Art Madrid'26 – MANU IRANZO: HACIA LA TRASCENDENCIA DEL DIBUJO

Manu Iranzo. Cortesía del artista.



ARTE & PALABRA. CONVERSACIONES CON CARLOS DEL AMOR


Hay una sensación extraña cuando se está delante de una obra de Manu Iranzo (Teruel, 1983), uno no sabe si lo que tiene delante es real o es una especie de capa intermedia entre lo que creemos ver y lo que realmente vemos. Como si sus minuciosos dibujos realizados con lápiz grafito hubiesen salido de lo soñado la pasada noche. Su obra, tengo la sensación, de que se mueve en ese plano inconcreto que bordea la frontera existente entre lo que creemos haber visto y lo visto realmente.

Hagan la prueba, miren un mar, una flor o una nube, luego cierren los ojos fuerte, ese mar, flor y nube permanecen pero de otra manera, ya son un recuerdo muy próximo pero imposible de que vuelva, nada será igual cuando abramos los párpados. Eso que vemos cuando, paradójicamente, tenemos los ojos cerrados se parece mucho a los dibujos de Iranzo. Es el instante detenido y recordado de algo que ya no existirá nunca tal como lo vimos. Se aprecia sus orígenes en el diseño, aunque intuyo que esto pasa como en la célebre adivinanza, no sabremos qué fue antes, si el dibujo o el diseño. Digo que la influencia de esa otra faceta es evidente porque un diseñador debe ser concreto y observador, y esa capacidad de observación muchas veces se realiza alejado del terreno sobre el que se trabajará después y eso debe ser algo parecido a cerrar los ojos y atrapar el instante, paso previo a afilar el lápiz.


ST. De la serie Botánica. Lápiz grafito sobre papel. 2023.


Si tuvieras que definir tu arte en una frase, cuál sería.

La afirmación del equilibrio, el orden y el detalle.


Si uno investiga en tus perfiles en redes sociales lee: “dibujo y diseño”, ¿es este el orden correcto?

No hay un orden establecido, lo veo más bien como un conjunto indivisible, inseparable. Es la misma mirada la que dibuja que la que diseña ya que ambas son disciplinas creativas totalmente complementarias. Puede cambiar el entorno/ecosistema de trabajo, bien sea digital o analógico, pero la percepción es la misma.

Soy consciente de que en el diseño hay unos problemas que hay que resolver con una finalidad/función para un cliente concreto y unas necesidades específicas. A su vez, el dibujo goza de mayor autonomía, además de formar una expresión emocional y personal también requiere de un espectador final con el que se establece una conversación. Considero que ambos campos beben el uno del otro, compartiendo recursos en ambas direcciones.

Se dice que el arte plantea preguntas y el diseño ofrece respuestas. El dibujo está sometido a la subjetividad y puede evocar diversas interpretaciones, mientras que el diseño debe comunicar su mensaje de manera más directa y concreta.


Quiero decir, ¿de qué manera tu faceta de diseñador influye en el dibujo?

Desde la propia manera de afrontar el proyecto. Cuando planteo la obra intento formularme preguntas como si se tratase del _briefing _de un cliente; ver qué necesidades tengo que cubrir. Intento responderme a estas cuestiones desde el apartado conceptual al técnico, el posible recorrido de la serie, la complejidad técnica o la duración estimada en la ejecución.

Esta mirada de diseñador considero también que influye directamente en la forma de componer los elementos en la obra. Hay similitudes cuando maqueto un cartel o un libro, cómo interactúan las composiciones tipográficas con las imágenes, cómo “mancha” en definitiva.

Llevado al plano técnico, todos los bocetos previos a las obras definitivas son realizados en el entorno digital. Es en el ordenador donde comienzo con la fase de abocetado, establezco formatos y dimensiones, de tal forma que cuando paso al dibujo ya tengo totalmente claro cómo va a quedar. En el ordenador se aprecia muy bien cómo queda la obra en conjunto, si va a funcionar. No suelo dar pie a improvisaciones de última hora, sí en algunos detalles de valoración tonal o acabado en ciertas partes de la obra. Trato de ser conciso. Creo que esta disciplina en el proceso viene directamente del mundo del diseño. Me ayuda a concretar más, a desechar lo superfluo.

Otro aspecto que considero resaltar es cómo influye la tendencia en el diseño en la obra artística, como consecuencia inevitable del contexto que nos rodea.


Interrupted sea. Lápiz grafito sobre papel. 2023.

Dónde empieza la realidad y dónde la ficción en tus obras… Dónde lo tangible de lo onírico.

La realidad parte de la propia naturaleza, la imagen reconocible. La ficción surge al fusionar estos elementos naturales identificables con interpretaciones subjetivas. En mi obra _Mar Interrumpido _o en la serie _Botánica _se experimenta con la formación de la imagen, un efectivo tratamiento de desenfoque crea una atmósfera que lleva al espectador al terreno de la interpretación, a un apartado más psicológico.

Otro elemento que también considero que influye y juega un papel importante en esta concepción de realidad/ficción es la escala, las propias dimensiones de la obra. Introducir un mar en un diámetro de ocho centímetros o realizar unas nubes en un formato vertical de más de dos metros de altura. Hay un distinto grado de intimidad, de contemplación de la obra, una invita al acercamiento y otra necesita de un inevitable espacio.

Lo onírico también va unido a la propia técnica monocroma. La ausencia de color nos lleva al campo de la imaginación, a una sensación de irrealidad. Igualmente considero que mi manera de dibujar es pictórica en cuanto al tratamiento, en ocasiones se pierden los contornos, ayudando y potenciando ese carácter de irrealidad.


¿Qué te da el grafito de un lápiz para que lo fíes todo a él?

El lápiz grafito sobre papel es el medio en el que me siento más cómodo a la hora de expresarme y representar mi obra. La limpieza, la sencillez, la versatilidad, la rapidez en la preparación, el acabado, su leve brillo, el tono negro tiene una luz especial... la calidez, en definitiva. El proceso a base de capas, los diferentes tratamientos, la minuciosidad del detalle. Ver el dibujo y cada vez poder observar algún matiz nuevo. Llegar a conseguir una sensación de realidad tan sólo con el claroscuro.

En obras anteriores partía del carbón y el lápiz compuesto, pero con el paso del tiempo fui centrándome exclusivamente en el lápiz grafito. En mi dibujo únicamente hay grafito, manteniendo el propio blanco natural de un papel de grano fino no muy texturizado para las zonas claras o de máxima luminosidad, sin añadir blanco material. La técnica del grafito va unida a la sensación de atemporalidad, de perdurabilidad. Poder ejecutar una obra que sea relevante y que trascienda.


Un mar puede ser gris y parecer un mar, una planta puede ser gris y parecer una planta? ¿Depende todo de los ojos con los que miremos?

La ausencia de color implica que sea el espectador el que tenga que hacer un ejercicio de imaginación y terminar de completar la imagen. Interviene un proceso subjetivo y personal, una percepción individual. De todos modos estamos dentro del terreno de la representación figurativa y podemos aproximarnos a la propia realidad ya que estos elementos son reconocibles.

Continuando con el juego de la formulación de la pregunta, del mismo modo un mar puede ser gris y parecer un precipicio, como ocurre en la serie Prismas. Fragmentos de mar son manipulados a modo de collage en la que su unión forma un nuevo paisaje. El propio relieve de las olas unido a su fuerte contraste crean otro accidente geográfico distinto, lo que antes era líquido y ligero ahora cambia su aspecto a sólido y rocoso. Una nueva naturaleza surge a partir de unos elementos comunes.


Siempre se ha dicho que el origen de todo arte es el dibujo. ¿Dibujar es la esencia?

Por definición el dibujo es la expresión gráfica de una idea o emoción. Es el primer contacto del artista con la obra, la primera aproximación. Es considerado como paso previo de la pintura, escultura y arquitectura. El propio Giorgio Vasari identifica el dibujo como la forma más íntima y directa de trabajar a la que puede optar un artista. Esto viene a decir que el dibujo proviene del intelecto, es el nexo común entre el conocimiento y la praxis, contorno - línea - sombreado. El dibujo es la verdad, captar lo esencial de la representación. Tiene que ver más con el tacto que con la vista. En mi caso el dibujo no funciona como apunte o antesala previa al lienzo, el dibujo es la obra definitiva. Como he comentado antes, la fase preliminar de ideas y bocetos surge en el ordenador. Personalmente, en un contexto más simbólico, considero el propio proceso del dibujo como una liturgia tanto por su estructura como por la exploración introspectiva.


ST. De la serie Tres mares. Lápiz grafito sobre papel. 2023.

¿Piensas en colores?

Actualmente más que en el color pienso en la forma. Es la consecuencia directa de aplicar una técnica monocroma la que determina la necesidad de centrarme en otros aspectos. Al prescindir del color mi enfoque se dirige hacia la estructura, a la composición, a la búsqueda del equilibrio formal.

También considero que vuelve a intervenir un punto importante que es la preocupación por la perdurabilidad, la inquietud de cómo se va a percibir la obra en el futuro. Antes hablaba de la tendencia en el diseño (tipografías, efectos en la imagen, recursos gráficos, color...) y el riesgo en la aportación creativa, el miedo a la posibilidad de una moda muy puntual. Soy consciente de que la realización de una obra puede durar varios días o meses y la incertidumbre puede estar ahí.

Volviendo a la pregunta, no tengo inconveniente con el uso del color. Ha estado presente en obras anteriores, incluso lo he combinado con el propio lápiz grafito, pero mi obra ha ido desprendiéndose de este.


¿Hacia dónde va tu arte?

Considero que el futuro de mi creación artística pasa por seguir explorando caminos con el dibujo como técnica principal unida a la incorporación de soluciones tecnológicas que van surgiendo. Un ejemplo es la realidad aumentada, la cual he experimentado en algunas de mis obras más recientes. Aquí vuelvo a hacer hincapié entre la unión de lo digital y lo analógico, donde el elemento físico tangible se combina con elementos virtuales.

Del mismo modo, continuando con la relación entre diseño y dibujo, puedo expandir el abanico creativo al incorporar animaciones o textos que complementen y enriquezcan la obra, brindando una experiencia más completa al espectador y haciéndolo partícipe de manera más personal.

Un ejemplo de esto es mi obra Nubes en degradado, donde se implementó la realidad aumentada para añadir una animación al dibujo. Esta función se activaba al enfocar directamente el dibujo con un móvil, agregándole movimiento y llevando el trabajo a otra dimensión. Aquí quiero destacar la importancia del proceso creativo: la obra comienza en el entorno del ordenador, pasa al formato físico del papel y culmina en la pantalla del móvil. Podríamos decir que el dibujo ‘salta del papel a la pantalla’, ampliando su alcance y recorrido.





El arte contemporáneo ha dejado de ser un territorio exclusivo de élites para convertirse en un espacio cada vez más democrático y accesible. En el contexto de ferias como Art Madrid, que este año reúne a más de 200 artistas de cinco continentes, emerge una nueva generación de coleccionistas que desafía los códigos tradicionales del mercado del arte. Pero ¿cómo dar el salto de admirador a coleccionista? ¿Qué necesitas saber antes de adquirir tu primera obra?

La imagen del coleccionista de arte ha estado históricamente asociada a grandes fortunas, subastas millonarias y obras maestras inaccesibles. Sin embargo, esta percepción está cambiando radicalmente. El mercado del arte contemporáneo ofrece hoy una diversidad de propuestas que se adaptan a prácticamente cualquier presupuesto, desde obras de artistas emergentes hasta ediciones limitadas de creadores consagrados.



En Art Madrid, por ejemplo, conviven galerías que presentan desde jóvenes talentos hasta artistas con trayectorias consolidadas. Esta diversidad permite que un primer comprador pueda encontrar obras que le resulten de interés sin necesidad de disponer de un capital ilimitado. Lo importante no es cuánto inviertes, sino por qué lo haces y cómo esa obra dialoga con tu vida, tu espacio y tus inquietudes.

La experiencia en el ámbito del arte demuestra que una colección no se define únicamente por el valor monetario de las obras que la componen, sino por la coherencia y la fuerza del discurso que éstas construyen en conjunto. Entenderlo así libera al coleccionista que comienza de la presión por acertar desde una lógica de inversión, y lo invita a guiarse por su propio criterio estético y por la conexión emocional que establece con las piezas.



CÓMO EMPEZAR UNA COLECCIÓN

Define tu orientación: pasión versus inversión

Antes de adquirir tu primera obra, es fundamental preguntarte qué buscas en el coleccionismo. Existen dos aproximaciones principales que, aunque pueden coexistir, marcan caminos diferentes: El coleccionismo por pasión, consideramos que es aquel que se guía por la conexión emocional, el placer estético y el deseo de vivir rodeado de obras que te interpelen. Este enfoque es más intuitivo, personal y, paradójicamente, suele resultar también más acertado en términos económicos a largo plazo, porque responde a convicciones genuinas.

El coleccionismo como inversión por su parte, entendemos que requiere un conocimiento más técnico del mercado, seguimiento de tendencias, comprensión de la trayectoria de artistas y galerías, y una visión estratégica. Aunque el arte ha demostrado ser una inversión alternativa interesante, especialmente en contextos de incertidumbre económica, requiere paciencia y tolerancia al riesgo.

La mayoría de coleccionistas exitosos combinan ambas dimensiones. Compran lo que les emociona, pero también desarrollan un ojo crítico para identificar propuestas con potencial de revalorización. Lo importante es no dejarse llevar únicamente por el oportunismo del mercado, porque el arte que no te conmueve, difícilmente mantendrá tu interés cuando las tendencias cambien.



EDÚCATE ANTES DE COMPRAR

El conocimiento es tu mejor herramienta. Antes de adquirir obras, dedica tiempo a:

Visitar exposiciones regularmente: No solo en galerías comerciales, sino también en museos, espacios independientes y centros de arte. Esto te ayudará a desarrollar tu propio criterio estético y a entender qué propuestas te resuenan realmente.

Investigar a los artistas: Investiga sobre su trayectoria, sus influencias, su proceso creativo. En la era digital, la mayoría de artistas tienen presencia en redes sociales donde comparten su trabajo diario, bocetos y reflexiones. Esta transparencia facilita una conexión más profunda con su práctica.

Conocer el mercado: Observa los precios en diferentes galerías, entiende qué factores influyen en esa valoración, entre ellos los más comunes suelen ser: la trayectoria del artista, la técnica y dimensiones de la obra; si la pieza que te interesa es una edición limitada o si es una pieza única, etc … y familiarízate con el funcionamiento de galerías y ferias de arte.

Conversar con galeristas: Los galeristas son tus aliados fundamentales. Su trabajo no consiste solo en vender, también en educar, conectar y construir relaciones duraderas. Un buen galerista te orientará hacia obras que se ajusten a tus intereses y te acompañará en el desarrollo de tu colección.



EVALUANDO UNA OBRA: MÁS ALLÁ DEL "ME GUSTA"

Cuando una obra captura tu atención, es importante ir más allá de la primera impresión y hacerte algunas preguntas clave:

Coherencia en la trayectoria del artista

¿Esta obra forma parte de una investigación sostenida o es un experimento aislado? Los artistas con propuestas coherentes en el tiempo suelen tener mayor proyección. Observa si hay una evolución lógica en su trabajo, si participan en exposiciones, certámenes, si reciben reconocimientos o becas, si están representados por galerías...

Esto no significa que debas rechazar el trabajo de artistas muy jóvenes o en fases experimentales. De hecho, algunos de los mayores aciertos del coleccionismo provienen de apostar tempranamente por talentos emergentes. Pero sí conviene que esa apuesta esté fundamentada en una intuición informada, no en la mera novedad.

Calidad técnica y conceptual

El arte contemporáneo ha expandido enormemente las fronteras de lo que consideramos "técnica", incorporando desde la instalación hasta el arte digital. Sin embargo, cada disciplina tiene sus propios estándares de excelencia. Una pintura debe demostrar dominio del color, la composición y la materia; una escultura, comprensión del espacio y los materiales; una fotografía, control de la luz y el encuadre; una obra conceptual, rigor en el desarrollo de la idea.

Más allá de la técnica, pregúntate: ¿qué está diciendo esta obra? ¿Aporta una mirada original sobre algo que me interesa? ¿Hay profundidad conceptual o es puramente decorativa? No hay respuestas absolutamente correctas a estas preguntas, pero plantearlas te ayudará a tomar decisiones más conscientes.

Adecuación al espacio

Una consideración práctica pero fundamental: ¿dónde vivirá esta obra? El arte necesita espacio para respirar, luz adecuada, un contexto que lo potencie. Una obra monumental puede resultar asfixiante en un apartamento pequeño, mientras que una pieza intimista puede perderse en un espacio amplio. Muchas galerías ofrecen servicios de visualización virtual o incluso préstamos temporales para que puedas probar la obra en tu espacio antes de comprometerte.



Aspectos prácticos del coleccionismo

Cuando adquieres una obra, debes recibir:

Certificado de autenticidad: Documento firmado por el artista y/o la galería que acredita la autoría de la pieza, sus dimensiones, técnica, año de creación y, en caso de ediciones, el número dentro de la tirada.

Factura: Además de ser obligatoria legalmente, es fundamental para acreditar la propiedad de la obra y su valor de adquisición, especialmente relevante para seguros y, eventualmente, reventa.

Información sobre conservación: Cada técnica y material requiere cuidados específicos. Pregunta cómo debe conservarse la obra respecto a condiciones de luz, humedad, temperatura y si necesita mantenimiento periódico.

Aunque tu colección esté comenzando, es recomendable contratar un seguro específico para obras de arte. La mayoría de seguros de hogar no cubren adecuadamente este tipo de bienes. Existen pólizas especializadas que protegen contra robo, daños accidentales, incendio y otros siniestros, con primas razonables para colecciones modestas.

Además del seguro, considera aspectos básicos de conservación: Evita colgar obras en zonas de humedad excesiva, luz solar directa o cambios bruscos de temperatura. Para obras en papel - fotografías, grabados, dibujos-, el enmarcado con cristal anti-UV y paspartú libre de ácido es fundamental.



Asesoramiento legal y fiscal

En España, las obras de arte tienen un tratamiento fiscal específico. El IVA aplicable es del 21%, aunque existen exenciones para determinados casos. Si tu colección crece y decides eventualmente vender piezas, deberás considerar las implicaciones fiscales de las plusvalías. Para colecciones de mayor envergadura, puede ser útil consultar con asesores especializados en patrimonio artístico, que pueden orientarte sobre beneficios fiscales como por ejemplo las donaciones a museos, comodatos, cesión y estructuras de protección del patrimonio.



Construyendo relaciones en el ecosistema del arte

El coleccionismo no es una actividad solitaria, sino profundamente social. Te compartimos algunos consejos para integrarte en el ecosistema del arte contemporánei:

Asiste a inauguraciones y eventos: Las aperturas de exposición son oportunidades para conocer a artistas, otros coleccionistas, críticos y comisarios. No tengas miedo de hacer preguntas o expresar tu interés genuino.

Únete a asociaciones de coleccionistas: Muchas ciudades cuentan con grupos organizados que realizan visitas a estudios, charlas con expertos y viajes a ferias internacionales. Estos espacios facilitan el aprendizaje y la construcción de redes.

Sé fiel a tus galerías: Si una galería te ha asesorado bien y te sientes cómodo con su línea de trabajo, mantén la relación a largo plazo. Los galeristas tienden a reservar las mejores piezas u oportunidades para sus coleccionistas habituales.



El valor más allá del precio

Finalmente, es importante recordar que el verdadero valor del coleccionismo trasciende lo económico. Vivir con arte transforma los espacios cotidianos en lugares de reflexión y belleza. Una obra en tu pared es un recordatorio diario de una emoción, una idea, una visión del mundo que en algún momento te conmovió lo suficiente como para querer convivir con ella.

El coleccionismo también es una forma de participar activamente en el ecosistema cultural. Cuando compras la obra de un artista emergente, estás contribuyendo a que pueda seguir creando. Cuando apoyas a una galería independiente, estás ayudando a sostener espacios de experimentación. Cuando prestas tus obras para una exposición o las donas eventualmente a una institución pública, estás contribuyendo al patrimonio colectivo.



En ferias como Art Madrid, donde conviven propuestas de diferentes generaciones, geografías y lenguajes artísticos, tienes la oportunidad de explorar, comparar y descubrir. No hay prisa. El coleccionismo es un viaje de largo recorrido donde cada adquisición es un capítulo de una historia personal que estás construyendo. La clave está en comenzar con curiosidad, humildad y la certeza de que el arte, más que un lujo, se convierte en una necesidad activa, capaz de incidir de manera real y duradera en la forma en que vivimos y nos relacionamos.