Art Madrid y el Arte Outsider en el Círculo de Bellas Artes

“Estoy convencido de que el arte es aquí más vivo y apasionante

que las manifestaciones del aburrido arte oficial catalogado

–aunque sea de vanguardia-”. Jean Dubuffet

Faisanes y Hadas. Rubén Cabanillas.

 

Se entiende como artista marginal aquel que desarrolla su labor creativa fuera de las instituciones artísticas y los canales oficiales, motivado especialmente por una pulsión creadora intrínseca que le lleva a experimentar con materiales y técnicas poco convencionales y a crear universos únicos y personales, cosmologías propias por así decirlo. El arte outsider, también conocido como Art Brut o Intuitive Art se ha asociado a su vez con artistas autodidactas y con personas afectadas por trastornos mentales e individuos marginales pero con sensibilidad y producción artística.

 

Obra de Belén Sánchez.

 

A pesar de no haber unanimidad en la concepción y límites del Arte Marginal, en el siglo XX ha crecido el interés por este movimiento y, con él, la propia concepción del “hecho artístico”. La feria de arte contemporáneo Art Madrid ha querido dedicar parte de su Programa Paralelo a este arte “en los márgenes del arte”.

“IN/BE/OUT SIDE ART”, comisariada por Un Ojo para el Arte, Asociación Debajo del Sombrero y el poeta Asier Vázquez Baños, y con la colaboración de Galería Alegría (Madrid) muestra el trabajo de artistas ajenos alla norma y el trabajo de artistas cuyas obras  se perciben desde la tangente, obras para aquellos que por tener algún tipo de discapacidad visual o auditiva disfrutan del arte de manera más intuitiva, viéndolo sin verlo con un sexto sentido. “IN/BE/OUT SIDE ART” se pregunta así sobre los límites del arte y de la naturaleza de la actividad artística.

Artistas participantes: Belén Sánchez / Miguel García / Rubén Cabanillas / Alicia Moneva / Gabriela Targhetta / Irantzu Lekue / Yolanda Marco / Philipp Meyer.

Vórtice de injusticia. Irantzu Lekue

 

“La mayoría de las personas creen erróneamente que el arte es, principalmente, una cuestión de apreciación visual. IN/BE/OUT SIDE ART pretende estimular y valorar otras posibilidades sensitivas presentes en el arte. Una vez asumido que nuestros ojos están acostumbrados a mirar sin ver, será  posible tomar conciencia de otras miradas”, plantea Azucena Hernández de Un Ojo para el Arte, co-comisaria de la exposición.

La artista Gabriela Targhetta con su pieza ‘Imágenes para el recuerdo’ plantea un “enfrentamiento con lo antivisual que nos acerca, en cierto modo, a lo siniestro. Habituados a la saturación, al exceso, al desbordamiento, la pérdida de la imagen nos desconcierta. Asociamos el recuerdo a una determinada superficie fotográfica que finalmente termina por solaparse con nuestra propia percepción de lo vivido. ¿Qué ocurre cuando se nos niega la imagen? [...]  Nos sitúa en un espacio frágil y desconocido, que quizás nos invite a repensar nuestra mirada y a tomar distancia con los comportamientos de la imagen que rigen nuestra cotidianeidad”.

Imágenes para el recuerdo. Gabriela Targhetta.

 

Alicia Moneva que ha realizado junto a Nacho Angulo la obra ‘La percepción’ “parte de lo que se puede mostrar a través de la percepción y de lo que se puede aprender “mirando” a través de otros sentidos”.

“IN/BE/OUT SIDE ART” tiene, además, el honor de contar con el primer cómic táctil para invidentes, LIFE, un proyecto de Phillipp Meyer, experto en Diseño Interactivo de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Postdam (Alemania). LIFE es “un experimento que muestra que es posible trasladar la novela gráfica al público ciego usando el papel como medio, que es posible contar una historia -sin tinta, texto o sonido- que se hace real a través de la imaginación”, explica Meyer. LIFE, como su nombre indica, es un cuento sobre el amor, la vida y la muerte a través de la figura más sencilla posible, un simple círculo táctil.

LIFE. Phillip Meyer

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.