Art Madrid'26 – ARTE, TECNOLOGÍA Y NUEVOS MEDIOS CON PATXI ARAÚJO EN ART MADRID'20

Dentro del programa de actividades “Art Madrid-Proyector’20” organizado a lo largo del pasado mes de febrero, una de las acciones más interactivas fue la ofrecida por Patxi Araújo en el centro cultural Medialab Prado. Este artista ofreció una clase magistral el día 12 de febrero, pero, además, tuvo una instalación digital en la fachada principal del edificio que estuvo en funcionamiento durante un mes. Queremos recordar el resultado de esta experiencia y ofreceros la posibilidad de disfrutar online la clase magistral al completo para todos aquellos que no pudisteis asistir.

Patxi Araújo (Iruña, 1967) es artista, investigador y docente. Compagina su labor académica en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco con su carrera artística. En el campo de la creación, Patxi se interesó desde sus inicios por la aplicación tecnológica a las artes, en la búsqueda de una estética que trate conceptos como lo humano, lo natural, la creación de espacios, lo corpóreo… a través de la programación y el uso de softwares. Su trabajo ha sido reconocido y seleccionado en diferentes bienales, festivales y concursos de videoarte y experimentación electrónica, como “Share Festival XIII”, Il Moderno Prometeo, Turín (2018); “Zinetika Festival”, Bilbao (2018); “Life at the Edges”, Science Gallery, Trinity College, Dublín (2018); “Osmosis Audiovisual Media Festival”, Taipei (2016), por citar solo algunos.

Fiel a su trayectoria, la clase magistral de Patxi Araújo, titulada “All Prophets are Wrong” ofreció un recorrido vital y práctico sobre el uso de la tecnología y la programación informática en la creación artística. Nos adentramos en un terreno híbrido, donde los procesos requieren conocimientos aportados desde distintas ramas, de modo que la formación tecnológica y las inquietudes creativas se fusionan en un campo aún por explorar en el que existe un alto nivel de exigencia. Como cualquier nuevo lenguaje, se trata de dominar una técnica, unos métodos que se apartan de las disciplinas artísticas tradicionales, no solo por su expresión, sino también por el tipo de formación requerida. Esta es una de las características esenciales del arte tecnológico, una área plenamente contemporánea y a la que muchos autores llegan por su necesidad de trabajar con pautas que se salgan de lo convencional. Asimismo, la presencia de lo tecnológico y lo digital en nuestra entorno hace que para muchos sea natural decantarse por estos senderos y plantearse proyectos que superen los límites del soporte físico, que permitan la creación de piezas que trabajan con conceptos como lo impredecible, el azar o la aleatoriedad, cuestiones filosóficas que encuentran difícil encaje en la plástica más clásica.





Patxi compartió con nosotros parte de su experiencia y puso en práctica algunos de los procesos tecnológicos que emplea en su trabajo, en una sesión fascinante donde todos pudimos apreciar la forma de crear a través de código y el resultado final conseguido. Además, se puso de manifiesto una de las partes más complejas del proceso, y es el grado de abstracción con el que se realiza la programación, porque el artista debe ser en todo momento consciente del objetivo estético que busca, pero muchas veces no lo llega a visualizar hasta que la codificación está muy avanzada. En esta especialidad creativa es también primordial ganar experiencia y estar al día de todas las innovaciones tecnológicas aplicables al mundo artístico.

Además de la clase magistral, Patxi realizó una obra site specific para la fachada principal de Medialab Prado, equipada con un gran panel de leds de 14 x 9 metros para exhibir proyectos tecnológicos y digitales. Su propuesta fue una pieza literario-visual interactiva que requería de la intervención del público para activar su funcionamiento. Con el título de “Sherezade”, la obra elaboraba frases en el esquema: artículo + sustantivo + adjetivo, tomando las palabras de una base de datos de casi 2.000 términos. La combinación de las 24 preposiciones, 31 artículos, 926 adjetivos y 726 sustantivos se activaba con el paso de personas y elementos por la plaza situada al frente del edificio de Medialab, gracias a una cámara sensora que recoge los movimientos. En pleno funcionamiento, “Sherezade” hace revolotear las palabras en la pantalla, hasta ofrecer una frase final que puede ser tan absurda y surrealista como poética.



La obra se inauguró el 12 de febrero, al final de la clase magistral, y estuvo instalada hasta el 12 de marzo. Todo un mes en el que el público pudo jugar a la escritura automática con “Sherezade”, como un verdadero ejercicio de dadaísmo en pleno siglo XXI.

Queremos agradecer el apoyo que en todo momento nos prestó Medialab Prado para acoger las actividades del programa paralelo. El centro se define como un laboratorio ciudadano de producción, investigación y difusión de proyectos culturales. En palabras de su director, Marcos García Medialab “se caracteriza por ofrecer un lugar para la experimentación y la creación colaborativa de proyectos. Es lo que denominamos un 'laboratorio ciudadano', un espacio en la ciudad en el que los vecinos pueden juntarse para desarrollar una idea. A diferencia de los centros culturales tradicionales –que pueden acoger una exposición, o un concierto–, aquí la idea es que las personas se reúnan para 'hacer'. Siempre hay alguien con una propuesta y otros que su suman como colaboradores”. Y esta filosofía pudimos comprobarla durante el desarrollo del programa, en el que se animaron a participar muchos usuarios asiduos del centro.

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.