Art Madrid'26 – Art Madrid Gestión Nómada

Foto:SEPA -  sepausted.tumblr.com

El título de esta charla-coloquio nos remite a conceptos contradictorios, ajenos a nuestra idiosincrasia y muy distantes de nuestra cotidianidad. Lo “nómada” encierra reminiscencias de pueblos emigrantes, de vidas cambiantes e inestables, de trayectorias marcadas por la necesidad primaria de buscar cobijo y alimento. ¿Puede una idea tan poco asumida en nuestra sociedad occidental cobrar sentido en los tiempos actuales? Miguel Guzmán, Olga Isla y Christian Fernández nos demuestran que así es. El contexto actual no sólo motiva la búsqueda de nuevas salidas laborales en las que el ingenio se somete a un intenso ejercicio de imaginación e incluso de malabarismo intelectual, sino que provoca el propio cuestionamiento de los pilares del sistema. Quizás demasiado acostumbrados al statu quo preestablecido y heredado desde tiempo inmemorial, la ruptura de ciertas barreras conceptuales entraña la doble dificultad de, por un lado, quebrar las reglas de este juego convencional y, por otro, exprimir los propios recursos para seguir navegando contracorriente, contra todo aquello que es lo socialmente estipulado como correcto y adecuado. Y podemos apuntar a que el sector cultural es tanto o más sensible a estas dificultades como cualquier otro.

Sin lugar a dudas la “GESTIÓN NÓMADA” es una salida provocada por la necesidad de amoldar las nuevas demandas personales y profesionales a la escasez de recursos disponibles. Este sencillo planteamiento de la situación, que hasta cierto punto puede resultar una obviedad, ha llevado a nuestros intervinientes en la charla a adoptar distintas medidas de solución a este conflicto, medidas que comparten el común denominador de ser proyectos nómadas.

Como muy bien expone Miguel Guzmán, director de Espacio Islandia, uno de los recursos en apariencia más indispensables pero, al mismo tiempo, más escasos, es el propio espacio. Pero a este respecto debemos reflexionar sobre el espacio mismo, que es tanto un recurso económico como un factor creador de contexto. De la consideración del espacio como un todo que crea un contexto favorable al nacimiento de proyectos, de la consciencia de que son los propios proyectos los que crean cultura (y no el espacio que los alberga en sí) y de que es el públicoel que ofrece respuestas a estas propuestas surge Espacio Islandia. Esta iniciativa pretende ofrecer una ubicación física a proyectos artísticos de autores sin taller o salas de trabajo propias a través de microresidencias. El artista ocupa el espacio cedido para trabajar en su obra, siempre con presencia de público, y Espacio Islandia cubre la actividad, le da difusión en las redes y asume su publicidad. Hasta ahora se han realizado más de 50 microresidencias y la propuesta no ha hecho más que empezar a despegar.

La motivación de Olga Isla para iniciar su proyecto nómada personal tiene un origen distinto. En su caso, después de una larga trayectoria como economista durante más de 20 años, decidió dedicarse por completo al mundo del arte, y en ese preciso instante vital es cuando se topó con una serie de escollos que entorpecían este cambio de rumbo, fundamentalmente el hecho de ser mujer y de haber superado cierta barrera de edad. Según sus propias palabras, estas dificultades “son meros obstáculos que hay que sortear”. Por eso se planteó la posibilidad de unirse a otras personas en su misma situación y trabajar en proyectos comunes. Una de sus primeras actuaciones fue YOEXPONGO, iniciativa que concibe la calle como una gran sala de exposición en la que exhibir obra y reflexionar sobre el arte, pensada fundamentalmente para dar a conocer a mujeres artistas cuyas obras fueron proyectadas en la fachada del Reina Sofía. Nuevamente un proyecto artístico nómada. Posteriormente fundó, con Eva y Laura, Take Away Process, proyecto que trata de ayudar a artistas en una situación semejante a la suya por medio de acciones que ocurren en un determinado momento y lugar, como “Faceless” llevado a cabo en Medialab Prado.

Por su parte, Christian aporta una experiencia distinta de su gestión nómada, asentada en una concepción vital que nunca ha conocido otros planteamientos personales que la dedicación al arte y a proyectos colectivos. La cita con la que abría su intervenciónnos hizo a muchos de los presentes sentimos identificados:

“El primer paso –sobre todo para gente joven con energía, motivación y talento, pero sin dinero– el primer paso para controlar tu mundo es controlar tu cultura. Modelar y demostrar la clase de mundo en el que exiges vivir. Escribir los libros. Componer la música. Rodar las películas. Crear las imágenes”.

 

Chuck Palahniuk

El título de la charla se ve sintetizado en esta cita: si quieres hacerlo, hazlo. Y Christian añade que las dificultades no son tales, sino nuevas oportunidades. De esta visión positivista de su devenir vital han surgido curiosas iniciativas que aprovechan el espacio público para exprimir las posibilidades artísticas al máximo, aprovechar las sinergias creadas por los grupos y colectivos con los que trabaja y estar abierto a nuevas oportunidades de actuación que nunca se cierran a un único sector de actividad. De ahí ha nacido el colectivo ¡JA!, paradigma de gestión nómada, con sus conciertos en espacios insólitos o los conciertos mínimos.

Después de haber escuchado a estos creyentes acérrimos en la condición humana y en nuestra infinita capacidad e ingenio sólo cabe preguntarse si estamos realmente aprovechando todos nuestros recursos personales o si estamos dejándonos vencer por las adversidades en vez de ver en ellas un mero obstáculo franqueable. Gracias. Miguel, Olga y Christian por esta lección de superación.

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.