Art Madrid'26 – DISFRUTA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO EN FAMILIA EN ESTAS FIESTAS

Aunque sabemos que los compromisos se agolpan en estas fechas y que los reencuentros, las cenas, las visitas y los acontecimientos se acumulan sin dar tregua, siempre hay ocasión de hacer un hueco para desconectar y disfrutar del arte contemporáneo en familia. Aquí os traemos un listado de algunas de las actividades culturales más interesantes y entretenidas para que todos disfrutéis en estas fiestas entre turrón y uvas.

Talleres ‘¿Soy yo?’ y ‘Viaje espacial’ en el CGAC

Una forma de acercarse a conocer el arte contemporáneo es verlo y vivirlo en persona, al tiempo que se trabajan algunos de los conceptos presentes en las obras expuestas. La propuesta del CGAC (Santiago de Compostela) es trabajar, por una parte, la última serie de Jesús Madriñán, centrada en las personas que fue retratando al recorrer el Camino de Santiago y que permiten ahondar en conceptos como la inclusión y la diversidad de género y, por otro, la muestra del artista Pedro Cabrita Reis, que reelabora objetos a través de elementos encontrados y nos ayuda a trabajar la noción de reconversión, destrucción y reconstrucción. Los talleres proponen actividades vinculadas a la visita de estas exposiciones para acercar el arte contemporáneo a los más pequeños de la casa.

21 y 22 de diciembre | De 4 a 9 años

Taller ‘App Inventor’ en Espacio Fundación Telefónica

Para adentrarse en la tecnología y conocer algunas de sus múltiples aplicaciones, este taller para adolescentes propone algunas claves importantes, sin olvidar la responsabilidad en el uso de estos dispositivos. Una actividad lúdica y educativa que permitirá sacar el máximo rendimiento de una tableta al tiempo que nos introduce en el lenguaje de programación.

26 y 27 de diciembre 2019 y 2 y 3 de enero 2020 | A partir de 12 años

Taller ‘Navidad en el museo’, en el Lázaro Galdiano

Una buena manera de empaparse del espíritu navideño es participar en la elaboración de decorados, adornos, regalos y tarjetas de felicitación que tanto ilusionan en esta época. Poniéndose en la piel de un verdadero artista, los participantes podrán recorrer las salas del museo y sus estancias mientras se empapan de las obras que reinan el espacio y echan a volar su imaginación en los trabajos que luego realicen.

26 y 27 de diciembre 2019 y 2 y 3 de enero 2020 | De 5 a 12 años

’Este año la Navidad es… ¡verde!’, en el Guggenheim Bilbao

Para concienciar sobre la necesidad de cuidar el planeta y adoptar prácticas sostenibles en nuestro día a día, el museo Guggenheim propone una dinámica programación en la que tratar estas temas mediante la resolución de enigmas, y siempre teniendo muy presente el arte y el trabajo de los artistas. Además, uno de los talleres, impartido por los artistas en residencia Miren Arenzana, Zaloa Ipiña y Karlos Martínez Bordoy, hará reflexionar a los más pequeños sobre el valor de los regalos y la posibilidad de poner el acento en elementos no materiales.

Del 20 de diciembre 2019 al 3 de enero 2020 | De 3 a 11 años

’VaCAACiones’ en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

Toda la familia está invitada a conocer las obras de la colección del CAAC a través de actividades entretenidas y dinámicas que les permitirán visitar e indagar algo más en el trabajo de Amalia Pica (Neuquén, Argentina, 1978) y Juan Suárez (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1946). El taller quiere incentivar la aportación creativa de los visitantes, para alimentar su imaginación y desarrollo, al tiempo que pone en valor el arte contemporáneo que puede verse en el centro.

26 y 27 de diciembre 2019 y 2 y 3 de enero 2020

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.