DISFRUTA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO EN FAMILIA EN ESTAS FIESTAS

Aunque sabemos que los compromisos se agolpan en estas fechas y que los reencuentros, las cenas, las visitas y los acontecimientos se acumulan sin dar tregua, siempre hay ocasión de hacer un hueco para desconectar y disfrutar del arte contemporáneo en familia. Aquí os traemos un listado de algunas de las actividades culturales más interesantes y entretenidas para que todos disfrutéis en estas fiestas entre turrón y uvas.

Talleres ‘¿Soy yo?’ y ‘Viaje espacial’ en el CGAC

Una forma de acercarse a conocer el arte contemporáneo es verlo y vivirlo en persona, al tiempo que se trabajan algunos de los conceptos presentes en las obras expuestas. La propuesta del CGAC (Santiago de Compostela) es trabajar, por una parte, la última serie de Jesús Madriñán, centrada en las personas que fue retratando al recorrer el Camino de Santiago y que permiten ahondar en conceptos como la inclusión y la diversidad de género y, por otro, la muestra del artista Pedro Cabrita Reis, que reelabora objetos a través de elementos encontrados y nos ayuda a trabajar la noción de reconversión, destrucción y reconstrucción. Los talleres proponen actividades vinculadas a la visita de estas exposiciones para acercar el arte contemporáneo a los más pequeños de la casa.

21 y 22 de diciembre | De 4 a 9 años

Taller ‘App Inventor’ en Espacio Fundación Telefónica

Para adentrarse en la tecnología y conocer algunas de sus múltiples aplicaciones, este taller para adolescentes propone algunas claves importantes, sin olvidar la responsabilidad en el uso de estos dispositivos. Una actividad lúdica y educativa que permitirá sacar el máximo rendimiento de una tableta al tiempo que nos introduce en el lenguaje de programación.

26 y 27 de diciembre 2019 y 2 y 3 de enero 2020 | A partir de 12 años

Taller ‘Navidad en el museo’, en el Lázaro Galdiano

Una buena manera de empaparse del espíritu navideño es participar en la elaboración de decorados, adornos, regalos y tarjetas de felicitación que tanto ilusionan en esta época. Poniéndose en la piel de un verdadero artista, los participantes podrán recorrer las salas del museo y sus estancias mientras se empapan de las obras que reinan el espacio y echan a volar su imaginación en los trabajos que luego realicen.

26 y 27 de diciembre 2019 y 2 y 3 de enero 2020 | De 5 a 12 años

’Este año la Navidad es… ¡verde!’, en el Guggenheim Bilbao

Para concienciar sobre la necesidad de cuidar el planeta y adoptar prácticas sostenibles en nuestro día a día, el museo Guggenheim propone una dinámica programación en la que tratar estas temas mediante la resolución de enigmas, y siempre teniendo muy presente el arte y el trabajo de los artistas. Además, uno de los talleres, impartido por los artistas en residencia Miren Arenzana, Zaloa Ipiña y Karlos Martínez Bordoy, hará reflexionar a los más pequeños sobre el valor de los regalos y la posibilidad de poner el acento en elementos no materiales.

Del 20 de diciembre 2019 al 3 de enero 2020 | De 3 a 11 años

’VaCAACiones’ en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

Toda la familia está invitada a conocer las obras de la colección del CAAC a través de actividades entretenidas y dinámicas que les permitirán visitar e indagar algo más en el trabajo de Amalia Pica (Neuquén, Argentina, 1978) y Juan Suárez (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1946). El taller quiere incentivar la aportación creativa de los visitantes, para alimentar su imaginación y desarrollo, al tiempo que pone en valor el arte contemporáneo que puede verse en el centro.

26 y 27 de diciembre 2019 y 2 y 3 de enero 2020

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.