Art Madrid'26 – EL ?ARTE TOTAL? DE ROY LICHTENSTEIN ATERRIZA EN PARÍS

                                                                                       

 

Conocido como una de las estrellas del movimiento pop-art y gran maestro de la pintura norteamericana, Roy Lichtenstein (1923-1997) también se considera uno de los primeros artistas posmodernos. Crítico y comprometido, abanderado de un sentido del humor que le acompañó toda la vida, Lichtenstein es hoy un “clásico” que aterriza con todo su armamento en el Centro Pompidou de París.

Tras visitar el Art Institute of Chicago, la National Gallery de Washington y la Tate Modern de Londres, es la primera gran retrospectiva de Lichtenstein en Francia desde hace, al menos, 20 años y recorre cronológicamente toda la obra de este “artista total” enamorado de Matisse, Picasso, Léger y Le Corbusier y dedicado también a la escultura, el grabado y el arte de inspiración oriental. En total, 130 pinturas y esculturas, y decenas de dibujos y collages permiten apreciar la particular visión de Linchtenstein desde su época pop hasta su interpretación del expresionismo, el desnudo, las naturalezas muertas o el arte abstracto.

La retrospectiva se divide en 10 salas: "El arte Pop se asoma al mundo" -en la que destacan las obras "Whaam!" (1963, Tate Modern), "Mira Mickey" (1961, National Gallery of Art, Washington) y "Chica ahogándose" (1963, Museo de Arte Moderno, Nueva York)-,  "La agresión del arte comercial", "Lo que hago es la forma", "Material sobrecargado en un estilo eliminado", "La pincelada, la representación de un gran gesto", "El arte como sujeto", "La pintura como un objeto", "Una especie de sentimiento sobre Matisse", "Desnudos: la separación entre la realidad y la convención artística" y, la última sala, "Una versión impresa del Zen".

La exposición, como asegura la comisaria Camille Morineau, revela el alcance “de un artista que era desde su origen más que un artista pop: un experimentador, inventor de iconos, un erudito y aficionado a la pintura moderna” y muestra la increíble inventiva técnica de Roy Lichtenstein a través de un conjunto de esculturas, grabados, esmaltes, cerámicas, plásticos... experimentos que reflejan una búsqueda constante de novedad que llevó a cabo a lo largo de toda su carrera.

Desde principios de los 60, la obra de Linchtenstein quedó vinculada al cómic, a los objetos de consumo y a la crítica irónica al cine, la publicidad y la cultura de masas, sin embargo , en esa misma época y tapados por esa “pantalla pop”, el pintor llenaba lienzos hablando de la historia de la pintura. Su reinterpretación de la historia del arte moderno incluía una serie de retratos inspirados en Picasso, en Mondrian y en pinturas de Cezanne que, dado su virtuosismo, se ganaron duras críticas de plagio por parte de los entendidos estadounidenses.

Luego llegó su interpretación del arte abstracto, los ready-made, el acercamiento al expresionismo alemán y una serie de “apropiacionismos” que multiplicaban más si cabe el ya complejo prisma que era el Arte para Linchtenstein, hasta llegar a los años 90 en los que, ya anciano, se acerca al Tao y a la cultura oriental, y como un sabio Zen se dedica a pintar paisajes, práctica que, aseguraba entonces, aumenta la longevidad. Como ha destacado la comisaria de la muestra “ese fue quizá el último chiste, la última broma del pintor en el ocaso de su vida”.

 

“Roy Lichtenstein - Une rétrospective” se podrá ver hasta el 4 de noviembre en el Centre Pompidou de París, una oportunidad para acercarse a los detalles menos conocidos del pintor norteamericano.

 

http://www.centrepompidou.fr/


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


El trabajo de Iyán Castaño (Oviedo, 1996) se inscribe en una genealogía del arte contemporáneo que interroga la tensión entre lo efímero y lo permanente, situando la práctica artística en un umbral donde naturaleza, tiempo y percepción convergen. Su investigación parte de un fenómeno geomorfológico aparentemente menor - las huellas en la arena generadas por la acción mareal- para convertirlo en un dispositivo poético de observación sensible del paisaje. La restricción temporal de la bajamar no actúa únicamente como condicionante técnico, sino como estructura conceptual que organiza el proceso creativo y lo alinea con una ética de atención y presencia radical.

Lejos de entender el paisaje como fondo o escenario, Castaño reconoce en el entorno marítimo un sistema generativo previo a toda intervención humana. El mar, el viento y la luz producen registros autónomos que el artista traduce pictóricamente, desplazando la autoría hacia una relación de escucha y mediación.

El territorio -inicialmente asturiano y progresivamente expandido a otros contextos geográficos- funciona como archivo material y memoria situada. Cada obra deviene índice irrepetible de un lugar y un tiempo concretos, haciendo visible la fragilidad de los ciclos naturales sin caer en una retórica explícita de denuncia. Así, la pintura de Iyán Castaño opera como una pausa activa, un gesto de suspensión que permite experimentar la transformación constante del mundo desde una proximidad sensible y reflexiva.


Aguas abiertas. 14-04-24. Gráfica expandida sobre lienzo. 2024. Detalle.


En tu práctica trabajas bajo la restricción temporal de la bajamar. ¿Cómo condiciona ese límite de tiempo tu proceso creativo?

La bajamar condiciona profundamente mi método de trabajo, pero no funciona solo como un límite temporal, sino como el eje sobre el que se articula todo el proyecto. Existe un proceso previo en el que estudio la meteorología y las posibles variaciones climáticas de un día concreto; en función de eso sé si podré trabajar y con qué materiales.

Una vez en la playa, durante la bajamar, dispongo de un margen muy reducido -a veces de apenas dos horas o incluso menos- en el que tengo que recorrer el espacio buscando registros. Si encuentro alguno, lo intervengo; si no, debo desplazarme a otra playa. Tras la intervención, tengo que retirarla rápidamente antes de que el mar regrese y borre toda esa huella. De alguna manera, estas obras transforman en permanentes las ondas de arena, esas formas, que son esencialmente efímeras.


Donde nace el mar. 15-09-25. Gráfica exandida sobre lienzo. 40 x 60 cm. Playa de Rodiles, Asturias. 2025.


¿De qué modo el entorno meteorológico y marítimo -lo impredecible del mar, el viento, la luz, la marea- se convierte en coautor de tus piezas?

No considero que el entorno sea un coautor en el sentido tradicional, sino más bien el verdadero autor de los registros con los que trabajo. Me interesa entender la naturaleza como una gran creadora: a través de las mareas, las olas, el viento o la luz se generan en la arena formas que están en constante regeneración. Para poder crear mis obras necesito que el mar haya creado las suyas antes.

A partir de ahí, mediante acrílicos, óleos, ceras o sprays, intento trasladar a la obra mis sensaciones y emociones frente al mar en ese momento concreto. Ya sea invierno o verano, esté nublado o haga sol, se trate de una cala pequeña o de una playa extensa, todo ese contexto condiciona el resultado y queda impreso en la obra.


Sand Ripples. 07-04-21. Gráfica expandida sobre lienzo. 189 x 140 cm. Ría de Niembro. Asturias. 2021.


Tu obra está muy vinculada al territorio asturiano - playas, bosques del litoral, la cala de La Cóndia…, ¿qué rol juega en tu trabajo el lugar concreto, la topografía, la identidad local, la memoria geográfica?

El lugar lo es todo en mi proyecto. Asturias fue el punto de partida y el territorio donde se educó mi mirada. Llevo siete años trabajando en esta línea y con el tiempo he comprendido que cada registro es inseparable del sitio y del día concreto en el que se realiza.

A partir de ahí sentí la necesidad de ampliar el mapa y comenzar a trabajar en otros territorios. Hasta ahora he desarrollado obras en Senegal, Ecuador, las islas Galápagos, Indonesia… y en cada caso el resultado es completamente distinto. El mar que baña esas costas, la disposición de las rocas, la morfología de la playa o incluso los animales que la habitan generan huellas únicas, imposibles de reproducir en otro lugar. Esa especificidad del territorio, su topografía y su memoria geográfica, quedan inscritas en cada obra de manera única, inseparable. irrepetible en cualquier otro lugar.


Mangata. 05-11-25. Gráfica expandida sobre lienzo. 190 x 130 cm. Playa de Sorraos. Llanes. 2025.


¿En qué medida el cambio climático, la subida del nivel del mar, la alteración de los ciclos mareales o la erosión de costas están presentes en tu reflexión (o podrían estar) como trasfondo de tu trabajo?

Mi trabajo no parte de una intención ecológica ni de una denuncia directa. Si existe una reflexión sobre el medio ambiente, surge de manera indirecta, acercando a las personas al paisaje, invitándolas a observar con atención y a generar una relación más empática con el entorno que habitan. Las playas están en constante transformación, pero no busco fijar el paisaje; más bien, intento transmitir la experiencia de estar frente a él. Cada obra es, en este sentido, como un pequeño mar que se puede llevar a casa.


Árbol de la vida. 19-02-25. Gráfica expandida sobre lienzo. 50 x 70 cm. Playa El Puntal. Asturias. 2025.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

En mi trabajo hay muy poca planificación respecto al resultado final, pero sí existe una planificación previa muy precisa. Antes de ir a la playa, controlo la hora de la bajamar, la altura de las olas, el viento y el clima; en función de eso decido a qué playa acudir. Aun así, al llegar, todavía no sé qué obra voy a realizar. Es allí donde determino qué material usar, qué color aplicar y qué lugar ocupará la intervención. Muchas veces, el entorno no permite trabajar ese día, y el azar se convierte en un elemento imprescindible de estas obras. El error, a su vez, se transforma en una nueva posibilidad si aprendes a trabajar con él.