AQUELLA ÉPOCA EN QUE EL CEMENTO SE PUSO DE MODA...

Os proponemos un recorrido por algunos edificios y monumentos sorprendentes en un momento en que el cemento era el material de construcción por excelencia. En las décadas de los 60 y los 70, muchos proyectos arquitectónicos de vanguardia optaron por una estética rotunda y contundente, en muchas ocasiones con reminiscencias a la sobriedad soviética, que la vieja Europa canalizó en edificios públicos y monumentos de gran envergadura. El material era versátil, dúctil, resistente y asequible. Por otro lado, su acabado final no requiere pintura para su conservación y eso abarata los costes de mantenimiento y producción. Tiempo después se supo que al cemento de mala calidad le afecta de forma irreversible la aluminosis, y esto derivó en derrumbes y grietas de gravedad en muchos barrios del extrarradio de las grandes ciudades.

“El puño de Tito”, de Boško Kućanski.

De hecho, uno de los casos que comentamos es el del monumento a los partisanos de la antigua Yugoslavia que, bajo las órdenes de Josip Tito, defendieron con sus vidas el puente del río Neretva en la batalla del mismo nombre, cuando las tropas alemanas e italianas amenazaban con la ocupación en los meses de febrero y marzo de 1943. El monumento homenaje era un colosal puño, de corte futurista, obra del artista Boško Kućanski, ganador de un concurso público convocado para recibir proyectos para el memorial. La obra se erigió en Makljen y se inauguró oficialmente el 12 de noviembre de 1978, en un acto al que asistió el propio Josip Tito. El monumento era llamado popularmente “El puño de Tito”. Hoy esta obra está en estado de ruina por falta de conservación.

I: Monumento al pueblo de Moslavina que se levantó contra la ocupación alemana (Podgaric, Croacia) - D: Monumento a los caídos en la II Guerra Mundial (Niksic, Montenegro)

Entre las construcciones más asombrosas, los memoriales ocupan un lugar destacado, porque al no tener un uso funcional, dejan más margen a la imaginación y al diseño. Las esculturas homenaje a los caídos en conflictos bélicos levantadas en Europa oriental son las más enigmáticas. Condensan la herencia estética del período soviético y de la Guerra Fría con un estilo futurista, frío y robusto que se ha convertido ya en paradigma de toda una época y hay que saber entenderlos en su propio contexto. Estas obras monumentales se conocen en serbio como “spomeniks”, término que se ha extendido para referirse a ellas, y significa precisamente eso, esculturas de grandes dimensiones creadas para conmemorar un acontecimiento o hecho.

I: Dedicado a las víctimas del campo de concentración de Jasenovac (Croacia) - D: Monumento con forma de puños, en honor a los yugoslavos caídos en la II Guerra Mundial (Niš, Serbia)

La mayoría de estas obras son abstractas y evitan incluir referencias específicas a un individuo, colectivo o grupo social. Asimismo, no incorporan elementos reconocibles ni reproducen figuras humanas. No debemos olvidar que las sociedades afectadas por un enfrentamiento armado conservan un poso de memoria que se alarga en el tiempo y que va más allá de los hechos concretos que tuvieron lugar, y en los casos en que existen, además, divisiones internas por razones religiosas y de etnia, sumadas a las políticas, decantarse por motivos abstractos es una buena opción. Su aspecto, no obstante, lleva a muchos a ironizar sobre la influencia extraterrestre de estos diseños.

Instituto del Patrimonio Cultural de España

En nuestro país el cemento también hizo su boom en la época. Un buen ejemplo es la sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España, situado en la zona universitaria de Madrid. Este edificio es un proyecto de los arquitectos Fernando Higueras y Rafael Moneo, que obtuvo en 1961 el Premio Nacional de Arquitectura. Inicialmente concebido para albergar el “Centro de restauraciones artísticas”, la ejecución final del diseño en 1965, que contó con la colaboración de Antonio Miró, redujo un poco sus dimensiones y mantuvo su estructura circular. El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural en 2001 en la categoría de monumento.

 

Cada vez son más las disciplinas que se han ido sumando a la reflexión sobre la condición femenina que enfrenta la realidad actual desde la revisión y el cuestionamiento de su pasado histórico. Así literatura, cine, música, arte, ciencia, agricultura, por citar solo algunas, se unen a la lista de lugares desde los que continuar el debate sobre un movimiento en constante reinvención.

Se trata de un despertar que, si bien se extiende todo del año, parece concentrarse con especial ahínco en el mes marzo, con una programación que incluye festivales, ferias, conferencias, marchas, lecturas que transpiran entusiasmo y comunión. Así, entre la programación del tercer mes del año destacan proyectos tan interesantes como necesarios, como el festival Mujeres Mirando Mujeres, una iniciativa de Arte a un Click que celebra entre el 9 de marzo y el 12 de junio su V Edición.

Marina Vargas “La Bacante”, 2015. Resina de poliéster, polvo de mármol, pintura esmalte (imagen ©www.marinavargas.com)

El proyecto Mujeres Mirando Mujeres nace en 2015 de la mano de Mila Abadía, con el propósito de dar a conocer la labor que las mujeres llevan a cabo en el ámbito del arte desde el proceso de creación hasta la comunicación, pasando por el comisariado y la crítica de arte. Como ella misma confiesa, la idea surgió como un arrebato. Siempre he luchado por los derechos de las mujeres y hacía ya mucho tiempo que no participaba activamente en ninguna reivindicación feminista.

En este sentido, la quinta edición queda integrada por 51 artistas, 52 gestoras del arte, 15 comunicadoras, 11 proyectos invitados que en su totalidad dan lugar a 80 trabajos en los que participan 118 mujeres concienciadas con el movimiento feminista y con el arte, entre ellas se encuentran bloggeras, periodistas, comunicadoras, galeristas, museólogas que dan lugar a una rica programación basada en presentaciones y entrevistas a artistas que irán publicándose durante hasta el mes de junio en la web. Como en ediciones anteriores, el festival se preocupa por visibilizar los trabajos de artistas con una trayectoria profesional novel como es el caso de la artista italiana interdisciplinar Mónica Mura, cuya obra gira en torno a la superación y valoración de los seres humanos. La perspectiva de género de la autora italiana atraviesa su vida y obra en la que da voz a colectivos e individuos que han sufrido el rechazo social por su naturaleza de mujeres trans, homosexuales... Mónica Mura será presentada por la investigadora Karen Campos.

“Para mí el arte es un sinónimo de libertad y creo en el poder de creación como motor de transformación”. Mónica Mura

Mónica Mura, proyecto “Poder ver-Ver poder”, 2018. Instalación de vídeo (imagen ©www.monicamura.com)

Entre las artistas de menor trayectoria también encontramos a la fotógrafa catalana Alejandra Carles-Tolra, quien a través de sus imágenes busca comprender la identidad y desdibujar sus límites. ¿Existe una identidad que defina a las mujeres? ¿Cuál? Son algunas de las cuestiones que plantea en su proyecto. Alejandra Carles-Tolra será presentada por la directora de la galeria Fiftydots, Laura Salvado.

Además de artistas noveles, el festival también acoge miradas ya consagradas como la de Gabriela Bettini quien en su trabajo combina el análisis de la crisis medioambiental con la situación de las mujeres, ambos afectados por la violencia del sistema.

Supongo que el trabajo cambia en la misma medida en que cambiamos como individuos, afirmaba la artista en una ocasión. Y es que su trabajo y el del resto de las artistas que integran el proyecto Mujeres Mirando Mujeres, son el eco de las preocupaciones y de los conflictos de nuestro tiempo, un tiempo cada vez más nuestro.

Gabriela Bettini, proyecto “Primavera silenciosa”, 2018 (imagen ©gabrielabettini.com)

Como constató en una ocasión Estrella de Diego, siempre acertada: no vale ser feminista en el mundo del arte, hay que ser feminista o no serlo, nuestro pensamiento debería invadir nuestra forma de estar en el mundo y de relacionarnos con él. Y en este sentido, el arte hace posible que queden plasmados aquellos que una vez, fueron los pensamientos de nuestra vida y que son el reflejo de nuestro paso por el mundo.

Por esto mismo, iniciativas como la de Mujeres Mirando Mujeres que hacen real y efectivo el trabajo de las mujeres, son tan necesarias como importantes.