ART MADRID’17 NOS PROPONE DOS TARDES EN EL MUSEO LÁZARO GALDIANO

Las dos jornadas en el Museo Lázaro Galdiano forman parte del programa de actividades paralelas de la feria Art Madrid, dedicado este año a #ArteyTecnología. En Dos tardes en el Museo Lázaro Galdiano dedicaremos el primer debate al “Coleccionismo de nuevos formatos” (lunes 13 Feb) con la participación de Enrique del Río (fundador de WeCollectClub, primer club de coleccionistas de arte de España), Sara G.Arjona (directora de la galería madrileña Kir Royal Gallery) y Rubén Martín de Lucas, artista.

 

Tratarán temas como el “apropiacionismo” de imágenes y el cuestionamiento del concepto de autoría, la importancia del registro en el arte efímero, el valor de las series (i)limitadas, la conservación y exhibición de archivos digitales, en definitiva, claves para desenvolverse en un nuevo terreno menos físico y más virtual también para los coleccionistas.

 

 

 

 

 

La segunda jornada se desarrolla bajo el título “Lo visible y lo invisible en el escenario megadata” (lunes 20 Feb). Se trata del diálogo entre los artistas Edurne Herrán (Baviera, Alemania, 1978) y Mario Santamaría (Burgos, 1985) cuyo trabajo se desarrolla en el escenario de Internet, delante y detrás de la pantalla, ya que ambos se inspiran en los contenidos de la nube, ese espacio indeterminado y nuevo territorio de experimentación artística que nos impone, como explica Santamaría, “tácticas de producción en la era cibernética que nos coacciona continuamente a expresarnos y localizarnos en el mapa, condición indispensable para consolidar una sociedad transparente donde la imagen esté en contacto inmediato con el ojo”. 

 

Edurne Herrán, por su parte, hace físico (o tangible) el mundo virtual utilizando iconos de las nuevas tecnologías, sacándolos de su contexto ‘natural’ y creando cierta extrañeza en el espectador. En sus piezas, explica la artista, “conviven una tremenda obsesión por el modo en el que nos comunicamos y una reflexión sobre el tiempo, su transcurso, la inmediatez y el cambio de paradigmas”. 

 

 

 

 

Ambas charlas se celebrarán en la Sala de Lectura del Museo Lázaro Galdiano. Más información AQUÍ

 

 

SOBRE EL MUSEO LÁZARO GALDIANO

 

El Museo Lázaro Galdiano, abrió sus puertas al público el 27 de enero de 1951 y es fruto del legado D. José Lázaro Galdiano al Estado español. Este museo, uno de los pocos conjuntos madrileños de palacete y jardín que han sobrevivido hasta nuestros días, alberga más de 3.000 obras de arte (seleccionadas entre su colección de 12.600) expuestas y distribuidas en cuatro plantas de la que fuera residencia particular de José Lázaro Galdiano y su esposa Paula Florido.


El lema “una colección de colecciones” expresa el eclecticismo de los fondos del Museo, su excelente pinacoteca, que abarca grandes obras de Goya, Zurbarán, Carreño, El Greco, Cranach, Constable o el Bosco y se complementa con esculturas, armas, cerámicas, marfiles, numismática, joyas, tejidos, o miniaturas entre otras variadas colecciones.

 

 

Fachada del museo Lázaro Galdiano

 

 

El Museo Lázaro Galdiano trabaja para ser un espacio de referencia en el apoyo, estudio y difusión del coleccionismo, propiciando la reflexión y diálogo a través de programas como “La Colección invitada”, que ha permitido mostrar al público colecciones privadas de arte contemporáneo como la de Mª José Jove, la de Leandro Navarro, la de la Colección Jozami o la de la Colección DKV.

 

Además, el Museo Lázaro Galdiano organiza desde el 2014 el proyecto comisariado por Rafael Doctor Roncero que propone un acercamiento a la Colección Lázaro de artistas contemporáneos españoles con extensa trayectoria y proyección internacional, en él han participado Enrique Marty y Santiago Ydáñez, y Jorge Galindo lo hará en febrero de 2017.

 

Hoy en día, su agenda de actividades ofrece exposiciones temporales, cursos, diferentes recorridos especializados, conciertos, jornadas de coleccionismo y talleres destinados a público infantil y familiar todos los domingos del año.
 

Hace apenas unos días se publicó el ranking de los museos más visitados del mundo en 2018. Una vez más, el Louvre ocupaba la primera posición, y también con gran satisfacción veíamos que el Reina Sofía se mantenía entre los 20 primeros un año más. En el panorama mundial, los museos europeos tienen un peso considerable, con 9 instituciones situadas en los primeros 20 puestos. En conjunto, las cifras reflejan un aumento del 15% en el número de visitantes, lo que demuestra el creciente interés del público por acceder a estas grandes colecciones.

Visitantes ante la "Mona lisa" en el Louvre en París. Foto: Pedro Fiuza/NurPhoto — Sipa, (vía Associated Press nytimes.com)

No obstante, estos datos no son tan halagüeños como pudiera parecer. A pesar de las dimensiones de estos enormes museos, el volumen de visitantes es tal que el disfrute de las obras se resiente y las labores de mantenimiento son cada vez más exigentes. El pasado 27 de mayo, el Louvre se vio obligado a cerrar sus puertas por una huelga convocada por los vigilantes de sala en protesta por la falta de recursos ante esta crecida de las visitas. Los pasillos se hacen intransitables y las obras se pierden tras un parapeto de brazos alzados, smartphone en mano, para sacarse la foto de recuerdo entre hordas de turistas. Este museo, en concreto, superó los 10 millones de visitantes el pasado año, lo que supuso un aumento del 25% con respecto al año anterior.

Este fenómeno no es ajeno al boom que está sufriendo el turismo en los últimos años. No solo viajar se ha hecho más asequible, sino que se ha convertido en un punto más en la lista de “cosas que hacer en la vida” para los que transitamos por el siglo XXI. El enorme abanico de posibilidades que nos brinda la actualidad choca con la necesidad de adoptar medidas de protección del patrimonio cultural y de la propia vida. Al mismo tiempo, es necesario luchar contra el poder de atracción de algunos lugares especialmente demandados, algo que repercute negativamente en la sostenibilidad de su estilo de vida y afecta al carácter estacionario de su economía. Se habla hoy mucho de turismo sostenible, y parece que se dice a la ligera, pero los desplazamientos de la gente y la expansión de los hábitos de consumo capitalista tienen un impacto directo en el medioambiente y en la conservación de los monumentos.

'Dalí', la exposición más visitada de Europa, por: Miguel Ángel García Vega (vía blogs.elpais.com)

No estamos ante un problema de solución fácil. El turismo es uno de los principales motores de la economía para muchos países. Algunas instituciones carecen de inyección de fondos públicos y deben mantenerse íntegramente con sus ingresos, obtenidos en muchas ocasiones de la venta de entradas. Algunos museos, como el Prado, tratan de establecer una política que permita seguir disfrutando del recorrido a los visitantes y tiene prohibido sacar fotografías con el móvil en las salas. Los motivos para tomar esta medida son múltiples, y para que nadie pueda quejarse (porque hay quienes se quejan), se ha procedido a la digitalización de las grandes obras de la colección con imágenes de alta definición accesibles en la página web oficial.

Estos datos ponen de manifiesto que el sector cultural no es ajeno a los grandes movimientos de tendencia que prescriben la obligatoriedad de visitar determinados centros, pasar por ciertos sitios y sacarse la foto de rigor para compartirla en las redes sociales. Es positivo que el arte pueda ser “trendy”, pero no lo es si esta moda conlleva el deterioro de la experiencia del museo, un falso conocimiento de lo que se está viendo, el secuestro de ciertas instituciones frente a otras del entorno próximo que siguen vacías, y la estandarización de los museos como consecuencia de la globalización. En el debate sobre el futuro de estas instituciones en el siglo XXI, que tuvo lugar en París en enero de 2018 y al que acudieron los directores de los principales museos del mundo, Bernard Blistène, director del Centro Pompidou, declaró: “un museo no debe tender hacia una colección ideal que no existe, sino construirse a partir de su singularidad. Sería ridículo ver cómo los museos se homogenizan para responder a una definición que, en realidad, deberíamos deconstruir: la del arte moderno. Tenemos que repensar el modelo inicial”.

Andy Stalman, “Louvre” (vía tendencias21.net)

Los retos del futuro para estos centros no pasan solo por la necesidad de hacer frente a su actividad con presupuestos cada vez más ajustados, sino también al cumplimiento de una misión social y cultural que afecta al conjunto de la sociedad mundial. Y en el trabajo hacia esos objetivos, cuestiones como la sostenibilidad y el equilibrio en el volumen de visitantes, son clave. Algunas voces apuntan que conviene fomentar la descentralización, abriendo filiales de los principales museos en otros lugares del mundo, como es el caso del Louvre, por mencionar un ejemplo cercano, que pronto inaugurará su centro de Abu Dabi. Pero estas soluciones son en realidad un ejemplo claro del impacto de la globalización y cómo alcanza también al sector del arte. El turismo de masas (y su consumo cultural) está tan íntimamente vinculado a este fenómeno que las estadísticas parecen arrojar resultados contradictorios.

Museo historia natural Londres. Foto: Son of Groucho (de Flickr, vía waitamoment.co.uk)

Volviendo al Prado, con sus casi constantes 3 millones de visitas en los últimos años, una encuesta lanzada a principios de este año para sondear los hábitos de los españoles indica que solo el 5,7% de los encuestados visitaron el museo en el último año, que un 37,5% no lo han visitado nunca y un 16% no tiene interés alguno en hacerlo. Sabemos que las estadísticas son eso, estadísticas, pero los datos nos aproximan a una realidad que parece pasar desapercibida. En este boom por acudir a los grandes museos, los visitantes nacionales son los menos interesados en disfrutar de estas instituciones. Y este puede ser el motivo que explique por qué las grandes pinacotecas están abarrotadas, y los museos más modestos, igualmente interesantes, se mantienen vacíos. Quizás una de las principales líneas de trabajo sea seguir educando en arte y cultura para despertar el interés de los ciudadanos por acercarse al arte que tienen más cerca y a su alcance, al tiempo que se canalizan otras formas de financiación para los museos que garanticen su sostenibilidad sin tener que depender tanto del volumen de visitas.