Art Madrid'26 – Art Madrid y el Arte Outsider en el Círculo de Bellas Artes

“Estoy convencido de que el arte es aquí más vivo y apasionante

que las manifestaciones del aburrido arte oficial catalogado

–aunque sea de vanguardia-”. Jean Dubuffet

Faisanes y Hadas. Rubén Cabanillas.

 

Se entiende como artista marginal aquel que desarrolla su labor creativa fuera de las instituciones artísticas y los canales oficiales, motivado especialmente por una pulsión creadora intrínseca que le lleva a experimentar con materiales y técnicas poco convencionales y a crear universos únicos y personales, cosmologías propias por así decirlo. El arte outsider, también conocido como Art Brut o Intuitive Art se ha asociado a su vez con artistas autodidactas y con personas afectadas por trastornos mentales e individuos marginales pero con sensibilidad y producción artística.

 

Obra de Belén Sánchez.

 

A pesar de no haber unanimidad en la concepción y límites del Arte Marginal, en el siglo XX ha crecido el interés por este movimiento y, con él, la propia concepción del “hecho artístico”. La feria de arte contemporáneo Art Madrid ha querido dedicar parte de su Programa Paralelo a este arte “en los márgenes del arte”.

“IN/BE/OUT SIDE ART”, comisariada por Un Ojo para el Arte, Asociación Debajo del Sombrero y el poeta Asier Vázquez Baños, y con la colaboración de Galería Alegría (Madrid) muestra el trabajo de artistas ajenos alla norma y el trabajo de artistas cuyas obras  se perciben desde la tangente, obras para aquellos que por tener algún tipo de discapacidad visual o auditiva disfrutan del arte de manera más intuitiva, viéndolo sin verlo con un sexto sentido. “IN/BE/OUT SIDE ART” se pregunta así sobre los límites del arte y de la naturaleza de la actividad artística.

Artistas participantes: Belén Sánchez / Miguel García / Rubén Cabanillas / Alicia Moneva / Gabriela Targhetta / Irantzu Lekue / Yolanda Marco / Philipp Meyer.

Vórtice de injusticia. Irantzu Lekue

 

“La mayoría de las personas creen erróneamente que el arte es, principalmente, una cuestión de apreciación visual. IN/BE/OUT SIDE ART pretende estimular y valorar otras posibilidades sensitivas presentes en el arte. Una vez asumido que nuestros ojos están acostumbrados a mirar sin ver, será  posible tomar conciencia de otras miradas”, plantea Azucena Hernández de Un Ojo para el Arte, co-comisaria de la exposición.

La artista Gabriela Targhetta con su pieza ‘Imágenes para el recuerdo’ plantea un “enfrentamiento con lo antivisual que nos acerca, en cierto modo, a lo siniestro. Habituados a la saturación, al exceso, al desbordamiento, la pérdida de la imagen nos desconcierta. Asociamos el recuerdo a una determinada superficie fotográfica que finalmente termina por solaparse con nuestra propia percepción de lo vivido. ¿Qué ocurre cuando se nos niega la imagen? [...]  Nos sitúa en un espacio frágil y desconocido, que quizás nos invite a repensar nuestra mirada y a tomar distancia con los comportamientos de la imagen que rigen nuestra cotidianeidad”.

Imágenes para el recuerdo. Gabriela Targhetta.

 

Alicia Moneva que ha realizado junto a Nacho Angulo la obra ‘La percepción’ “parte de lo que se puede mostrar a través de la percepción y de lo que se puede aprender “mirando” a través de otros sentidos”.

“IN/BE/OUT SIDE ART” tiene, además, el honor de contar con el primer cómic táctil para invidentes, LIFE, un proyecto de Phillipp Meyer, experto en Diseño Interactivo de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Postdam (Alemania). LIFE es “un experimento que muestra que es posible trasladar la novela gráfica al público ciego usando el papel como medio, que es posible contar una historia -sin tinta, texto o sonido- que se hace real a través de la imaginación”, explica Meyer. LIFE, como su nombre indica, es un cuento sobre el amor, la vida y la muerte a través de la figura más sencilla posible, un simple círculo táctil.

LIFE. Phillip Meyer

 

Daniel Barrio. Artista invitado a la tercera edición de OPEN BOOTH. Cortesía del artista.


DESPIECE. PROTOCOLO DE MUTACIÓN


Como parte del Programa Paralelo de Art Madrid’26, presentamos la tercera edición de Open Booth, un espacio concebido como plataforma para la creación artística y la experimentación contemporánea. La iniciativa pone el foco en artistas que aún no cuentan con representación en el circuito galerístico, ofreciendo un contexto profesional de alta visibilidad en el que nuevas voces pueden desplegar su práctica, ensayar formas de relación con el público y consolidar su proyección en el panorama artístico actual. En esta ocasión, el proyecto está protagonizado por el artista Daniel Barrio (Cuba, 1988), quien presenta el site specific Despiece. Protocolo de mutación.

La práctica de Daniel Barrio se centra en la pintura como un espacio de experimentación desde el que analiza la mercantilización de lo social y la tiranía de la aprobación mediática. Para ello, trabaja con imágenes procedentes de la prensa y otros medios, que interviene pictóricamente con el objetivo de desactivar su significado original. Mediante este proceso, el artista propone nuevas lecturas y cuestiona los mecanismos de producción de sentido, concibiendo la pintura como un lugar de realización, terapia y catarsis.

Despiece. Protocolo de mutación se construye a partir de restos urbanos, materiales industriales y fragmentos de historia para interrogarnos sobre qué memorias heredamos, cuáles consumimos y cuáles somos capaces de construir. Suelo, paredes y volúmenes conforman un paisaje en tensión donde lo sagrado convive con lo cotidiano, y donde las grietas importan más que la perfección.

La evolución constante del arte exige un intercambio continuo entre artistas, instituciones y públicos. En esta 21ª edición, Art Madrid reafirma su voluntad de actuar como catalizador de ese diálogo, ampliando los límites tradicionales del contexto ferial y abriendo nuevas posibilidades de visibilidad para prácticas emergentes.



Este site specific surge de un impulso crítico y afectivo por desarmar, examinar y recomponer aquello que nos constituye cultural y personalmente. La obra se concibe como un todo indisoluble: un paisaje interior que opera como dispositivo de sospecha, donde suelo, paredes y volúmenes configuran un ecosistema de restos. Se propone una lectura de la historia no como una continuidad lineal, sino como un sistema de fuerzas en fricción permanente, articulando el espacio como un archivo adulterado; una superficie que se presenta como definitiva, pero que permanece en constante transformación.



La obra se configura como un paisaje construido a partir de residuos urbanos, donde suelo, paredes y objetos conforman un cuerpo unitario elaborado con mortero de cal, PVC de cartelería teatral, espuma industrial y cera de ofrendas. El núcleo del proyecto es una estructura en forma de “L” de 5 × 3 metros que reinterpreta la técnica del fresco sobre soporte industrial recuperado, aplicando el mortero en húmedo durante jornadas continuas, sin búsqueda de perfección, permitiendo que la materia evidencie su propio carácter. En torno a esta estructura gravitan fragmentos arquitectónicos: bloques de espuma que simulan hormigón, un torso del Belvedere impreso en 3D y deformado, y un elemento escultórico de cera en el que se incrustan lijas utilizadas por obreros y artistas anónimos, preservando el esfuerzo de esos cuerpos ajenos.

Un elemento escultórico de cera blanca funciona dentro del conjunto instalativo como un punto de concentración sensorial que desafía la mirada. En su interior confluyen la fe acumulada de las velas de ofrenda y los residuos industriales del taller, recordando que la pureza y la devoción conviven con la materialidad del mundo cotidiano. La experiencia del espectador trasciende así lo visual: inclinarse, oler y aproximarse a la vulnerabilidad transforma la percepción en un acto íntimo y corporal. En su densidad quedan incrustados tacos de lija usados por artistas, artesanos y obreros, recuperados de contextos ajenos, donde la lija actúa como huella del esfuerzo de otros cuerpos, respondiendo a un protocolo de registro sin intención autobiográfica.

Despiece. Protocolo de mutación nos interpela: ¿qué memoria valoramos?, ¿la que consumimos o la que construimos con rigor? El público abandona la posición contemplativa para integrarse en el sistema, y el esfuerzo de desplazar la materia, el rigor documental y la materialidad envolvente configuran un cuerpo de resistencia frente a una realidad mediada. El proyecto se consolida así como un paisaje interior donde suelo, superficie y volumen articulan una anatomía de residuos. La adulteración opera como metodología analítica aplicada a los estratos de la realidad urbana, interviniendo la historia a través de publicidades teatrales y callejeras, residuos arquitectónicos y protocolos administrativos, proponiendo que el arte puede restituir la capacidad de construir una memoria propia, aunque inevitablemente fragmentada.



SOBRE EL ARTISTA

DANIEL BARRIO. Cuba, 1988.

Daniel Barrio (Cienfuegos, Cuba, 1988) es un artista visual cuya práctica articula el espacio desde la pintura, entendiendo el entorno como un archivo adulterado susceptible de intervención crítica. Formado en la Academia de Bellas Artes de Cienfuegos (2004-2008) con especialidad en pintura, y posteriormente en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid - ECAM (2012-2015) en Dirección de Arte, su metodología integra el pensamiento plástico con la narrativa escenográfica. Su origen cubano constituye el fundamento analítico de su trabajo: la experiencia de observar cómo los monumentos y los ideales se revelan frágiles al tacto le ha dotado de una sensibilidad particular para detectar las fisuras en aquello que se presenta como definitivo, estableciendo la realidad como superficie bajo permanente interrogación.

Su trayectoria incluye exposiciones individuales como "La levedad en lo cotidiano" (Galería María Porto, Madrid, 2023), "Interiores ajenos" (PlusArtis, Madrid, 2022) y "Tribud" (Navel Art, Madrid, 2019), así como participaciones colectivas relevantes en "Space is the Landscape" (Estudio Show, Madrid, 2024), "Winterlinch" (Espacio Valverde Gallery, Madrid, 2024), "Hiberia" (Galería María Porto, Lisboa, 2023) y la itinerancia de la Exposición de Arte Joven de La Rioja (2022). Miembro del Colectivo Resiliencia, su obra no persigue la producción de objetos sino la articulación de dispositivos pictóricos que generan protocolos de resistencia frente al flujo de imágenes descartables. En un contexto saturado de datos inmediatos, su práctica produce huellas y archiva aquello que debe permanecer, cuestionando no el significado de la obra sino la memoria que el espectador construye al interactuar con ella, recuperando así la soberanía sobre la mirada y habitando las ruinas como método de comprensión del presente.