ART MADRID TRANSOCEÁNICO: DE CUBA A TAIPEI PASANDO POR PUERTO RICO

 

Santiago Rodríguez Olazábal. HUELLAS. Conjunto 31 dibujos. Tec. Mixta sobre cartulina. Dimensiones variables. 2016

 

 

La Galería Collage Habana, ubicada en el céntrico boulevard San Rafael de la ciudad cubana, cuenta con una experiencia de más de 10 años en la promoción y comercialización de las artes plásticas locales con un catálogo de artistas de distintas generaciones, jóvenes creadores y maestros consagrados en el escenario de las artes plásticas cubanas, en muchos casos galardonados con el Premio Nacional de Artes Plásticas, como los maestros Manuel Mendive y Roberto Fabelo. Desde 2004 es la galería que lidera el Centro de Artes Visuales del Fondo Cubano de Bienes Culturales y refleja allí la pluralidad estética del arte de la Isla, desde sus proyectos y exhibiciones.

 

La propuesta que traen a Art Madrid incluye la obra de José Bedia, Roberto Fabelo, Santiago Rodríguez de Olazábal y Guibert Rosales. Será un placer ver de nuevo las piezas del maestro Fabelo, pintor, dibujante, grabador, ilustrador y escultor que ha obtenido numerosos premios y menciones, entre los que destaca el Premio UNESCO para la Promoción de las Artes Plásticas en París (1996), el Premio Nacional de Artes Plásticas Cubanas (2004) o la Distinción por la Cultura Nacional, otorgados ambos por el Ministerio de Cultura de la República de Cuba.

 

 

 

Roldan Lauzan. Hierofante - Óleo sobre lienzo - 150 x 140 cm - 2016

 

 

Otra cubana, la Galería Moleiros, se fundó en 1999 con el objetivo de internacionalizar el arte cubano contemporáneo. Dirigida por René Moleiros, representa tanto a maestros de finales del siglo XX como Roberto Fabelo, Zaida del Río o Manuel Mendive, como a artistas emergentes a los que lleva a numerosas ferias internacionales.

 

En Art Madrid’17 apuestan por estos artistas: Rubén Alpízar, Roldan Lauzan, Yamir Izquierdo, Daniel Collazo. Destacamos aquí la obra del joven Roldan Laúzan (La Habana, 1987) que ha participado en exposiciones colectivas como “Sabor Metálico”, en la Galería Villa Manuela en La Habana, “Intersecciones”, en Izabelle Lesmeister Gallery (Regenburg, Alemania), “Artis 7 y 18”, en Galería Post it (La Habana, Cuba). Ha concurrido a ferias internacionales como “ART KARLSRUHE” Contemporany Art Fair o “ART BODENSEE”, Contemporany Art Fair Liebe FreundInnen der Kunst en Dornbirn, Austria. Ha colaborado también con más de 35 publicaciones para editoriales cubanas y extranjeras. En óleo o en acrílicos, su obra muestra un excelente dominio del arte del retrato y una paleta de colores propios con los que representa personajes familiares en caracterizaciones extrañas. Roldán se pregunta sobre nuestra identidad, las identidades duales o incluso la pérdida de identidad.

 

 

Aimée Joaristi.Bosón de Higgs 2 - Técnica mixta sobre papel - 80 cm x 80 cm - 2016

 

 

La galería Klaus Steinmetz Art Contemporary fue fundada en diciembre del año 2000. Desde entonces han realizado decenas de exposiciones con muchos artistas latinoamericanos como Luis González Palma, Javier Marín, José Bedia, Botero, Adriana Varejao, pero, sin duda, es en el campo internacional donde han estado más activos, participando en ferias como Buenos Aires, Río de Janeiro, Sao Paulo, Lima, Bogotá, Caracas, Miami, Mónaco, Madrid y Basilea. También han participado en exposiciones en colaboración con museos y galerías de más de veinte países. En mayo de 2013, la galería triunfó con la exposición más importante de su historia: un monográfico de Peter Halley (Nueva York, 1953) abstracción y expresionismo llevados a la pintura geométrica.

 

En nuestra feria apuestan por la obra de Aimée Joaristi, Gabriel Rigo y Nanda Botella. La pintura de Joaristi, ha obtenido gran reconocimiento en festivales y ferias como la 5ª Trienal Internacional de Riga en Letonia, la V Bienal de Guayaquil en Ecuador o el premio obtenido en la TAG Gallery, Bruselas en la International Art Dubai Project. La obra de Joaristi es expresión y abstracción en estado puro, llevando el dripping y la mancha hasta estados casi escultóricos.

 

 

Mónica Subidé. Everydayness at risk of extinction - Óleo, lápiz y collage sobre madera - 75 x 120 cm - 2016

 

 

Yiri Arts fue fundada en 2014 con el espíritu de ser un “Museo de Arte para todos los días” y el objetivo de que el arte penetre y enriquezca la vida de las personas. A través de la curaduría, las exposiciones, las publicaciones y las ferias internacionales, presentan trabajos inspiradores llenos de vitalidad.

 

Tienen galerías en Taipei, Taichung y el Espacio Kaohsiung’s Pier-2, pero también dirigen locales multidisciplinares en Taipei, en los que combinan arte y literatura, y en 2014, co-fundaron la feria Taipei Free Art, porque piensan que el arte puede ser descubierto en cualquier lugar.

 

Su frescura llega a Art Madrid a través de la obra de Chen Yun, Wang Guan-Jhen, Mónica Subidé y Núria Farré. La catalana Mónica Subidé (Barcelona, 1974), representada por Yiri Arts, ha expuesto individualmente en el Espai Eterna, en Bj Art Gallery y en la Galería Fidel Balaguer, todas ellas de Barcelona. También ha participado en muestras colectivas como “Grande y Felicísima 2.0” en Yiri Arts, Taiwán, en la Galería Ramfjord, Oslo, Noruega, Bj Galería de Arte, París, Francia y en galerías catalanas como Galería Esther Montoriol de Barcelona. Su obra, con cierta influencia del art brut, recupera el gusto por el borrador, el draft y los orígenes del dibujo, que mezcla con energéticas pinceladas y composiciones desestructuradas.

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.