa. 2019. Madera de roble policromada. 240 × 190 × 140 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Es cierto que, en ocasiones, olvido por completo la idea principal en mi pintura y en mi escultura. Aunque comienzo una obra con ideas muy claras —dibujos y bocetos previos, grabados preparatorios y una intención bien definida—, me doy cuenta de que, a veces, esa idea inicial se pierde. Y no se trata de un accidente. En algunos casos tiene que ver con dificultades técnicas, pero hoy en día también acepto partir de una idea muy concreta y, al enfrentarme a la escultura, a la madera o a la cerámica, tener que trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.