Art Madrid'24 – CARLA EFFA: LOS JUEGOS DE LA PERSPECTIVA

Carla Effa. Cortesía de la artista.

ARTE & PALABRA. CONVERSACIONES CON CARLOS DEL AMOR

Hay tanto de arquitectura en las obra de Carla Effa (que es casi imposible de no apreciar, y eso es un elogio porque lo peor de cualquier cosa es que la intención se adivine y quede tan patente que se convierta en obvio. Ella, arquitecta de formación, logra yuxtaponer conocimientos y que no lo parezca. Cuenta la leyenda que si permaneces mucho tiempo delante de una de sus creaciones corres el riesgo de caer hipnotizado porque al mirarlas se crea una ilusión que se apodera de la pupila y termina por vencerla.

La madera en diferentes planos, los colores vivos, sin desdeñar el blanco, el papel, el acrílico y la repetición provocan ese embriagamiento que tiene algo de mágico cuando, por ejemplo, un trozo de la obra se esconde de repente y caprichosa vuelve a mostrarse cuando cambiamos de posición y realizamos una nueva inspección visual. Todo arte depende del punto de vista, el suyo todavía más. Los títulos que pone nos dan una pista de por dónde va a ir la cosa: “Límites difusos”, “Cuando todo está quieto” (aquí añadiría que rara vez permanecen quietas sus obras).

Al visitar la feria reconocerán rápidamente el trabajo de Carla, quizá lo mejor es que dejen su contemplación para el final no vaya a ser que caigan en el hechizo, aunque bien es cierto que necesitamos algo de encantamiento en nuestras vidas, así que mejor déjense llevar y entren en el juego.

Si tuvieses qué definir tu obra en una frase, ¿cuál sería?

Creo que una frase que definiría mi obra sería “investigaciones y juegos sobre la percepción”, porque pienso que la percepción es algo que está presente en todos mis trabajos, ya sea conceptualmente o visualmente, hay algo relacionado con la percepción, con juegos sobre la percepción. Entonces, si lo tuviera que definir en muy breves palabras, esa sería una buena manera de acotarlo.

Fricciones en el horizonte. Metacrilato espejo, corte láser. 2023.

¿Se pueden trasladar al arte los códigos arquitectónicos?

Creo que se pueden trasladar algunos de los códigos que se usan en arquitectura al arte, sobre todo cuando se trata del diseño. Creo que la manera en que yo proyectaba y diseñaba en arquitectura la uso mucho para mi trabajo artístico. También traslado el uso de los softwares a mi obra. Pero creo que en el arte hay más libertad y es más lúdico. En el arte hay menos reglas y en la arquitectura hay que responder generalmente a una funcionalidad, al uso de las personas, pero en el arte uno tiene menos límites en ese sentido. Además, en la arquitectura generalmente se tiene que responder a una estructura funcional, y en el arte no es necesario. Pero sí, también me ha servido mucho tener este conocimiento de estructuras cuando he tenido que hacer obras de mayor formato. En ese sentido también hay ahí un cruce entre la arquitectura y el arte, a mi parecer.

La tridimensionalidad es una constante en tus creaciones. ¿Cómo se consigue que se integre de una forma natural en las obras?

Creo que la tridimensionalidad se integra tan bien en mi obra porque es algo que he pensado desde un comienzo. Es parte del diseño de la obra, así como también la selección de los materiales. Cuando diseño una pieza que va a formar la obra, me estoy imaginando también de qué material va a ser. Por ejemplo, si el material va a ser de acrílico o de madera, diseño distintos tipos de formas, ya que tienen distintos espesores y transparencias. Y así voy diseñando, proyectando y trabajándolo en el computador, creando también algunas veces obras en 3D. Durante ese proceso, voy adaptando y consiguiendo que la tridimensionalidad logre el concepto que tengo pensado desde un principio. Por lo general imagino algo y cuando lo voy produciendo cambia, va tomando una nueva dimensión y, sobre todo, cuando se va armando la obra, cuando uno sale del computador y la crea, toma una dimensión totalmente nueva. Pero la tridimensionalidad es algo que siempre parte del concepto inicial.

Secuencia espacio temporal 4. MDF, corte láser. 2019.

La luz es capital en la historia del arte pero si hay luz probablemente haya sombra. ¿Te sientes cómoda jugando con ambas?

Sí, creo que me siento cómoda trabajando tanto con luz como con sombra; hago que cada una sea protagonista de una manera distinta en las obras. Por ejemplo, en mis obras de madera de color banco, completamente blancas y tridimensionales, la protagonista es la sombra, porque es esta la que marca las formas y las piezas, siendo la sombra la que va mutando y haciendo que la obra sea dinámica.

En otras obras, por ejemplo, las que están hechas con acrílico iridiscente, la luz es totalmente protagonista, puesto que es ella la que hace que las piezas proyecten distintos colores sobre el fondo. Entonces, la luz es de lo que depende que la obra sea dinámica y los colores que tenga.

Sin embargo, en otras obras donde trabajo con acrílico de color, tanto la sombra como la luz son protagonistas, ya que la luz permite que los colores de la obra se proyecten sobre el fondo. En este caso son colores más estáticos que, a su vez, son la sombra de las piezas que forman la obra, teniendo ambas igual importancia. La luz y la sombra son siempre importantes en mi trabajo, solo que algunas veces hay una que tiene más protagonismo que la otra. Pero me gusta pensar que sí, que me gusta trabajar con ambas ya que son las dos las que dan este dinamismo y movimiento a mis obras.

¿Cómo eliges los colores? Porque ejercen un efecto imán en el espectador.

La selección de los colores en mi trabajo ha sido un proceso de investigación. Una de mis primeras exposiciones estaba compuesta por veintisiete acuarelas, para las cuales realicé gran cantidad de pruebas de colores, mezclas, en definitiva: ensayo y error. Estas acuarelas consistían en un degradado cromático que creaba distintas dimensiones a través de la superposición de colores. Lo interesante del trabajo, además de las obras, fue que generé una gama de colores con las que pude seguir trabajando, volviendo a revisar estos colores y acuarelas, y que me han servido como base para mis trabajos tanto de acuarelas como de madera.

Otra manera que tengo de elegir los colores es según las sensaciones que quiero generar. Hay algo de intuición, es decir, he probado cosas que de repente vuelven a suceder, volviendo a los mismos colores o paletas, porque intuyo que van a funcionar bien o me gusta cómo funcionan, por ejemplo, el reflejo de ciertos colores en la superficie.

En las obras donde trabajo con metacrilato iridiscente el color lo da el material, por supuesto, por lo que me enfoco en investigar sobre los ángulos y las proyecciones del propio material que alterarán el color resultante.

En definitiva, yo diría que los colores los selecciono a través de un proceso de investigación, prueba, y algo de intuición.

3 de marzo. Metacrilato, corte láser. 2020.

¿Y cómo se consigue que una obra “se mueva”?

Creo que hay varias maneras de generar movimiento en las obras. Una de ellas es a través de la composición, donde el uso de las geometrías y la disposición de las piezas resulta en cruces y ángulos que dotan de cierto movimiento visual y dan forma a la obra.

Otra manera de generar movimiento es a través del color. Por ejemplo, los colores complementarios tienden a vibrar a la vista, por lo que al utilizar líneas rojas y verdes dispuestas una tras otra, la obra será más vibrante.

Por otra parte, mis obras también tienen cierto movimiento gracias al uso de la tridimensionalidad, puesto que son obras donde se percibirán distintas formas según la luz que reciban. Mis últimos trabajos los he realizado con metacrilato iridiscente, que es un material que varía según la luz que recibe y el ángulo desde donde la recibe, proyectando distintos colores, lo cual también le da movimiento a la obra, y hace que sea muy dinámica.

Creo que estos son, por lo menos en mi trabajo, los principales factores para generar movimiento en la obra.

Ecos de una naturaleza desplazada. Acrílico iridiscente y madera. 2023.

¿Se ha quedado algún espectador hipnotizado delante de alguna de tus obras?

No sé si habrá, quizás, algún espectador todavía perdido en alguna de mis obras. Pero lo que sí puedo decir es que cuando las estoy produciendo me generan una sensación hipnótica, medio atrapante. Uno se va perdiendo en la obra durante un proceso tan repetitivo. Sobre todo me pasaba cuando pinté las acuarelas, que entraba en un trance de repetir, pintar y pintar la misma forma geométrica. Igual que se genera ese algo hipnótico durante el proceso, espero que se genere también en la obra.

¿Hacia dónde va tu trabajo?

Veo, en los últimos proyectos que he realizado, que la evolución de mi trabajo se dirige hacia dotar de mayor fuerza al concepto que va detrás de la obra, y que la parte física o estética, sea un resultado principalmente de la parte conceptual.

Sobre todo he estado trabajando el cruce entre mi obra, el urbanismo y la arquitectura. Me interesa saber cómo se desarrollan las ciudades, cómo percibimos ciertos espacios, cuáles son sus características y por qué nos hacen sentir y vivir los espacios de esa manera.

También tener un ojo crítico sobre cómo se han expandido las ciudades, qué ha pasado en torno a la naturaleza y qué pasa en torno a la historia y la arquitectura que han formado las ciudades.

Creo que va por ahí, quizás son conceptos que pueden ir evolucionando y cambiando, pero sí me interesa mucho trabajar sobre el urbanismo y la arquitectura. Otra línea que me gustaría seguir desarrollando es la de trabajar con mayores escalas. Me gusta mucho trabajar las instalaciones y proyectos murales, por lo que me gustaría enfocarme en esa dirección. Siento que es una línea donde el arte y la arquitectura se cruzan, y que sería muy interesante poder seguir investigando.



Francesca Poza. Cortesía de la artista.

ARTE & PALABRA. CONVERSACIONES CON CARLOS DEL AMOR

El hilo es uno de los materiales más aparentemente frágiles que existe y sin embargo, una conjunción de hilos puede ser indestructible. Es la victoria de la fragilidad frente a la fuerza bruta.

El hilo tiene, entre sus muchas virtudes, su significado, el real y el imaginado. Es un término que rezuma poesía y que nos lleva a pensar en seguir un rastro, en ocasiones infinito. A las ya muchas virtudes del hilo, Francesca Poza (Mataró, 1965) suma la palabra escrita, dotando así a sus obras de una firmeza siempre delicada pero casi imposible de romper. Teje entre letras y memoria, piezas que buscan asentar lo vivido, dejar huella en un mundo cada vez más efímero, más escurridizo, más líquido, más huidizo. En su obra se entrelazan de una manera armoniosa la poesía, la literatura y el tiempo, dando como resultado creaciones de una bella originalidad tan sutiles como contundentes.

Quizá Francesca ha logrado dar respuesta a aquello que se preguntaba Carmen Laforet en “Nada”, cuando decía: ¿Quién puede entender los mil hilos que unen las almas de los hombres y el alcance de sus palabras?

El poeta renacido. Tejido realizado con papel de libro. 2023.

Si tuvieras que definirte como artista, en una frase, ¿cómo te definirías?

Me podría definir como una artista multidisciplinar que poetiza la materia.

El hilo es incluso anterior a la aparición de la escritura, quizá no sea exacto pero me gusta pensar que se empezó a “escribir” hilando… Luego llegó la palabra escrita y en ese encuentro lleno de historia y ancestros está tu obra. ¿Palabras hiladas, suena bien, no?

Palabras hiladas suena bien, la sutileza del hilo que organiza el tiempo, el vínculo, la continuidad, el ritmo de la literatura sin lectura, puesto que es una frase muy recurrente dentro de mi obra, que al hacerse y deshacerse la trama resurge la obra y la poesía.

Como si de cadenas se tratase. Tejido realizado con papel de libro. 2023.

¿Por qué todo el mundo dice que eres inclasificable? ¿No piensas también que vivimos deseando poner etiquetas? Es bonito ser difícil de clasificar. ¿Te sientes “bicho raro”...?

No, no me siento un bicho raro. Me gusta el hecho de ser inclasificable. Es difícil definirme, escultora, grabadora, tejedora. Yo intento hacer poesía con el material que tengo, entonces consigo que lo frágil nos hable, que nos transporte; que el papel, siendo materia y el hilo un símbolo, nos entren dentro.

Cuando uno se detiene ante tu obra tiene dos sensaciones, bueno tres, una de tranquilidad, las otras dos son paradójicas porque la primera impresión es la de fragilidad, sin embargo, al poco compruebas que esos “hilos” son fuertes porque están unidos y han hecho causa común. Es un poco como tantas cosas en la vida, ¿no?

Sí, realmente es lo que busco, que expresen ante todo paz y tranquilidad. Estamos pasando momentos muy difíciles y me gusta expresar lo bueno que llevamos dentro las personas.

Testamento de Oscar Wilde. Tejido realizado con papel de libro.2023.

La memoria es un territorio íntimo que en ocasiones nos traiciona siendo el olvido su principal enemigo. ¿Es tu obra contra el olvido?

Sí, el arte de la memoria y el olvido son un tema recurrente en mi obra, ya que he tenido y tengo el pensamiento de que tenemos que ser algo, que en la memoria nos tiene que quedar algo. Entonces, intento dar lugar a una poética plasmada en diferentes aspectos de la creatividad. Podríamos decir que esa esencia de conjunto de necesidades, de dejar constancia permanente, es porque no queremos que nos olviden, y esta es una manera que tengo de expresarme.

Tu obra es sumamente poética… ¿Qué crees que es imposible de poetizar?

Imposible no hay nada, nada que no se pueda poetizar. Y sí, mi obra es poética. ¿Por qué tejer? ¿Para qué? Poemas y tejidos viajan en la imaginación y se unen. Arte visual, arte manual, en pocas palabras: poesía.

Música de ventanas rotas, Papel Hahnemühle de 300gr.2023.

El hilo deja rastro, las palabras dejan rastro…Tus obras dejan rastro. ¿Dónde te gustaría que condujera?

Las palabras dejan rastro y me gustaría que mis obras dejaran rastro: los sentimientos y sensaciones del observador. Que la obra de arte no fuera simplemente para decorar, sino algo que cuando te levantas por la mañana mires y te sientas otra vez diferente, que te deje algo que sentir.

¿Hacia dónde crees que va tu obra?

Mi obra en sí no sé a dónde va, lleva el camino, me va guiando en el día a día. Me gustaría poder seguir tejiendo poemas que viajaran en la imaginación, entrar y salir a través de los múltiples caminos a donde me van llevando el material y los sentimientos.