Art Madrid Festival Miradas de Mujeres

Lily&mum, Cecilia del Val

El arte en marzo se escribe en femenino con la celebración del Festival Miradas de Mujeres que arranca su  tercera edición bajo el lema “La artista está presente”, una llamada de atención para visibilizar y reconocer el trabajo de las mujeres artistas.

La presente edición, arropada como siempre por MAV (Mujeres en las Artes Visuales) y dirigida en esta ocasión por Mónica Álvarez Careaga, propone más de 300 actividades culturales, 200 exposiciones, así como concursos, certámenes y seminarios y expone la obra de más de 1.000 artistas en las 308 sedes que se han unido al festival. Entre estas, cabe destacar el Museo del Prado que todos los martes de marzo a las 18.00 horas acogerá charlas de artistas bajo el epígrafe 'Miradas de mujeres del arte en el Prado'. Miradas de Mujeres es el único evento cultural que se desarrolla simultáneamente en toda España.

El propósito principal del Festival, creado en 2012 por la artista Mareta Espinosa, es el de difundir el papel de la mujer dentro de todos los ámbitos profesionales de las artes visuales, desde la creación artística al comisariado, la crítica, la investigación y la gestión. Se trata de llamar la atención sobre las mujeres como sujeto y no como objeto de Arte.

“Aquí somos el sujeto, las que actuamos y hacemos, las artistas... no el objeto. De hecho huimos de las exposiciones que al final son una colección de obras de mujeres desnudas de autores hombres. Los museos ya están llenos de eso. Ahora queremos ser las que hablan”, ha apuntado la directora Mónica Álvarez.

Eva Lootz, Carmen Calvo, Ouka Leele, Regina José Galindo, Teresa Margolles, Ain o Kanisto, Ruth Gómez, Teresa Serrano, Carmen Van den Eynde, Tracey Rose, Cecilia del Val,... hasta mil nombres de creadoras encabezarán los carteles de galerías, museos, fundaciones y espacios culturales este mes de marzo reunidas bajo el lema “La artista está presente”, título elegido por un doble motivo. Por un lado es el nombre de la exposición individual que el MoMA de Nueva York dedicó en 2010 a la artista Marina Abramovic y, a la vez, porque el MoMa es, a juzgar por sus propios datos, el museo que ha perpetuado un modelo de arte que ha invisibilizado la figura de la mujer. De los cerca de 200 artistas que cuelgan de las paredes del Museo de Arte Moderno de NY apenas el 10% son mujeres.

Flores y cosas en un nicho de piedra (a la manera de Ambrosins Bosschaert), Carmen Van Den Eynde

Este dato refuerza uno más general y es que, como destaca el colectivo Arte y Cultura Visual en su informe de 2013, “el 60% de los Licenciados en Bellas Artes de las Universidades españolas y el 74% de los de Historia del Arte son mujeres, sin embargo, apenas representan el 15% de las programaciones de los museos y galerías ya sea como artistas, comisarias, galeristas o gestoras”.

En un fantástico análisis realizado por Lola Hierro para el diario El País se revela que, según el catálogo de la presente edición de ARCO, de los 1.400 artistas expuestos, sólo 68 eran mujeres y españolas (un 4´8%) y contando con las mujeres extranjeras el dato sube hasta 300 mujeres (un 23%). Para más datos, los del colectivo Guerrilla Girls que, con su habitual máscara de gorila, denuncian desde hace años que “menos del 5% de los artistas de la sección de Arte Moderno del Museo Metropolitan de NY son mujeres, pero el 85% de los desnudos sí son femeninos”.

El Festival Miradas de Mujeres quiere revertir esta tendencia mirando con los mismos ojos pero con distintos enfoques, enfoques que hablan de género, de diversidad, de política, de religión, de sexualidad, de tradición, de cultura… Para Marián López Fernández Cao, Presidenta de MAV, no se trata tanto de “una resituación de la mirada, de dislocación del statu quo, sino de un revulsivo del ámbito, del espacio legitimador del arte”.

Más información en: http://festivalmiradasdemujeres.es/

 

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.