Art Madrid'26 – FRANCESCA POZA: POETIZAR LA MATERIA

Francesca Poza. Cortesía de la artista.

ARTE & PALABRA. CONVERSACIONES CON CARLOS DEL AMOR

El hilo es uno de los materiales más aparentemente frágiles que existe y sin embargo, una conjunción de hilos puede ser indestructible. Es la victoria de la fragilidad frente a la fuerza bruta.

El hilo tiene, entre sus muchas virtudes, su significado, el real y el imaginado. Es un término que rezuma poesía y que nos lleva a pensar en seguir un rastro, en ocasiones infinito. A las ya muchas virtudes del hilo, Francesca Poza (Mataró, 1965) suma la palabra escrita, dotando así a sus obras de una firmeza siempre delicada pero casi imposible de romper. Teje entre letras y memoria, piezas que buscan asentar lo vivido, dejar huella en un mundo cada vez más efímero, más escurridizo, más líquido, más huidizo. En su obra se entrelazan de una manera armoniosa la poesía, la literatura y el tiempo, dando como resultado creaciones de una bella originalidad tan sutiles como contundentes.

Quizá Francesca ha logrado dar respuesta a aquello que se preguntaba Carmen Laforet en “Nada”, cuando decía: ¿Quién puede entender los mil hilos que unen las almas de los hombres y el alcance de sus palabras?

El poeta renacido. Tejido realizado con papel de libro. 2023.

Si tuvieras que definirte como artista, en una frase, ¿cómo te definirías?

Me podría definir como una artista multidisciplinar que poetiza la materia.

El hilo es incluso anterior a la aparición de la escritura, quizá no sea exacto pero me gusta pensar que se empezó a “escribir” hilando… Luego llegó la palabra escrita y en ese encuentro lleno de historia y ancestros está tu obra. ¿Palabras hiladas, suena bien, no?

Palabras hiladas suena bien, la sutileza del hilo que organiza el tiempo, el vínculo, la continuidad, el ritmo de la literatura sin lectura, puesto que es una frase muy recurrente dentro de mi obra, que al hacerse y deshacerse la trama resurge la obra y la poesía.

Como si de cadenas se tratase. Tejido realizado con papel de libro. 2023.

¿Por qué todo el mundo dice que eres inclasificable? ¿No piensas también que vivimos deseando poner etiquetas? Es bonito ser difícil de clasificar. ¿Te sientes “bicho raro”...?

No, no me siento un bicho raro. Me gusta el hecho de ser inclasificable. Es difícil definirme, escultora, grabadora, tejedora. Yo intento hacer poesía con el material que tengo, entonces consigo que lo frágil nos hable, que nos transporte; que el papel, siendo materia y el hilo un símbolo, nos entren dentro.

Cuando uno se detiene ante tu obra tiene dos sensaciones, bueno tres, una de tranquilidad, las otras dos son paradójicas porque la primera impresión es la de fragilidad, sin embargo, al poco compruebas que esos “hilos” son fuertes porque están unidos y han hecho causa común. Es un poco como tantas cosas en la vida, ¿no?

Sí, realmente es lo que busco, que expresen ante todo paz y tranquilidad. Estamos pasando momentos muy difíciles y me gusta expresar lo bueno que llevamos dentro las personas.

Testamento de Oscar Wilde. Tejido realizado con papel de libro.2023.

La memoria es un territorio íntimo que en ocasiones nos traiciona siendo el olvido su principal enemigo. ¿Es tu obra contra el olvido?

Sí, el arte de la memoria y el olvido son un tema recurrente en mi obra, ya que he tenido y tengo el pensamiento de que tenemos que ser algo, que en la memoria nos tiene que quedar algo. Entonces, intento dar lugar a una poética plasmada en diferentes aspectos de la creatividad. Podríamos decir que esa esencia de conjunto de necesidades, de dejar constancia permanente, es porque no queremos que nos olviden, y esta es una manera que tengo de expresarme.

Tu obra es sumamente poética… ¿Qué crees que es imposible de poetizar?

Imposible no hay nada, nada que no se pueda poetizar. Y sí, mi obra es poética. ¿Por qué tejer? ¿Para qué? Poemas y tejidos viajan en la imaginación y se unen. Arte visual, arte manual, en pocas palabras: poesía.

Música de ventanas rotas, Papel Hahnemühle de 300gr.2023.

El hilo deja rastro, las palabras dejan rastro…Tus obras dejan rastro. ¿Dónde te gustaría que condujera?

Las palabras dejan rastro y me gustaría que mis obras dejaran rastro: los sentimientos y sensaciones del observador. Que la obra de arte no fuera simplemente para decorar, sino algo que cuando te levantas por la mañana mires y te sientas otra vez diferente, que te deje algo que sentir.

¿Hacia dónde crees que va tu obra?

Mi obra en sí no sé a dónde va, lleva el camino, me va guiando en el día a día. Me gustaría poder seguir tejiendo poemas que viajaran en la imaginación, entrar y salir a través de los múltiples caminos a donde me van llevando el material y los sentimientos.










CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Carmen Baena (Benalúa de Guadix, Granada, 1967) se articula como una investigación poética sobre la memoria del territorio y su traducción material en formas, texturas y gestos. Su práctica parte de una experiencia vital profundamente ligada a un paisaje específico del sur de España, entendido no solo como espacio geográfico, sino como sedimentación afectiva y simbólica. En este sentido, sus piezas pueden leerse desde una perspectiva centrada en la experiencia directa: el paisaje no como representación, sino como huella vivida que emerge a través del hacer.

Baena activa un diálogo singular entre materiales históricamente jerarquizados. El mármol, asociado a la permanencia y a la tradición monumental, convive con el bordado, una técnica ligada a saberes domésticos transmitidos de forma intergeneracional, históricamente relegados pero aquí reactivados como lenguaje artístico pleno. Esta coexistencia no se plantea como confrontación, sino como un campo de resonancias donde lo sólido y lo frágil, lo perdurable y lo táctil, se interpenetran. Desde una perspectiva atenta a los vínculos, a la experiencia encarnada y a los saberes construidos desde lo cotidiano, el hilo se convierte en una herramienta de conocimiento sensible.

El color, especialmente en las obras textiles, actúa como energía vibrátil más que como atributo formal. Frente a la contención cromática del mármol, el bordado introduce una temporalidad abierta, donde el gesto intuitivo y el accidente adquieren valor estructural. Así, el proceso deviene un espacio de escucha, en el que lo inesperado no interrumpe la obra, sino que la constituye. En el quehacer de Carmen Baena, crear es permitir que el territorio -externo e interno- siga transformándose.


El jardín florece X. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 50 x 70 cm.


Tus obras evocan paisajes, relieves y topografías. ¿Cómo se articula en tu práctica la relación entre el territorio físico y el territorio simbólico o afectivo?

El territorio físico donde nací y pasé mi primera infancia ha marcado toda mi obra. Yo nací en una cueva en la comarca de Guadix (Granada), donde se encuentra el mayor conjunto de casas trogloditas de Europa.

El paisaje en esta zona está lleno de contrastes, por ejemplo, frente a los verdes de la vega de los Frutales y los Álamos, encontramos los ocres rojizos de los cerros erosionados, o frente al blanco de Sierra Nevada, el blanco de la nieve que todavía queda en primavera. Encontramos los verdes en los llanos del trigo, de los cereales y gracias a la erosión y los registros que han quedado descubiertos, encontramos una serie de estratos que albergan registros geológicos continentales importantísimos.

Gracias a esto, esa zona está declarada por la UNESCO como un geoparque. En este entorno pasé una infancia feliz, muy sencilla, una vida muy sencilla, en contacto con la naturaleza y este es el territorio que aflora en toda la simbología de mi obra.


Horizontes en círculo XIV. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 72 x 72 cm.


El bordado aprendido en contexto familiar y paisajes de tu infancia. ¿En qué momento te diste cuenta de que tu universo más cercano -personas, gestos, paisajes cotidianos- ya no era solo un recuerdo, sino un motor activo en la construcción de tu lenguaje artístico?

Me di cuenta de que el universo de mi infancia era el motor activo en la construcción de mi lenguaje artístico, a través de una amiga, después de su visita a mi casa-cueva. Ella, con su mirada, me hizo ser consciente de lo que hasta ese momento yo había realizado de forma intuitiva.

La mayor parte de las veces descubro cuál ha sido el paisaje, recuerdo o sensación que me ha inspirado la obra después de acabarla.


Viento marino III. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 60 x 80 cm.


El mármol tiene un peso histórico y simbólico ligado a la monumentalidad, mientras que el bordado suele asociarse a tradiciones invisibilizadas o relegadas al ámbito doméstico. ¿Cómo negocias ese choque de estatus culturales en tu obra?

El mármol ha sido durante años el material que más me ha interesado para trabajar y con el que he realizado la mayor parte de mi obra escultórica. No fue hasta 2007-2008 cuando sentí la necesidad de incorporar la técnica del bordado, que es una técnica que yo había aprendido siendo adolescente.

Así empecé a investigar sobre papel, utilizando pespuntes con los que dibujaba paisajes y árboles que tenían una relación directa con las esculturas que estaba realizando en ese momento, y también, por otra parte, sobre pequeños retales de papeles variados. Investigaba con las posibilidades técnicas y plásticas del hilo, generando pequeñas obras donde el color, la textura y la vibración del hilo eran los protagonistas.

Más tarde pasé a trabajar en formatos más grandes sobre lienzo, donde también incorporé el acrílico. Así que estas dos técnicas tan contradictorias, mármol y el bordado, han convivido simultáneamente en mi estudio y en mi obra sin ningún problema. Actualmente, el bordado ha desplazado completamente al mármol.


Entre el Cielo y la Tierra III. 2020. Mármol y madera. 25 x 14 x 14 cm.


En tus piezas de mármol, el blanco y el dorado instauran una atmósfera casi meditativa; en cambio, en el bordado y el acrílico aparece un estallido cromático que activa el gesto y la vibración. ¿Es una elección consciente o los materiales te van revelando su color posible?

En el caso del mármol, la elección del blanco y el oro es una elección consciente con la que quiero transmitir la atmósfera espiritual del paisaje, la relación del ser con la naturaleza. Sin embargo, el estallido de color del hilo ha ido apareciendo y revelándose poco a poco de una manera más intuitiva, para más tarde ir descubriendo y utilizando más conscientemente las posibilidades de este material.


Susurro entrelineas XIII. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 40 x 60 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Para la realización de las obras, la verdad es que no me gusta planificar demasiado. En el caso de las obras bordadas, hago pruebas en pequeños trozos de papel con el color, con la puntada que voy a realizar y con eso intento visualizar en mi cabeza cuál será el resultado final. Y de esta forma descubro, aprendo y aprovecho lo inesperado.

Por ejemplo, en algunas piezas, cuando he estado bordando, debido a la falta de tensión del hilo o a que esté demasiado flojo, se producen enredos que en principio podrían estropear la obra, pero que, al verlos, me doy cuenta de que me interesan mucho plásticamente. Entonces, eso lo he reproducido conscientemente después en otras piezas.