Art Madrid'26 – ALEJANDRO MONGE: CRONISTA DE SU TIEMPO

Alejandro Monge. Cortesía del artista.

ARTE & PALABRA. CONVERSACIONES CON CARLOS DEL AMOR

Es difícil no detenerse ante las obras de Alejandro Monge (Zaragoza, 1988), pero más allá de la lícita curiosidad inicial, uno descubre personajes sobre los que nos hacemos preguntas: de dónde vienen, hacía dónde van, qué observan, qué escuchan, qué piensan. Hay pocas certezas y muchas cuestiones que resolver, quizá porque el futuro es para Monge un lugar lleno de interrogantes y por tanto de preocupaciones y quizá también , o sin quizá, porque es el único sitio hacía donde nos movemos de forma constante. Podemos no saber hacía dónde vamos pero siempre caminamos hacia el mañana y ese mañana es el territorio hacia el que avanzan sus esculturas.

Es curioso, podemos decir que sus creaciones son muy realistas y sin embargo, tienen algo que las desconecta de lo que conocemos y las lleva a un terreno ajeno a lo habitual. Existen, pero no forman parte de este mundo, parecen llegadas de otro y parecen saber más que nosotros sobre lo que nos aguarda. En algunas de sus últimos e hipnóticos trabajos, solo vemos rostros que emergen desde el fondo de un bloque de cemento, duro y frágil a la vez y esas criaturas parecen en un estado amniótico, plácidas, ajenas a ese futuro que probablemente les traicione en cuanto salgan del cascarón.

SHIBUYA. Hormigón, fibra de vidrio, resina y pigmentos. 2023.

Si tuvieras que definirte en una frase, ¿cómo te definirías?

Soy bastante inconformista, exigente en mi trabajo y me gustan mucho los retos. Técnicamente trabajo mucho para intentar sorprender y crear cosas nuevas que me sorprendan también a mí. Intento hablar sobre dos cosas principales: la destrucción como nueva forma de creación –algo a lo que le he dedicado mucho en mi carrera artística– y ahora estoy muy enfocado en mi generación. Es algo que me interesa cada día más. Busco representar a la generación que me ha tocado vivir, ser hijo de mi tiempo, y que algún día pueda verme como un cronista de mi época. A día de hoy, quizá es lo que más me motiva.

Hacia dónde van los personajes de tus obras. ¿Cuál es su futuro?

Estoy evolucionándolos cada día más. Sobre todo estos dos últimos años he estado creando unos personajes que quiero que representen mi generación. Por lo tanto, busco que tengan iconos clásicos de la época que me ha tocado vivir, combinados con otros elementos que no tienen por qué ser actuales. También quiero dar mayor contexto a mi obra y creo que el futuro va a ir por ahí. Voy a intentar hacer piezas grandes, muy grandes, con instalaciones que no solo representen un personaje, sino también lo que lo rodea. Y aunque esto es complejo porque técnicamente requiere de mucho trabajo, mucho sacrificio, medios técnicos, materiales… es la vía que voy a seguir. Vamos a ver cómo va.

BRKLN. Hormigón, fibra de vidrio, resina y pigmentos. 2023.

El futuro es un lugar ignoto y no sé si por eso, por irresponsabilidad, parece que nos preocupamos poco por él… ¿Tú obra refleja una preocupación por ese futuro, verdad?

Sí, realmente mi trabajo siempre habla sobre el futuro y la historia que dejamos, al final es una cronología. Desde niño siempre me interesó lo que estaba por pasar y actualmente es algo que estoy desarrollando cada día más. Sin embargo, yo no diría que me preocupa el futuro, aunque sí es cierto que creo que hay una cierta psicosis sobre que el futuro va a ser terrible, catastrófico, y que va a pasar de todo. Pero en realidad, mi visión es un poquito más optimista, ¿no?

Hay en la disciplina escultórica, o a mí me lo parece, una sensación de legado, de ese “dejar algo sobre piedra tallada”. Quizá las primeras esculturas no propiamente dichas fueron las pisadas esculpidas en suelos, la huella. ¿La huella está directamente relacionada con el futuro? ¿Saldremos bien parados de la huella que dejamos hoy?

Pienso que todas las generaciones han tenido sus luces y sombras, y en cada momento el ser humano ha pensado que era el peor de la historia, que iba a venir algo terrible, las siete plagas… No obstante, pienso que estamos más preparados que nunca para el futuro. ¿Que ejerzamos bien o mal? Bueno, algunas cosas las haremos mejor o peor, pero en mi trabajo yo no hablo de una preocupación por el futuro, sino de una inquietud, de una curiosidad. ¿Qué nos depara el futuro? ¿Cómo se va a ver nuestra sociedad? ¿Cómo se van a ver nuestras generaciones? Entonces, creo que lo bonito en el arte, o a lo que yo aspiro tratar en mi trabajo va más por cuestionarme: ¿qué huella dejamos en la historia?¿cómo se nos va a recordar en un futuro? Eso sí es algo que me interesa y es el objetivo en el que actualmente estoy más centrado, en poder aportar mi granito de arena y ser un cronista de mi tiempo al reflejar a mi generación.

THE BEGINNING. Hormigón, fibra de vidrio, resina y pigmentos. 2022.

¿Ojos abiertos u ojos cerrados? Paseando por tus obras comprobamos que muchas tienen los ojos abiertos, aunque no sé si abiertos significa que vean, y otras los tienen cerrados.

Hago obras tanto con ojos abiertos como con ojos cerrados, y aunque iba a decir que me gustan más unas que otras, creo que no, porque reflejan cosas diferentes. Cuando un personaje tiene los ojos cerrados es mucho más reflexivo, está en un mundo onírico, es más neutro, transmite más calma y paz. En escultura, representar los ojos abiertos es muy complejo porque el ojo es un cristalino, es algo que no se puede representar escultoricamente; como el fuego o como el humo, que no son elementos que puedas esculpir o modelar. Pero creo que esta forma de representarlos, unos ojos llenos que no tienen pupilas, es una forma de representación más moderna que como se hacía antiguamente, cuando se trepanaba el ojo y se generaba un puntito en la pupila. A mí eso, a día de hoy, no me interesa. Creo que es algo que hace que las esculturas sean muy hieráticas, algo fijo en el tiempo. Sin embargo, estos ojos que hago y que son ciertamente más personales, son un poco inquietantes, incluso hay gente a quien le da mal rollo porque dan una sensación como de que te traspasan con la mirada. Pero bueno, debido a que he hablado mucho más de los ojos abiertos que cerrados, quizá sí me gustan más.

LITTLE SHIBUYA. EDICIÓN 1/7. Resina y pigmentos. 2023.

En una feria el artista puede comprobar las reacciones del público, en tu caso tu obra llama mucho la atención, suele ser punto de encuentro. ¿Qué sientes al ver esas reacciones?

Bueno, las ferias son algo que a mí personalmente me encanta. Desde que fui hace años por primera vez a Art Madrid siempre me ha encantado ir a todas las ferias. Me gusta estar. Cuando hay una feria, sea donde sea de España o del mundo, yo me voy allí y disfruto un montón, porque te permite conocer. Tanto conocer más a la galería que te representa como poder relacionarte con otros artistas, artistas nuevos que no conocías, artistas que ya son amigos de hace diez o doce años, pero sobre todo, te permite ver cómo interactúa el público con tu obra. Eso es algo que me interesa mucho, porque un artista pasa mucho tiempo en su estudio, encerrado, y casi no tiene “feedback". Pero cuando llegas a una feria y ves todo ese trabajo junto, es como la recompensa a tanto tiempo invertido. Llega el momento y, de repente, en una semana pasa todo, puedes ver cómo miles de personas pasan a ver tu obra. Y, bueno, a mí me gusta ponerme al lado a escuchar porque nadie sabe que soy el artista, entonces pongo la oreja y voy oyendo un poquito lo que dicen.

Yo creo que en una feria el interés de tu obra es, sobre todo, que no pase desapercibida, porque hay muchos estímulos, muchas obras que compiten entre sí y el público las ve rápido. Por eso yo siempre me centro en llevar piezas muy llamativas, que llamen mucho la atención. En general, a mí las ferias me gustan mucho y disfruto un montón allí donde hay, ya te digo, este año, por ejemplo, he estado en Kiev, en Corea, en Shanghái, he estado en Art Miami, he estado en Art Madrid y la verdad que me encanta. Allí donde haya una feria y haya una obra mía, intentaré estar siempre que pueda.

I.S. Hormigón, piedra, resina y pigmentos. 2023.

¿Te da más, artísticamente hablando, la escultura que la pintura? ¿O depende del momento vital?

¿Qué me da más, si la pintura o la escultura? Si soy sincero, me da más la escultura. Yo soy escultor. Realmente empecé con la pintura, pero estudié escultura. Es algo irónico, ¿no? Con la pintura fui 100% autodidacta, porque yo no estudié Bellas Artes sino que hice un grado superior de escultura donde los conocimientos escultóricos que dan tampoco son tremendos, sino más bien básicos, nada del otro mundo.

Aún así, siempre me ha inquietado más la escultura. Creo que porque tiene más posibilidades y vertientes. Al hacer una escultura puedes tirar por muchísimos lados, se pueden crear materiales y desarrollar procesos escultóricos propios. Usas un montón de técnicas, materiales y herramientas. Hay partes que son de diseño y partes que son de modelado, cada día haces una cosa diferente y también está menos explotado. Digamos que puedes ser mucho más innovador en ese sentido. A mí, por lo menos, es lo que más me gusta. Yo me aburro rápido y busco retos constantemente. Por eso, en la escultura pienso que hay un mayor reto técnico y también creativo, ya que te permite unas opciones, te diría, casi ilimitadas.

La pintura me encanta, y he pintado durante muchos años también. Además, hacía hiperrealismo, que es una técnica muy compleja, que técnicamente es muy sacrificada porque no da lugar al fallo –yo siempre digo que cuando haces realismo es muy difícil disimular que algo está mal, hay que hacer las cosas técnicamente muy correctas–. Pero también es cierto que el proceso de la pintura me aburre más porque me hace estar más quieto, más pausado. Es pintura, un lienzo... es algo más reflexivo, y yo quizás soy más dinámico y experimental. Es por eso, por lo que soy un escultor.

¿Hacia dónde crees que va tu arte?

Creo que mi trabajo artístico está desarrollándose, sobre todo recientemente, hacia las obras grandes. Siempre me ha gustado el gran formato, pero cada vez más. Todas las ideas y todos los proyectos nuevos que tengo para el año que viene, e incluso más a largo plazo, son proyectos de gran formato. Estoy orientado también hacia la instalación, que es algo que no he desarrollado lo suficiente y estoy decidido a ir a por ello. Quiero, técnicamente, hacer más complejas las piezas. Ya son bastante complejas, pero quiero ir un poco más allá, sobre todo en el tema de los materiales, y estoy intentando crear los míos propios. A veces es imposible, pero hay un cierto margen para poder generar materiales, que pueden ser cementos con aditivos o con pigmentos. También estoy intentando rescatar técnicas antiguas del siglo XVI que están muy perdidas, unas técnicas escultóricas que se hacían de marmoleados y que intento combinarlas con otras técnicas y materiales actuales que me están dando unos resultados diferentes, que es lo que busco. Yo quiero que el material sea la seña de identidad de mi trabajo, así como que la obra esté más contextualizada, que no sea un personaje solo sino generar un ambiente. Creo que ahí es por donde voy a ir, vamos a ver qué tal.






CICLO DE PERFORMANCE. ABIERTO INFINITO: LO QUE EL CUERPO RECUERDA


Art Madrid, comprometida con crear un espacio de enunciación para artistas que trabajan en torno a las artes performativas, presenta Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda, una propuesta que se inspira en los planteamientos de Erving Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu editores, Buenos Aires, 1997).

La propuesta se inscribe en un marco teórico que dialoga directamente con dichos planteamientos, donde la interacción social se concibe como un escenario de actuaciones cuidadosamente moduladas para influir en la percepción de los demás. Goffman sostiene que los individuos despliegan expresiones verbales e involuntarias para guiar la interpretación de su conducta, sosteniendo roles y fachadas que definen la situación para quienes observan.

En este sentido, las artistas invitadas a la tercera edición del Ciclo de performance, construirán microescenarios donde los gestos, posturas y desplazamientos corporales funcionen como “fachadas” performativas, configurando el marco de percepción y significación para el público. Estas actuaciones dramatizan la experiencia cotidiana, ofreciendo interpretaciones idealizadas o enfatizadas de la relación entre cuerpo, espacio y temporalidades, mientras ciertos elementos —el esfuerzo invisible, las tensiones internas, las contradicciones— quedan parcialmente ocultos, generando capas de sentido y resonancia más profundas.

En consonancia con Goffman, la performance opera sobre la tensión entre la representación idealizada y el esfuerzo real, entre lo visible y lo silente. Las artistas gestionan la información que entregan, seleccionando lo que se muestra y lo que se oculta, y articulando estrategias de presencia que pueden evidenciar o disimular poder, vulnerabilidad, resistencia o intimidad. La idealización, en este contexto, implica la construcción de un lenguaje performativo capaz de resaltar valores, tensiones y posibilidades de relación, exponiendo la densidad poética de lo cotidiano y rompiendo, si se quiere, la barrera de la ausencia de transparencia con la que nos comportamos en la cotidianidad “real”.

El ciclo, aunque concentrado en las nociones de cuerpo ↔ memoria ↔ representación ↔ presencia, aspira a expandir su horizonte, concibiendo la performance como un acto de revelación de vínculos invisibles y tensiones que atraviesan cuerpos, objetos y contextos. En este entramado de muros, stands y pasillos, surgen símiles cuando la Galería de Cristal se transforma en un espejo de experiencias estéticas: un espacio extraartístico invadido por la efímera presencia del arte contemporáneo, como ocurre en el caso de la feria.

El cuerpo, primer territorio de toda representación, antecede a la palabra y al gesto aprendido. En él se inscriben las experiencias humanas, tanto conscientes como inconscientes. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda parte de esa premisa: en la propia existencia habita la representación, y la vida, entendida como una sucesión de representaciones, transforma al cuerpo en un espacio de negociación constante sobre quiénes somos. En ese tránsito, los límites se desdibujan; lo individual se abre a lo colectivo y lo efímero adquiere una dimensión simbólica. Al habitar ese intersticio, la performance revela simultáneamente la fragilidad de la identidad y la fuerza que emerge del encuentro con los otros.


ARTISTAS INVITADAS


COLECTIVO LA BURRA NEGRA (Málaga, 2024)



La Burra Negra es un colectivo nómada de Artes de Acción con sede en Málaga, fundado en 2024 tras su primera residencia en Totalán. Está autogestionado por Ascensión Soto Fernández, Gabriela Feldman de la Rocha, Sasha Camila Falcke, Sara Gema Dominguez Castillo, Sofía Barco Sánchez y Regina Lagos González, seis creadoras de diferentes procedencias y trayectorias que se conocieron en el Hospital de Artistas de La Juan Gallery.

El colectivo reúne profesionales de joyería, pintura, artes escénicas, música, danza, divulgación y gestión cultural. Su actividad incluye la residencia anual en Totalán, la producción de obras performativas, la mediación cultural y la realización de intervenciones en el territorio. Desde su creación ha participado en las Jornadas Periscopio en La Térmica, ha presentado A granel en el MVA de Málaga, ha realizado diversas acciones en Totalán, la más reciente durante su segunda residencia anual y ha formado parte con sus propias propuestas en la performance Desplazamiento del Congreso de los Diputados de Roger Bernat en Madrid.



El Colectivo La Burra Negra presenta en Art Madrid’26 su performance: ALTA FACTURA

El proyecto se inscribe en una investigación performativa que cuestiona los dispositivos de exhibición y las jerarquías de valor que atraviesan la creación artística. A partir del lenguaje textil y del cuerpo como superficie de inscripción, el colectivo examina la tensión entre proceso y resultado, entre oficio y espectáculo, poniendo el foco en aquello que el sistema cultural tiende a ocultar: el tiempo invertido, el desgaste, la fragilidad y el trabajo manual que sostienen toda obra. En este marco, la pasarela de moda aparece como estructura simbólica que condensa brillo, consumo y producto final, convirtiéndose en el punto de partida para su subversión.

Inserta en este contexto, Alta Factura desplaza la mirada hacia las costuras —reales y metafóricas— que habitualmente permanecen en la sombra de los bastidores. A través de piezas textiles conceptuales, la performance expone el rigor del oficio y la vulnerabilidad del artista, transformando la pasarela en un espacio crítico donde el proceso se vuelve protagonista. Al hacer visibles las uniones, los ajustes y las huellas del hacer, la obra reivindica el valor de lo invisible y confronta al espectador con las condiciones materiales y afectivas que sostienen la práctica artística contemporánea.


ROCÍO VALDIVIESO (Tucumán, Argentina, 1994)



Rocío Valdivieso es artista, investigadora y gestora cultural. Doctoranda en Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Obtuvo el título de Máster en Investigación en Prácticas Artísticas de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Es Licenciada en Artes Plásticas por la Universidad Nacional de Tucumán. Fue becaria de la Fundación Carolina entre 2022 y 2023. Actualmente coordina Errática Laboratorio de procesos y clínica de obra, junto a Romina Casile, en Madrid. Formó parte del Programa PEEPA 2023, en el Centro de Residencias Artísticas de Matadero Madrid, con el acompañamiento de Dora García, Cabello/Carceller e Isabel Marcos. Realizó el Programa de Artistas 2021/22, de la Universidad Torcuato Di Tella, Buenos Aires.

En 2020 realizó el Programa Intensivo de Curaduría de Proyecto PAC, Buenos Aires. Recibió el Premio Fomento a las Artes Visuales de la IV Semana de Artes Visuales del Ente Cultural de Tucumán. Fue becada por AUGM para realizar una estancia de intercambio en UNESP, São Paulo, Brasil. Realizó el programa de Residencia Internacional La Ira de Dios y la Residencia de Acéfala Galería para artistas de Argentina. Entre sus exposicones individuales se encuentran: El orden de las virtudes (2022), pintura plegaria(2021) y Teoría de lo involuntario (2019) en Tucumán, Argentina, y participó de exposiciones colectivas, entre ellas la exposición Aura latente, en Espacio Amazonas; la Jornada de cierre del Programa PEEPA, en Matadero, en Madrid y la exposición Ceder una huella, en Cuenca, España. Participa en diversas instancias de formación desde 2013 y con frecuencia escribe textos que acompañan exposiciones de arte. Fue miembro fundadora y secretaria de la comisión directiva de la Asociación de Trabajadores de las Artes Visuales de Tucumán (TAViT).



Rocío Valdivieso presenta en Art Madrid’26 su performance: OSCURECER UN PAPEL

Oscurecer un papel se enmarca en una serie de acciones en las que la lectura se construye a partir de la repetición, el acto de memorizar y cierto grado de improvisación. De este modo, se configura una lectura no lineal que parte de un texto escrito y se transforma al ser pronunciado en voz alta, desplazando su forma y su sentido en el propio acto de decir. Los textos tienen como punto de partida una investigación en torno a la materialidad, el espacio y las relaciones entre cuerpo y materia, así como la escritura, lo escultórico y la exploración de la voz y la oralidad. El material con el que se construye la pieza es un conjunto de tickets de compra acumulados a lo largo del tiempo. El texto impreso en ellos y la acción de acercarlos a una fuente de calor —provocando la reacción del papel térmico— generan sentidos vinculados a las ideas de consumo, registro y desgaste.


AMANDA GATTI (Porto Alegre, Brasil, 1996)



Amanda Gatti es una artista e investigadora cuya práctica se despliega entre la performance, el video, la fotografía y la instalación. Explora las intersecciones entre cuerpo, objeto y espacio, investigando cómo ocupamos — y somos ocupados por — los espacios que nos rodean. A partir de experiencias de desplazamiento y de la observación de entornos domésticos y urbanos, su trabajo concibe el cuerpo como mediador y archivo, transformando objetos encontrados, disposiciones espaciales y gestos cotidianos en arquitecturas efímeras y situaciones relacionales. Le interesa la relación entre gesto, desplazamiento y arquitectura, así como las formas efímeras que emergen de lo cotidiano. Concibe el cuerpo como mediador y archivo: un lugar donde las experiencias se inscriben y se transforman.

Los objetos, a menudo encontrados o recolectados en contextos urbanos, actúan como extensiones del cuerpo y de la arquitectura, revelando ciclos de abandono, reutilización y transformación. Al incorporarlos a su trabajo, busca abrir diálogos entre lo permanente y lo transitorio, lo público y lo privado, lo real y lo imaginado.

Estudió el Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual en el Museo Reina Sofía/UCLM (España, 2023) y el Grado en Producción Audiovisual por la PUCRS (Brasil, 2018), donde recibió becas como la de Santander Universidades. En España, su obra ha sido presentada en instituciones y contextos como el Museo Reina Sofía, la Fundación Antonio Pérez, Galería Nueva, CRUCE y Teatro Pradillo, así como en exposiciones y festivales en Brasil, Alemania, Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos. Actualmente reside en Madrid, con bases secundarias en Brasil y el Reino Unido.



Amanda Gatti presenta en Art Madrid’26 su performance: TRAYECTORIA

La performance continúa la investigación que durante años ha venido desarrollando la artista con objetos encontrados en el espacio público: fragmentos obsoletos, restos de uso cotidiano y desechos que, al ser pintados de azul, adquieren una nueva visibilidad y una condición escultórica propia. Estos materiales conforman un archivo que se activa a partir del gesto y del desplazamiento.

En Trayectoria, la artista propone atravesar el pasillo principal de la feria arrastrando un conjunto amplio de estos objetos, enlazados entre sí y atados a los cordones de sus zapatos. El recorrido transforma esta zona de tránsito en un espacio activo, donde cuerpo y materiales generan nuevas formas. Los objetos funcionan como extensiones del cuerpo en movimiento: tensan, desvían, frenan y reconfiguran cada paso. La acción explora la coexistencia entre lo durable y lo efímero, entre aquello que fue descartado y lo que insiste en permanecer. Aborda el tránsito como activación simultánea de lo material y lo inmaterial, proponiendo un encuentro entre el gesto, lo escultórico y todo aquello que continúa acompañándonos incluso después de haber sido dejado atrás.


JIMENA TERCERO (Madrid, 1998)



Jimena Tercero es una artista multidisciplinar cuya práctica, desarrollada a través del video, la performance y la pintura, investiga los límites de la identidad en relación con el cuerpo humano. Su trabajo explora conceptos como la memoria, lo tangible y el juego, profundizando en el dolor subconsciente inscrito en la memoria corporal.

Se forma en pintura con Lola Albín y en fotografía analógica en Cambridge (2014). Entre 2018 y 2020 se especializa en el ámbito audiovisual, formándose como realizadora junto a referentes como el director Víctor Erice y la productora El Deseo. Posteriormente cursa un Máster en Dirección Creativa en ELISAVA y desarrolla su práctica performativa en La Juan Gallery. En 2011 forma parte del jurado infantil del Festival de Cine de Isfahán (Irán).

Dirige piezas como Private (2016) y Paranoid (2021), presentadas en Galería Aspa Contemporary, donde aborda el dolor subconsciente alojado en la memoria corporal. Continúa esta línea de investigación en obras como Yo mi me conmigo (2023), presentada en Teatros del Canal; Inside Voices (2021), filmada en Conde Duque con la asesoría de Itziar Okariz; y La última regla, en La Juan Gallery. Ha participado en residencias como Medialab, junto a Niño de Elche y Miguel Álvarez Fernández (2021), donde investiga el trabajo con la voz, y en La Juan Gallery (2024–2025). En 2025 forma parte del jurado especial del Asian Film Fest de Barcelona y participa en la residencia artística International Cultural Museum of Assilah (Marruecos). En 2026 estrena el documental "Contando Ovejas", retrato de dos pastores en Majadahonda que reflexiona sobre la memoria rural y su vínculo con el territorio y el tiempo.



Jimena Tercero presenta en Art Madrid’26 su performance: OFF LINE

OFF LINE, es una pieza performativa que busca reflexionar sobre cómo la era digital está transformando la relación del cuerpo con el mundo y con los demás. La interacción se construye cada vez más a través de pantallas e interfaces, y la identidad se desplaza hacia lo virtual, subordinando la experiencia física a la representación digital. En este contexto, el cuerpo se vuelve frágil: pierde densidad, memoria y presencia activa, y se convierte en soporte de información o imagen.

La hiperconectividad y la atención fragmentada generan una corporalidad cada vez más inerte, caracterizada por la disminución del movimiento espontáneo y la reducción de la interacción sensorial directa. Esto plantea preguntas fundamentales: ¿cómo se redefine la presencia cuando la relación con el mundo depende de mediaciones tecnológicas? ¿Qué sucederá con la experiencia del cuerpo en un futuro donde la virtualidad predomina sobre lo físico?

Se observa un riesgo de progresiva pasividad corporal: cuerpos que permanecen quietos, cuya actividad está determinada por dispositivos, y cuya memoria se externaliza en registros digitales. La fragmentación de la experiencia física y la primacía de la representación tecnológica generan un escenario donde el cuerpo, aunque visible, está desplazado de su función original como agente de percepción y acción. Este marco conceptual invita a reflexionar sobre cómo la digitalización afecta la corporeidad, la memoria y las relaciones sociales, y sobre la vulnerabilidad y la inercia que atraviesan los cuerpos en entornos cada vez más mediatizados por la tecnología.


PERFORMANCES:


Miércoles 4 de marzo | 19:00h. Colectivo La Burra negra. Performance: Alta Factura


Jueves 5 de marzo | 19:00h. Rocío Valdivieso. Performance: Oscurecer un papel


Viernes 6 de marzo | 19:00h. Amanda Gatti. Performance: Trayectoria


Sábado 7 de marzo | 19:00h. Jimena Tercero. Performance: OFF LINE


Art Madrid celebra su veintiuna edición, consolidándose como una plataforma de visibilidad y diálogo para galerías y artistas nacionales e internacionales durante la Semana del Arte de Madrid. En este contexto, la feria renueva su compromiso con la experimentación y con la inclusión de prácticas artísticas que desafían los formatos convencionales del mercado del arte. La integración del Ciclo de Performance —en su tercera edición— responde a esta voluntad institucional de generar un espacio que favorezca la producción de experiencias artísticas vivas. La Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, sede de la feria, se convierte así en un entorno idóneo donde la arquitectura y la dinámica propia del evento potencian el carácter efímero y relacional de la performance.

Con esta iniciativa, Art Madrid reafirma su papel como agente activo en la construcción de un ecosistema artístico plural, apostando por la presencia, la investigación y el diálogo como ejes fundamentales del arte contemporáneo.