Art Madrid'26 – EVANS MBUGUA: ARQUEOLOGÍA DE LAS EMOCIONES

Evans Mbugua. Cortesía del artista.

ARTE & PALABRA. CONVERSACIONES CON CARLOS DEL AMOR

Hay una obra de Evans Mbugua (Kenia, 1979) titulada “Vive la vida como una celebración” que podría servir para definir el trabajo de esta artista nacido en África que antes de cumplir los veinte años, se mudó a Francia integrando lo que fue, lo que vivió, lo que es y lo que vive en su arte. En esa obra en la que se apela a la celebración de la vida vemos a un chico jugando o bailando -da igual si es una cosa u otra porque jugar y bailar es celebrar- y feliz y eso se intuye en el resto de obras, se reivindica la felicidad a través de pequeñas e intrascendentes grandes cosas. Una charla, una pelota, un lugar.

La obra de Evans se compone de pedacitos de lo que ha ido viviendo y recolectando, echando a una imaginaria maleta de donde en un momento concreto extraer la vivencia concreta de una experiencia vivida para trasladarla al lienzo. Somos lo que somos porque venimos de dónde venimos y somos lo que somos porque en el camino nos vamos transformando de una manera imperceptible pero constante. Por eso, y siguiendo con el juego de palabras, para definir lo que seremos hay que tener muy presente lo que fuimos y al mismo tiempo no tener miedo a irnos construyendo un poco cada día con la realidad que nos rodea y moldea. Raíz, orígenes, felicidad, cotidianidad.Ingredientes imprescindibles en la aventura vital que emprendemos cada mañana.

We are all Spinning around the Same Sun 1. Óleo y acrílico sobre metacrilato. 2022.

Si tuvieses que definir tu arte con una frase, ¿cuál sería?

Mi trabajo es una contemplación sobre la humanidad desde la perspectiva de un keniano viviendo en Francia.

Todo artista es lo que es por venir de dónde viene, por sus orígenes y raíces. ¿Se podría entender tu arte sin tus raíces?

Efectivamente, mi trabajo se podría entender sin conocer necesariamente mis raíces, puesto que nuestras vidas están hechas de experiencias. Cuando trabajo recupero recuerdos importantes para mí y los traduzco en mis obras de arte, por tanto mis raíces me dan cierta perspectiva. Sin embargo, estoy interesado en temas, ideas y conceptos que son comunes alrededor del mundo. Cualquiera puede identificarse con un juego de niños, una pareja bailando o un amigo haciéndose un selfie. br>

Cómo es el choque Kenia VS Francia, y de qué manera conviven en tu obra?

Hay muchas diferencias entre Kenia y Francia y la más obvia es la lengua, soy un anglófono viviendo en un país francés. Así pues, lo que me interesa es la influencia que estas diferencias tienen en la persona que yo soy y en la que me estoy convirtiendo. Creo que con el paso del tiempo nuestro ADN, el ADN humano, se impregna de culturas, tradiciones e historias que van pasando de generación en generación, por lo que nunca somos algo aislado. En consecuencia, me interesa la identidad híbrida contemporánea, especialmente en la actualidad, acelerada por internet, las redes sociales, etc.

We are all Spinning around the Same Sun 3. Óleo y acrílico sobre metacrilato. 2022.

Es curioso cómo la cotidianidad, los actos que forman parte de la rutina como un chico jugando al fútbol o una conversación puede ser un gesto tan apasionante como cualquiera y sea elevado a la categoría de arte. ¿Qué importancia le das a las pequeñas cosas?

Me interesan las experiencias mundanas del día a día, ya que esos recuerdos luego son los que constituyen quiénes somos. El arte juega un papel importante informándonos de los sentimientos humanos, por lo que creo que también puede ser un vehículo para ayudarnos a sanar y a aprender a amar. El arte puede servir de herramienta para restaurar y afirmar nuestra humanidad, y creo que eso es algo que me gustaría conseguir, usar mi arte para participar en nuestra vida, en lo que nos estamos convirtiendo. Espero que, por lo menos, el arte sea útil para sanar.

¿Es la felicidad un ingrediente importante para la creación?

Sí, creo que siempre quiero sentirme feliz con lo que estoy creando. En cualquier caso, todos queremos ser felices y tenemos derecho a encontrar la felicidad. El Dalai Lama dice algo así, y estoy totalmente de acuerdo.

We are all Spinning around the Same Sun 2. Óleo y acrílico sobre metacrilato.2022.

¿Cuánto tiene de “arqueología emocional” tu trabajo?

Es un término nuevo para mí, aunque probablemente la mayor parte de mi trabajo se adhiere a esta idea de arqueología emocional, ya que las emociones son la raíz de mi obra.

Hay que vivir para crear, ¿debe ser el arte un arte vivido?

Para mí, cualquier forma de arte es una expresión de vida. Por lo tanto, para que el arte exista, tiene que ser experimentado por seres vivos. Uno existe gracias al otro. El arte no puede existir sin ser experimentado.

We are all Spinning around the Same Sun 4. Óleo y acrílico sobre metacrilato. 2022.

¿Hacia dónde crees que va tu arte?

Mi arte ha evolucionado mucho recientemente. Las obras que presentaré en Art Madrid 2024 son parte de la conclusión de una serie en torno a la infancia que comencé alrededor de 2017 llamada Back to the Future.

A partir de ahí, voy a continuar una serie que he empezado recientemente, de una manera paulatina, donde exploro sobre la adolescencia o juventud adulta. A través de un personaje ubicado en el continente africano, probablemente en Kenia y que me gustaría posicionar en un periodo entre los años sesenta y setenta, para ayudarme también a indagar sobre mi propia historia familiar. Es un proyecto que me tiene muy ilusionado en esta etapa de mi creación.

Por otra parte, quiero pasar de superficies planas, como el papel o el metacrilato que he estado utilizando, a otros soportes más escultóricos. He comenzado a experimentar con la escultura blanda y textil, así como también con cerámica y bronce.

Creo que será un futuro muy emocionante en el que estaré embarcado en nuevos proyectos, cuyas formas de representación ocupan un espacio distinto a lo que he hecho anteriormente, por lo que estoy muy entusiasmado.

Gracias. Gracias, Carlos.






CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte.

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción.

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.


La caída. 2025. Óleo sobre lienzo. 195 × 150 cm.


En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital. El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.


Entre perro y lobo II. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.


Entre perro y lobo I. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.


El ángel anatómico. 2013. Madera de fresno y porcelana. 90 × 15 × 160 cm.


Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.


Justa. 2019. Madera de roble policromada. 240 × 190 × 140 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Es cierto que, en ocasiones, olvido por completo la idea principal en mi pintura y en mi escultura. Aunque comienzo una obra con ideas muy claras —dibujos y bocetos previos, grabados preparatorios y una intención bien definida—, me doy cuenta de que, a veces, esa idea inicial se pierde. Y no se trata de un accidente. En algunos casos tiene que ver con dificultades técnicas, pero hoy en día también acepto partir de una idea muy concreta y, al enfrentarme a la escultura, a la madera o a la cerámica, tener que trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.