ART MADRID-PROYECTOR’20: LA PROGRAMACIÓN MÁS COMPLETA Y EXCLUSIVA

Art Madrid’20 convierte esta edición en una celebración del arte contemporáneo más actual y dinámico. Con motivo del 15º aniversario hemos preparado una intensa programación de actividades desde el 12 de febrero y que se extiende durante los cinco días de feria. En colaboración con la plataforma de videoarte PROYECTOR y bajo el comisariado de su director Mario Gutiérrez Cru, el programa cuenta también con los espacios de MediaLab Prado y Sala Alcalá 31.

Como novedad y con motivo de esta edición tan festiva, Art Madrid tendrá este año un stand propio dedicado única y exclusivamente a la videocreación, arte de acción y a la perfomance. Una experiencia inmersiva en el paradigma artístico más completo.





El programa de actividades comenzará el próximo 12 de febrero en Medialab Prado con la clase magistral (de 17.30 a 20.30) de Patxi Araújo bajo el título de All Prophets are Wrong. El artista compartirá su experiencia creadora, los caminos explorados en la comunicación y sus procesos productivos incorporando la tecnología sin perder la carga del discurso. Posteriormente y a modo de inauguración se proyectará la obra interactiva de Patxi, Sherezade en la fachada de MediaLab Prado. Esta obra propone un juego con el público a través de la generación aleatoria de oraciones y frases según la posición del espectador en la plaza delantera de la fachada.

Durante los dos días siguientes también en este espacio se realizarán las clases magistrales de Olga Diego con El vuelo como materia viva y Lois Patiño con Tiempo e imagen.

Olga Diego plantea un encuentro práctico, único y exclusivo para el público: trabajar en la construcción de los conceptos de vuelo, arte y acción a través de la instalación que formará parte de su perfomance en la feria. Una experiencia íntima entre el artista, la creación y el público. Para cerrar este ciclo de masterclases Lois Patiño propone una aproximación al videoarte y al largometraje a través de su obra y el tratamiento que en ella se hace de estos universales, reflexionando acerca del tiempo, la imagen y la experiencia contemplativa.

Olga Diego, "The bubble woman show". Foto: Carolina Diego

Por su parte, el auditorio de la Sala Alcalá 31 albergará el jueves 20 el encuentro con profesionales De la imagen fija al New Media que tiene como objetivo ahondar en la evolución de la imagen en la cultura contemporánea y el impacto que actualmente tiene para los creadores y la sociedad que la disfruta y consume. Los y las expertas realizarán un recorrido de la imagen fija, al videoarte o imagen en movimiento y sus múltiples visiones hasta llegar al new media. En la mesa participan Rafael Doctor, historiador, comisario independiente y gestor cultural, la crítica y comisaria Karin Ohlenschläger, hoy directora de actividades de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, y Berta Sichel, agente cultural y comisaria que hoy dirige Bureauphi Art Agency, todo ello moderado por Miguel Álvarez-Fernández.

Por último, en este ciclo de actividades previas, Art Madrid organiza el sábado 22 de febrero una visita al taller del artista Eduardo Balanza, en el que tendremos la oportunidad de conocer su espacio de creación y acercarnos a una de sus últimas piezas “B71”, que aúna sonido y tecnología con un impresionante resultado. El órgano B71 es un instrumento que funciona activado por altavoces vibradores sobre planchas capaz de conectarse a webs de datos meteorológicos, trabaja en modo manual y automático, generando por sí mismo sonidos propios. Además finalizará la visita con una performance en petit comité.

Eduardo Balanza, "B71"

Una de las apuestas de Art Madrid pasa por dar cabida a disciplinas artísticas menos visibles que, sin embargo, albergan algunos de los lenguajes contemporáneos más rompedores y actuales. Un stand propio dentro de la feria, del 26 de febrero al 1 de marzo, ahondará en la obra dedicada a la imagen en movimiento y el contacto con manifestaciones más efímeras como pueden ser la instalación o la performance.

Cada día en la feria, nos adentraremos en el videoarte gracias a la proyección de una selección de piezas premiadas y finalistas de los principales festivales internacionales dedicados a la imagen en movimiento. Mario Gutiérrez Cru nos presenta un recorrido internacional por Argentina, Colombia, Francia, Grecia, México, Países Bajos, Marruecos, Perú y Portugal.

Entre los objetivos de la programación de Art Madrid-Proyector’20 está también la de propiciar el diálogo y el el entendimiento de los nuevos métodos de trabajo que los autores siguen en el campo de la videocreación y el arte de acción. Para ello cada tarde a las 17.00h asistiremos a la presentación y encuentro con un artista destacado del ámbito de la videocreación: Abelardo Gil-Fournier Fernando Baena, Mario Santamaría y Maia Navas protagonizarán este espacio donde introducirá su trabajo y posteriormente se procederá a la visualización de una selección de su obra más reciente sobre la pantalla.

Y para finalizar esta fiesta del arte, nuestra propuesta más exclusiva: cada tarde en la Galería de Cristal a las 20.00h el público podrá presenciar las performances audiovisuales de artistas con gran reconocimiento internacional. Iván Puñal, Olga de Diego, Eunice Artur con Bruno Gonçalvesy Arturo Moya con Ruth Abellán provocarán una conexión intimista y personal que dejarán poso en el espectador.

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.